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La Ciudad 2 de enero de 2022

La disidencia con Vidal, el 2023 y el mensaje del presupuesto

Montenegro se pronunció contra las reelecciones indefinidas, pero su senador provincial, al igual que Maxi Abad, votó el cambio de la norma que la ex gobernadora pretendía mantener. La discusión también dividió al Frente de Todos. El consenso en el presupuesto bonaerense genera especulaciones sobre el municipal. Traba en la conformación de las comisiones con aroma a interna.

María Eugenia Vidal pretendía que no se modificara la ley que impedía la reelección indefinida de intendentes, cuya reglamentación daba lugar a la trampa.

Por Ramiro Melucci

“No se me ocurre ser intendente más de dos períodos”, jura Guillermo Montenegro cuando le preguntan por las reelecciones indefinidas, la controversia que durante la semana dividió aguas en Juntos por el Cambio y el Frente de Todos. No lo dice porque tenga ganas de hablar del tema. De hecho, deplora hacerlo en el prólogo de una temporada y en medio de la espiral de contagios de coronavirus. Sabe, y tiene razón, que no son asuntos que le importen a la gente.

Si habla es porque debe reflejar la coincidencia conceptual y discursiva con su amiga y mentora: María Eugenia Vidal. “Las alternancias le hacen bien a la democracia. Dos períodos está bien”, insiste. Pero la disidencia con la ex gobernadora no está en el discurso sino en los hechos: su senador provincial de máxima confianza, Alejandro Rabinovich, votó con la mayoría el proyecto que le puso un cerrojo al hueco que dejaba la reglamentación de la ley y a cambio les otorgó a los intendentes elegidos en 2015 la posibilidad de ir por un tercer mandato.

La diferencia con la ahora diputada nacional por la Ciudad de Buenos Aires, que calificó la decisión como “un retroceso para la democracia”, también la tuvo el otro hombre clave de la coalición de gobierno local, Maximiliano Abad. Junto a los radicales que le responden, avaló la enmienda a la norma con el argumento evidente de que, así como estaba, no cumplía su objetivo y permitía la trampa.

La muestra fueron los intendentes que pidieron licencia antes de cumplir los dos años de su segundo mandato. Buena parte para asumir cargos en los gobiernos nacional o provincial: Gabriel Katopodis, de San Martín (Obras Públicas), Jorge Ferraresi, de Avellaneda (Hábitat), Juan Zabaleta, de Hurlingham (Desarrollo Social), Martín Insaurralde, de Lomas de Zamora (jefe de Gabinete provincial) y Leonardo Nardini, de Malvinas Argentinas (Infraestructura provincial) son solo algunos. La gambeta no es exclusividad del Frente de Todos. Jorge Macri, de Vicente López, recaló en el Ministerio de Gobierno porteño, mientras que la radical Erica Revilla renunció a la intendencia de General Arenales para asumir como senadora provincial.

Los cambios introducidos la semana pasada también marcaron un claro contrapunto dentro del Frente de Todos. Los legisladores de Sergio Massa se opusieron y el resto los convalidó. Entre ellos Pablo Obeid, el hombre de Fernanda Raverta en la Legislatura bonaerense. Desde Mar del Plata dejó constancia de su discrepancia el concejal massista Ariel Ciano. Lo mismo había hecho, al otro lado de la grieta, Angélica González, de la Coalición Cívica. Resumen no apto para puristas: Carrió con Massa y Raverta con Montenegro; transversalidad al palo.

La frase inicial del intendente es, por otro lado, todo un indicio para 2023. Otra vez: su reelección es un asunto sobre el que no abundará. Y no confirmará hasta que sea estrictamente necesario. Porque está completamente disociado de las cinco principales demandas que escucha en los barrios y marcan las encuestas: empleo, seguridad y mejoras en la iluminación, el estado de las calles y el espacio público. “Sería faltarles el respeto a los marplatenses”, repetirá si lo consultan.

 

La frase del intendente es todo un indicio para 2023. Pero su reelección es un asunto sobre el que no abundará. Y no confirmará hasta que sea estrictamente necesario.

 

La Legislatura bonaerense le aportó al cuadro otra pincelada: el consenso entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio para aprobar el presupuesto y la ley impositiva, agradecido por Axel Kicillof. Los legisladores opositores de Mar del Plata contribuyeron con sus votos y dejaron correr una esperanza: que en la ciudad el Frente de Todos adopte similar temperamento durante el tratamiento del presupuesto municipal. “Enviamos un mensaje que no puede desconocerse”, afirman.

En el kirchnerismo local le otorgan a ese recado la misma relevancia que el que mandó Juntos por el Cambio cuando rechazó el presupuesto nacional, lo que privó a Alberto Fernández de la ley de leyes en plenas negociaciones con el FMI. Bajo ese prisma, los mensajes de la coalición opositora en Nación y Provincia asoman como una invitación a hacer cualquier cosa.

En el caso del presupuesto y el aumento de tasas doméstico, entre el acuerdo legislativo y el archivo hay una vía intermedia, que se escenificaría con la demora de las normas: el oficialismo, aun después de lo que pasó en la Legislatura, sigue sin tener en el Concejo Deliberante los votos para aprobar los incrementos antes de que se renueven los mayores contribuyentes, en mayo.

Pero las discusiones por los números municipales suenan todavía como un eco lejano cuando ni siquiera están conformadas las comisiones internas del cuerpo deliberativo. Las negociaciones entre los bloques derivaron en acuerdos en las más grandes, como las de Legislación, Hacienda, Obras y Movilidad Urbana. El rearmado anticipa novedades: la opositora Virginia Sívori dejará de presidir la de Hacienda y el jefe del bloque oficialista, Agustín Neme, tampoco seguirá al mando en Movilidad Urbana. Lo reemplazará su compañero de bloque Guillermo Volponi. Detalle a tener en cuenta en un año en que se volverá a debatir el pliego del transporte.

Créase o no, al consenso definitivo lo obtura la Comisión de Ambiente. El oficialismo no quiere resignar la mayoría en un resorte clave para el futuro pliego de la disposición final de residuos. Pretende repetir el esquema que menos le disgusta cuando no puede cumplir ese objetivo con concejales propios: completar con ediles de Acción Marplatense. El Frente de Todos se siente cómodo, en cambio, cuando las comisiones se terminan de conformar con el otro bloque minoritario, el de los ex oficialistas Alejandro Carrancio y Nicolás Lauría (Crear Juntos). Las alianzas legislativas están muy claras cuando se auscultan las negociaciones que tienen lugar en la Presidencia del Concejo.  

También se advierten las internas. El oficialismo no solo pide la mayoría en Ambiente, sino la presidencia para Angélica González. Pero hay ediles del interbloque de Juntos que están convencidos de que el Frente de Todos admitiría una conformación favorable al oficialismo si la concejala de la Coalición Cívica depone su anhelo. Algunos, incluso, llegan al extremo de no entrever ninguna otra posibilidad de acuerdo con la oposición. Por lo bajo lo dicen de una manera más gráfica: “Sería una locura perder la mayoría en una comisión clave por una obstinación”.