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La Ciudad 17 de junio de 2020

La otra pandemia (la de la corrupción) y los apellidos que se repiten en las causas judiciales

La investigación de la Liga y el reciente fallo de la Cámara Federal porteña sobre la denominada Causa de los Cuadernos saca a la luz el accionar de distintos profesionales de Mar del Plata. Algunos nombres y situaciones se conectan entre ambas investigaciones

Foto Google Images

Impunes, intocables, soberbios, negadores… Señores de bronceado de doce meses, dueños de departamentos frente al mar y residencias millonarias que se mueven en costosos autos importados y disfrutan vacaciones en el exterior tres o cuatro veces al año. Con propiedades y cuentas en bancos de Estados Unidos y sociedades inscriptas en paraísos fiscales.

Son marplatenses que durante años hicieron negociados, se convirtieron en millonarios, y que ahora descubren que a veces la Diosa fortuna, a la que no pueden comprar, los esquiva y entonces sus nombres y apellidos comienzan a salir a la superficie, llegan a las crónicas periodísticas y pasan a formar parte de causas judiciales con interés de la comunidad. Sus identidades se cruzan en distintos expedientes, sus nombres coinciden en sociedades analizadas hoy por distintos jueces y, quizás lo que más les duele, comienzan a sentir las miradas que los incomodan.

Porque, como el resto de los mortales, tienen hijos que van a la escuela, padres y madres que se espantan ante lo que escuchan y leen que desconocían, hermanos honestos y laburantes con el apellido y la honra “manchados” que se avergüenzan en cada allanamiento y amigos de tardes veraniegas de champagne en carpas de exclusivos balnearios del sur o compañeros de gimnasios que ahora entienden el por qué de tanta ostentación.

Hay abogados, escribanos, financistas, empresarios…Y en estas horas la conformación de sus sociedades y sus acciones, aparecen al descubierto con la excelente investigación del accionar de la Liga, con numerosos acusados de liderar organizaciones que violentaron subastas judiciales y otros que construyeron el andamiaje financiero para cubrir estas operaciones.

Causas que continuarán seguramente en el ámbito de la Justicia Federal, por el presunto delito de lavado de activos.

Lo paradójico es que a la par de esta resonante investigación –hay 35 imputados- se conocieron detalles de la confirmación de los procesamientos de financistas, escribanos y testaferros de Daniel Muñoz, el ex secretario de los Kirchner.

La denominada causa de los cuadernos también tiene un capítulo dedicado al accionar de personajes marplatenses.
“Todo tiene que ver con todo”, decía Pancho Ibáñez, frase que aquí vuelve a confirmarse con hechos concretos, reales y… conformación de sociedades.

Lavado de activos

Tiempo de definiciones y preocupación para quienes orgullosamente se definían como “Los invencibles” (o formalmente, en lo comercial, con nombres como “The Tides Corp SA”) que no dudaron en sacrificar a alguna pieza en el complejo tablero de ajedrez en el que se mueven a la hora de hacer frente a las deudas contraídas.

Compradores de manzanas enteras, como la de la avenida Juan B. Justo, Valentini, Solís y Bestoso, adquirida en tres millones de dólares, luego entregada como parte de pago a una docena de ahorristas a los que habían estafado.

Poseedores de millonarias propiedades en Miami que hoy no entienden cómo todo puede llegar a derrumbarse si la justicia sigue por este camino.

Muchos de ellos aparecen  con gran gravitación en la causa que sacudió a la ciudad en los últimos días: La Liga. Entre los delitos que se imputan a sus integrantes y también al grupo Salminci (liderado por Adolfo) hay uno que permite entender lo que se jugaba en las subastas judiciales de Mar del Plata. El lavado de activos.

Muchas de las operaciones en las que intervinieron (y ganaron) los hombres de La Liga tenían algo brumoso, el origen de los fondos. Los investigadores del CATI y el fiscal Pellegrineli detectaron varias sociedades que, con muy poco capital inicial, compraron por valores más altos.

Hay dos casos paradigmáticos que llevaron a los investigadores a incluir el lavado de dinero en esta causa.

Uno es la compra de una manzana en Chacabuco entre Perú y Tierra del Fuego en febrero de 2015 por un valor de $3.551.000 -más la suma de $191.754 en concepto de gastos-. Ese predio, en el que hoy se construye un Plan Nacional de Viviendas, fue adquirido por Héctor Monteros a través de la sociedad Chala 2015. En verdad cometió un error ya que quiso decir “Chaca 2015 SA” pero ésta era tan reciente que no tenía bien en claro el nombre.

La sociedad (formada entre otros por Valentín Fumaroni y el abogado Julián Vespa) se había constituido un par de horas antes en el estudio del escribano Pablo Buscaglia y con un capital social inicial de 100 mil pesos.

Esa mañana, pese a que la sociedad sólo tenía 100 mil pesos declarados, Monteros abonó $546.854 en efectivo correspondiente a $355.100 de seña y $191.754 de gastos. Esto supuso un origen desconocido de los fondos para los investigadores, lo que encendió la alerta de posible lavado de dinero.

El segundo caso que revelaría un origen dudoso de los fondos impacta más aún: el 12 de marzo de 2009 se subastó un local de Colón al 5100 por la quiebra de una firma de repuestos. El remate incluía todos los muebles y equipos existentes. Aunque hubo 74 personas en la subasta estaba toda La Liga desplegada y, como no podía ser de otra manera, ganó Oscar Larluz. La base había sido de 209.025 pesos pero se terminó subastando por el singular número $666.666.

Larluz compró en comisión del ciudadano Sergio Sala, quien obtuvo un par de meses después la posesión del inmueble. Diez años después decenas de policías rodearon ese local en donde funcionaba la concesionaria Mundocard y lo allanaron.

vara

Se desarrollaba el operativo Poseidón, uno de los golpes más importantes contra el lavado de dinero proveniente del narcotráfico. Sala, apodado “Cocón”, resultó ser para la Justicia Federal un “mito del narcotráfico” en Mar del Plata desde hace años. Hoy está detenido, con prisión preventiva.

El juez Santiago Inchausti, para consolidar la prueba de lavado de dinero en ese expediente, utiliza el episodio en el que Sala y La Liga se combinaron para hacerse de esa propiedad.

Negocios en Estados Unidos

Diego Alejandro Larluz desde el año 2009 resultó ser socio de la firma “The Tides Corps SA”, conformada por Diego Julián Vespa y Daniel Angel Fumaroni (“quien se hallaría -o al menos lo habría estado- sometido a investigaciones de la Justicia Federal local y estadounidense por la presunta comisión de conductas delictivas vinculadas al lavado de activos en la firma La Moneta SA de la cual forma parte”, dice la investigación de la causa de La Liga).

En tanto, el escribano Buscaglia realizó numerosos negocios en Estados Unidos, y su agente inmobiliario prestó oportunamente declaración en la causa penal que se abrió en el estado de Montana contra La Moneta. Buscaglia y Vespa también fueron socios de varios emprendimientos locales, y propietarios, entre otras cosas, del balneario La Reserva.

En cuanto al escribano, la Cámara Federal porteña acaba de confirmar su procesamiento por el delito de partícipe necesario de lavado, trabándosele un embargo por 180 millones de pesos. Fue en el marco de la “causa de los cuadernos”, donde además se confirmaron los procesamientos de financistas, escribanos y testaferros de Daniel Muñoz, el ex secretario de los Kirchner.

Otros marplatenses, como los financistas Sergio Todisco y su ex esposa, Elizabeth Ortiz Municoy, también tuvieron un rol protagónico en esta causa, aunque ambos terminaron declarando como arrepentidos.

El fallecido juez federal Claudio Bonadio excarceló a Todisco el 7 de noviembre pasado tras declarar como arrepentido en la causa de los cuadernos de la corrupción. Todisco declaró como imputado colaborador ante el fiscal Carlos Stornelli apenas fue detenido, oportunidad en la que incriminó a su ex esposa, la marplatense Elizabeth Ortiz Municoy, como la responsable de operaciones con sociedades offshore para comprar en nombre de Muñoz propiedades por más de 70 millones de dólares.

Enterada de que su ex pareja la había complicado con su declaración, Ortiz Municoy pidió declarar como arrepentida y brindó detalles sobre propiedades aún desconocidas para la Justicia argentina que se habían adquirido con la plata de Muñoz.

Señaló además que Todisco era quien manejaba el negocio y aportó documentación de los Estados Unidos para reforzar sus afirmaciones y probarlas. Esos aportes le merecieron que el entonces juez Bonadio también le otorgara la libertad al considerar que su aporte había sido valioso para el esclarecimiento del destino del dinero. Cabe recordar que la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) decidió subastar el primer inmueble decomisado en el marco de la causa de los cuadernos de las coimas. Se trata de un refinado departamento en Puerto Madero valuado en más de 600 mil dólares.

El bien en cuestión pertenecía al marplatense Sergio Todisco, acusado de ser testaferro de Daniel Muñoz, el difunto secretario de Néstor Kirchner. El departamento tiene casi 100 metros cuadrados y está en el tercer piso del Chateau Puerto Madero, el edificio situado en Julieta Lanteri 1331, que fue inaugurado en el 2010 y construido por el ingeniero Pedro Scalese. El inmueble tiene una habitación, cocina, dos baños, dos balcones y un living. Según estimaciones privadas, el valor de mercado es de U$S 626.000.

De las cabañas a la manzana

En lo referente a la reciente resolución de la Cámara Federal porteña hay lugar para Mar del Plata. Textualmente se consigna que las inversiones y movimientos locales desarrollados por la organización también encontraron terreno fértil en la ciudad de Mar del Plata.

Una de esas operaciones, relevante tanto por sus intervinientes como por los fondos comprometidos, consistió en la transacción que involucró a un complejo de cabañas en Lago Puelo, Pcia. de Chubut, perteneciente a la ya invocada “Patagon Experiencia SRL”, que lo había adquirido con la actuación de Ludman como apoderado, y a un inmueble en la mencionada ciudad costera (manzana de terreno entre las calles Solís, Valentín, Juan B. Justo y Bestoso)”.


Se detalla que en concreto, “Sergio Todisco relató que Muñoz quiso posteriormente desprenderse de las cabañas en cuestión y que, para hacerlo, las ofreció en parte de pago junto con u$s 3.000.000 en efectivo a cambio del terreno marplatense.

Fue así que Todisco compró “en comisión” el paquete accionario de “Saldaria SA”, a cuyo nombre estaba registrado aquel inmueble, pactando como precio la suma antes indicada en dinero efectivo y la entrega de las cabañas a nombre de Patagonia Experiencia SRL (cfr. Fs. 4053/5 oferta de compraventa de acciones aceptada el 1-03-2011 en la escribanía Fabregat-Buscaglia)”.

Respecto de esta operación, Todisco declaró que el dinero para el pago fue retirado en varias veces del inmueble de Muñoz en montos aproximados de u$s500.000. Luego, el paquete accionario de Saldaria SA fue cedido a la offshore “North Saldaria Llc”, representada en ese acto por Rubén Francisco Silva (tío de Elizabet Ortiz Municoy, por aquel entonces esposa de Todisco), por un precio distinto (u$s 500.000), consignando que ya había sido pagado en el exterior a través de la cancelación de deudas de la vendedora (cfr. Fs. 4042/3 acuerdo de compraventa de acciones de Saldaria S.A. con certificación de firmas del escribano Buscaglia del 5-08-2011).

En la misma fecha -se señala en el fallo- se celebró una escritura de compraventa por la cual Patagonia Experiencia SRL transfirió las cabañas a la sociedad “Fidias SA”, relacionada con los socios originales de Saldaria SA-, también por un precio diferente (u$s 250.000) al estipulado y pagado por el acuerdo primigenio, haciendo constar que fueron abonados con dinero proveniente de un préstamo obtenido por la compradora.

El escribano y el proceso

En torno a estas operaciones, uno de los integrantes de Saldaria SA declaró que el escribano Buscaglia se encontraba entre las cuatro personas que detentaban la propiedad del valioso terreno.

“No obstante, tanto esa circunstancia como el hecho de que el antes nombrado hubiera desplegado su actuación de manera dolosa fueron controvertidos por su defensa. Sin embargo, una adecuada lectura de las constancias probatorias conduce a ratificar su vinculación al proceso.

Del primer contrato que pasó por la escribanía de Buscaglia se desprende que Todisco -obrando en comisión- pactó en parte de pago un conjunto de inmuebles que no se relacionaban con él, ni con su cónyuge Ortiz Municoy, o los padres de ambos, quienes, según alega su defensa, tenían una importante capacidad económica, sino con una sociedad vinculada al entorno de Daniel Muñoz.

Meses después, la cesión de las acciones y la transmisión de las cabañas, si bien realizadas por separado, tuvieron lugar en la misma fecha y quien recibió la propiedad de esos inmuebles fue una sociedad Fidias SA, cuyo apoderado había sido designado tres días antes en la escribanía de Buscaglia (Escritura Nº 332, Folio Nº 985, de fecha 2-08-2011)

Por último, aunque no por eso menos relevante, años después el propio escribano Buscaglia fue designado presidente del directorio de esta última firma (por asamblea del 18-02-2015).

Sobre el escribano marplatense, la Cámara consideró que su conducta “no se habría limitado a la mera relación de actos neutrales, sino que a través de sus intervenciones en los negocios sospechados, habría prestado colaboración a otros encartados. Como se mencionara anteriormente, otro de los que participó en la compra de aquel terreno fue Rubén Francisco Silva, tío de Ortiz Municoy, quien lo hizo en representación de “North Saldaria LLC”, constituido en el Estado de la Florida, Estados Unidos de América.

Silva intervino además desde “Wvmarluc SA.”, a efectos de que Muñoz pudiera adquirir, sin dejar de mantenerse oculto, un departamento situado en el Boulevard Peralta Ramos de Mar del Plata, operación ésta que fue perfeccionada en noviembre de 2011, por la suma de u$s 450.000 (conforme escritura Nº 517 de fecha 4-11-2011 otorgada por ante el escribano Buscaglia)”.