La adivina que chantajeó a una cliente pero no logró predecir su propia caída
Esta mañana la DDI Mar del Plata allanó un departamento céntrico donde atendía una "vidente" que fue denunciada por una mujer. El fiscal Luis Ferreyra investiga un chantaje por miles de dólares, millones de pesos y compra obligada de electrodomésticos.
Imagen ilustrativa generada con IA en base al contenido del artículo.
Una mujer desesperada por una situación familiar no tiene mejor idea que recurrir a una vidente experta en “trabajos espirituales”. Entonces va, concierta una cita y, confiada en que allí está la solución de sus problemas, cruza un portal que la llevará a quedar atrapada en un mundo de extorsión, amenazas y arcángeles azules vengativos.
Por estas horas, lo que parece extraído de un fantasy de escaso valor literario, se materializó en Mar del Plata con la acusación de la vidente y de su ayudante. La DDI local allanó un departamento céntrico en busca de los 26 mil dólares, 15 millones de pesos, decenas de electrodomésticos nuevos y joyas de las que la embaucadora se apoderó mediante un chantaje iniciado en diciembre último y acabó cuando la víctima no soportó más.
El fiscal Luis Ferreyra impulsó una causa penal caratulada “extorsión por chantaje” y que, según el artículo 169 del Código Penal, contempla una pena de hasta 8 años de prisión.
La historia sitúa su inicio a mediados de diciembre de 2025 cuando una mujer dueña de un emprendimiento gastronómico observó una situación conflictiva en su familia. Al no poder lidiar con ello por la misma gravedad del problema, recibió el consejo de una amiga de visitar a “Marcela”, cuyos supuestos dotes paranormales le conferían el poder de la clarividencia y de la intervención espiritual.

Fiscal Luis Ferreyra, a cargo de la investigación.
Luego de una llamada telefónica, la vidente “Marcela” la citó en su departamento de Colón al 2900 para una consulta. Cuando la mujer entró al lugar no encontró ni cartas de tarot, ni bola de cristal ni pocillos con borras de café. Solo una mesa con un gran copón lleno de agua. En ese recipiente, le aseguró “Marcela”, estaba todo su poder.
Cómo suele suceder a partir de una verdadera habilidad, la vidente tiró varios lances sin que la víctima los notara y finalmente acertó uno. “Vos tenés problemas con tu hija” y esa frase fue suficiente para demoler cualquier barrera de resguardo racional. Entonces la mujer contó todo en detalle y le dio materia prima a “Marcela” para que sus posteriores afirmaciones tuvieran carácter de revelación celestial, divina o vaya saber qué otra procedencia.
En esa primera cita la cliente dejó algo de plata y regresó al día siguiente donde “Marcela” le pidió más dinero para comprar “unos velones y unas cintas”, que con eso bastaba. Pero no bastó. En la semana la vidente se contactó para decirle que a uno de los miembros de la familia involucrados en el problema le habían hecho “una maldad” y que no era un trabajo simple, por lo que necesitaba más y más.
La víctima, superada por la situación, empezó a pagar, hasta que llegó un momento en que no tuvo más dinero. Había entregado sus ahorros de 14 mil dólares y 2 millones de pesos, lo que la obligó a empezar a pedir prestado, y alcanzó una deuda de 13 millones de pesos y 12 mil dólares con gente de su entorno laboral. “Me pedían plata para intermediar con el Arcángel Azul”, indicó la mujer en su denuncia.

Edificio de Colón y La Rioja donde hacía sus “consultas” la vidente.
La extorsión ya estaba en marcha y tanto la vidente, como la ayudante encargada de pasar a cobrar, apelaban a poderes no terrenales: “si podés mañana temprano me acerques esa plata para que pueda terminar porque el problema no soy yo son los otros arcángeles dicen que están cansados y que quieren terminar el trabajo”, o “ya no puedo parar más a los arcángeles quieren terminar este trabajo de una vez más que nada por el bienestar de ella de su familia” o “¿no quiere terminar el trabajo? No sé qué voy hacer con los arcángeles se quieren ir para allá para Cobo”.
La amenaza giraba siempre en torno a revelar ante la familia lo que ella estaba haciendo y cómo se estaba “entrometiendo” para solucionar el problema. “El problema no soy yo son los otros arcángeles, me están volviendo loca, lo estoy parando yo por eso te suplico que si podes para mañana… yo le pedi tiempo hasta mañana al mediodía, media mañana, porque se quieren ir a tu casa quieren hablar con tu marido”, le dijo “Marcela”.
El dinero se acabó, pero no la gula de la vidente, que empezó a pedir un iPhone 17, una PlayStation 5, mandó a su ayudante en gira de compras con la tarjeta de crédito de la víctima. Así se hizo de un televisor 55 pulgadas, un equipo de música, un lavarropas, un teléfono celular. No saciada, la vidente obligó a sacar un préstamo de 500 mil pesos a la mujer y luego a entregar sus joyas.
Casi al mismo tiempo de esta depredación, una de las hijas de la víctima supo por un comentario al pasar, que su madre había pedido plata. Lo más extraño era que el emprendimiento gastronómico funcionaba muy bien y parecía un ingreso más que suficiente. Luego se enteró de otra persona y después de otra, lo que la llevó a pensar que su madre tenía un problema y la enfrentó.
La investigación
La denuncia se formalizó en la IPP 6540/26, en la fiscalía N°12 a cargo de Ferreyra, quien dispuso distintas medidas para corroborar los dichos de la empresaria gastronómica.
Cuando los peritos policiales de la DDI y judiciales analizaron el teléfono celular de la víctima, la tarjeta de crédito, reunieron testimonios de las personas que prestaron dinero, los informes de las financieras, la billetera virtual y las facturas de compra pudieron reconstruir el accionar de la vidente Marcela.
Con todo ese compendio de pruebas, el fiscal Ferreyra pidió a la Justicia de Garantías la orden para allanar el departamento de la avenida Colón en busca del dinero y los electrodomésticos, además de otros elementos que confirmarían la denuncia, como el copón con poderes reveladores.
En la requisa al inmueble del octavo piso solo se recuperó una magra suma de dinero y algunos electrodomésticos, además de teléfonos celulares.
Las dos mujeres, de 62 y 61 años, fueron notificadas de los cargos que deberán afrontar y, aunque mantendrán por ahora la libertad, en los próximos días serán citadas a declarar por el fiscal Ferreyra.
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