6 de agosto de 2018
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“La gran tragedia humana es la repetición eterna de los mismos temas”

Neven-k, la emblemática cantante punk de Mar del Plata, editó su primera novela, un fantasy ambientado en Londres, en las décadas del '80 y '90.

Neven-K.

por Paola Galano
@paolagalano

Sasha y Christian se reencuentran tras un tiempo de lejanía. Es Londres en los años ’80. Los amigos frecuentan el ambiente del punk rock que crece en pubs y suburbios nocturnos. Christian integra la banda “Dark Boys”. Sasha atesora un historial de venta de drogas y líos legales, viene de América del Sur y escapa de un suceso extraño. “Me dieron por muerto… en realidad aparecí lejos del lugar del accidente, sin un rasguño”, cuenta.

El reencuentro es en varios planos. Con otros nombres y en otros roles, ambos amigos son almas que tuvieron su conexión amorosa en otras vidas, seiscientos años antes, en torno al 1300 en las estepas de Escocia. Entonces, esa parte del mundo era un conglomerado de tribus, algunas de ellas en pugna por el poder. Otras, con el sueño de vivir en armonía y libertad, como los ideales libertarios y feministas que defiende la misma autora.

Conexiones telepáticas, mundos paralelos, mensajes que llegan en sueños, meditaciones que aportan recuerdos, apariciones, talismanes, un cuadro misterioso y todo un universo místico y vinculado a creencias espirituales aparece desarrollado en “Nesdith” (Editorial Dunken), la primera novela de Neven-k, conocida cantante marplatense de bandas emblemáticas, como Siberbia, Cabras Locas Tango Rock, entre muchas otras. Y cuya larguísima historia musical se puede leer y escuchar en su página www.neven-k.com. Aunque, vale aclarar, este libro lleva la firma del seudónimo María Morgan.

“No fue por alter ego ni nada”, responde Neven-k consultada por LA CAPITAL sobre el nombre con el que firma la historia. “Como se me conoce por la música y no estaba muy relacionada con el mundo de la literatura, ni siquiera sabía si escribía bien, y al no tener otra obra escrita, decidí firmar con seudónimo, simplemente eso”, explica con una humildad que sorprende. Y se define como seguidora de los estilos literarios de Tolkien, autor de El señor de los anillos, y de la saga del Rey Arturo, lo mismo que de “muchos cómics épicos”.

Además de esta historia, que bien puede encuadrarse en el fantasy actual, el libro está acompañado por una banda de sonido: se trata de un disco de diecisiete canciones que van del heavy y el rock a los pasajes étnicos, la mitad de las canciones está en castellano, la otra en inglés. Cada composición de “Viejos cuentos” –el nombre del disco- está ligada a un personaje o un aspecto de la historia. Allí sí es Neven-k Siberia la que firma el disco, que tiene su voz más la voz y la guitarra del músico Leo Poletto y la programación de Julián Sanza.

Lo literario y lo musical se fusionan, además, con el registro gráfico. Un grupo de dibujantes marplatenses ilustró personajes o episodios clave de la novela. Son Julián Camezzana, Juan Carlos Quattordio, Marcelo Nader, Carlos Razetto y HB Ruedas. Todos aportan sus estilos y trazos particulares. De esta manera, “Nesdith” se abre como una pieza artística contemporánea, que dispara intervenciones e interpretaciones y no se cierra a una única disciplina artística.

“Vino sola”

“A partir de algunos sueños o más bien ensueños”, sigue la autora sobre el origen de su novela, que empezó a escribir en los ’80, luego continuó en los ’90 y editó recientemente. “La primera parte salió de una, la segunda fue ya en los noventas”, agrega. Justamente, la historia se divide en dos partes, con personajes que siempre vienen vinculados de otras vidas, como Lee, Tobbiah y Horbaz, por citar a algunos.

– La pareja protagonista atraviesa en la novela varios siglos, se siguen encontrando en cada tiempo, bajo diferentes nombres y en diversas circunstancias. ¿Por qué elegiste ideas como la reencarnación y el karma para narrar la historia?

– Siempre leí y me han apasionado esos temas. Hoy lo veo como algo totalmente natural y me ayuda bastante a comprender cómo se van hilando las historias de las personas. En esta novela hay mucho de eso, y en ese tiempo la escribí intuitivamente. Toda la vida me interesé en esas cosas, leí mucho desde muy chica y estudié algo de eso también. Y sobre los protagonistas, es verdad que en ese tiempo (década del ’80, cuando arrancó con la escritura) ni se hablaba de matrimonio igualitario. Esta historia vino sola y así, sola se fue armando sin una intención concreta de militancia, pero dejando en claro que el amor va más allá de los códigos sociales temporales. Nunca había escrito nada más que letras de canciones. Nunca estudié literatura… La historia y los personajes fueron las que perfilaron ese género.

– Es muy interesante cómo planteás a los antagonistas de la novela: cambian los tiempos pero las zonas oscuras del mundo siempre se reactualizan, buscan lo mismo, poder, destrucción, venta de armas, codicia… Los dramas de los y las humanas parecen ser siempre los mismos, ¿coincidís?

– Sí, parece ser que la gran tragedia humana es la repetición eterna de los mismos temas… Tal vez se sale (de esta repetición) con el respeto a los seres con los que nos toca convivir, saber que son los mismos que nos han rodeado en otras encarnaciones o vidas paralelas, cumpliendo cada vez un distinto rol… Hay mucho para filosofar acá.

– Del otro lado del mal está el sueño de vivir en un mundo sin fronteras ni tribus, un pueblo libre de ataduras. ¿Es el viejo anhelo de los y las anarquistas?

– “Los hombres han de ser hermanos, cese la desigualdad, la tierra será el paraíso libre de la humanidad”, reza una estrofa de la Internacional Anarquista española…. Sí, claro que lo es.

– Describís la necesidad de Valsha, uno de los personajes centrales, de vivir “libre como un animal”. ¿En lo salvaje del animal habita la libertad?

– El párrafo al que hacés referencia tiene que ver con que al protagonista le cuesta tomar el compromiso de lo que sabe que tiene hacer… La libertad natural habita en lo salvaje, pero el paso que tiene que dar es hacia otra libertad que tiene que conquistar.

“Un lugar mejor para vivir”

– ¿Cómo aparece la necesidad de ilustrar la novela?

– Porque al ver la posibilidad de publicarla, y no poder hacer de ella un comic, se me ocurrió que estaría bueno que hubiera ilustraciones. Hay excelentes dibujantes ahí: Carlos Razzetto, Juan Carlos Quattordio, Julian Camezzana, y dos que ya no están: HB Ruedas y Marcelo Nader.

– ¿Cómo nació la música que acompaña a la novela? Fue después o fue antes de la novela? ¿Es una obra conceptual?

– Algunos temas fueron simultáneos mientras la escribía. Otros surgieron después, pero antes del ’98 cuando anexé la segunda parte, saqué un disco con músicos invitados que se llamaba Viejas Historias, con temas relacionados de alguna forma con la novela. Aunque nunca había hablado de ella porque pensé que nunca la iba a publicar. Ese disco lo presentamos en el espacio Nave que tenía el Auditórium.

– Es sorprendente encontrar que en tu obra musical, en los más de quince discos que tenés con diferentes bandas y en diversos proyectos, siempre apelás al anarquismo como paradigma, y a la vez como meta. ¿Por qué?

-Porque es el deseo natural de todo ser, de vivir en armonía, sin autoridad que venga de fuera, convivir con respeto, compartir e intercambiar el fruto del trabajo, realizar las tareas de común acuerdo.

– ¿Cómo arranca tu historia con el anarquismo?

– Siempre lo sentí como que es lo que debe ser y seguramente viene de mi herencia de inmigrantes, donde la enseñanza era ser libre y responsable por lo que uno hace.

– A pesar de que te considerás feminista, la novela tiene pocos personajes femeninos… ¿por qué?

– Por supuesto que defiendo todas las reivindicaciones feministas. Creo que ya no debería haber desigualdad, a veces me resulta increíble que sigan existiendo, en la sociedad toda, tantas conductas patriarcales y repeticiones de paradigmas que solo han llevado a catástrofes. Volviendo a la novela, la verdad no se por qué no hay muchos personajes femeninos. Fue una historia que llegó, no lo pensé mucho, simplemente la escribí. Si sigo escribiendo más profesionalmente seguro que los habrá.

– Como feminista de la primera hora, ¿qué opinión tenés de este momento de las mujeres, en Argentina y en el mundo?

– Me gustaría que en esta época ya todas y todos tuviéramos igualdad de oportunidades, de derechos, y veo que siguen existiendo demasiadas injusticias y cuestiones por las cuales sigue siendo necesario luchar. Ni hablar en algunos otros lugares del mundo… Ya deberíamos ser compañeras y compañeros haciendo de este mundo un lugar mejor para vivir.

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