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Policiales 2 de junio de 2026

La pelea frente a una panadería que se transformó en una “cacería”

Dos jóvenes fueron condenados a 25 años de prisión por perseguir en moto y abrir fuego contra Juan Cruz Taltavull y su hijastro Jorge Galmez tras una discusión ocurrida minutos antes. El ataque dejó un muerto, un sobreviviente y una mujer herida por una bala perdida.

Por esas calles caminó Taltavull, antes de ser asesinado.

“No te regales porque te voy a dar un par de tiros”, fue la última advertencia y no quedó sólo en palabras de Alexis Brizuela. Lo que comenzó como una discusión en la puerta de una panadería del barrio Autódromo terminó media hora después con una persecución armada por las calles del barrio, al menos siete disparos efectuados desde una motocicleta, un hombre muerto, otro que logró escapar de milagro y una vecina herida a más de una cuadra de distancia.

Esa fue la secuencia que el Tribunal Oral en lo Criminal N°1 reconstruyó al dictar sentencia por el crimen del cartonero Juan Cruz Taltavull, ocurrido el 17 de mayo de 2024, en una causa que expuso cómo una pelea callejera escaló en pocos minutos hasta convertirse en un ataque armado de extrema violencia.

Según quedó acreditado durante el juicio, todo comenzó en la puerta de un comercio de la zona donde Alexis Brizuela y Patricio Berón mantuvieron una confrontación con Jorge Galmez, hijastro de Taltavull. Durante el altercado se produjeron golpes, insultos y amenazas. En medio de la pelea, Galmez utilizó un hierro para defenderse y alcanzó a golpear a Brizuela.

Para los jueces, aquel episodio fue el detonante de todo lo que ocurrió después. De acuerdo con el testimonio incorporado al debate, antes de retirarse Brizuela lanzó la advertencia que terminó adquiriendo un valor central en la investigación. También hubo amenazas dirigidas hacia Taltavull. Los magistrados entendieron que el ataque posterior fue la concreción de esas intimidaciones realizadas apenas minutos antes.

La discusión terminó, pero el conflicto estaba lejos de concluir. Tras ese enfrentamiento, Brizuela y Berón se retiraron del lugar, consiguieron una pistola calibre 9 milímetros y decidieron ir en busca de quienes habían protagonizado la pelea.

Las pruebas analizadas durante el debate permitieron establecer que ambos conocían el recorrido que realizaban Taltavull y Galmez para regresar a su casa. Por eso, una vez armados, salieron a buscarlos antes de que llegaran a destino.

A bordo de una motocicleta comenzaron la persecución. Las víctimas caminaban por la zona de Soler al 12000 empujando un carro cuando fueron localizadas por los agresores. Las cámaras de seguridad resultaron determinantes para reconstruir el recorrido y los movimientos previos al ataque.

 

Los acusados se acercaron en la moto y comenzaron a disparar. Uno de ellos efectuó una primera secuencia de cuatro tiros mientras el vehículo permanecía en movimiento. Luego avanzaron varios metros y realizaron una segunda ráfaga de disparos para continuar el ataque.

Los jueces consideraron probado que existió una actuación coordinada y que ambos compartían el mismo objetivo.
Tras la pelea inicial, los acusados fueron a buscar el arma y regresaron específicamente para atacar a Taltavull y Galmez.

La balacera se extendió durante apenas unos segundos, pero fue suficiente para provocar una tragedia. Al escuchar los primeros disparos, Taltavull antes de morir alcanzó a advertirle a su hijastro que corriera porque les estaban tirando. Galmez logró escapar de la línea de fuego y esquivar los proyectiles.

Según la reconstrucción efectuada durante el juicio, los agresores avanzaron nuevamente con la motocicleta y continuaron disparando. La violencia desplegada aquella tarde no sólo alcanzó a quienes eran el objetivo de la agresión.

A unos 150 metros de distancia, Edelmira Beltrán realizaba compras en un kiosco de la zona cuando uno de los proyectiles impactó en su cuerpo. La mujer no tenía ninguna relación con el conflicto y quedó atrapada accidentalmente en la trayectoria de la balacera.

Para el tribunal, el riesgo generado fue enorme. Los jueces destacaron que los disparos fueron efectuados en una calle donde circulaban peatones, automóviles, bicicletas y motocicletas, lo que multiplicó las posibilidades de causar más víctimas.

Uno de los puntos más discutidos durante el juicio fue si el ataque había sido cometido con alevosía. Finalmente, los magistrados descartaron esa agravante al considerar que la pelea previa, las amenazas y el enfrentamiento ocurrido minutos antes impedían sostener que las víctimas estuvieran completamente desprevenidas o indefensas.

Sin embargo, la conclusión del tribunal fue contundente: ambos acusados actuaron de manera conjunta, buscaron un arma después de la pelea y regresaron para concretar una represalia que terminó con la muerte de Taltavull y puso en riesgo la vida de numerosas personas.

Para los jueces, aquella sucesión de hechos ocurrida en menos de media hora mostró cómo una discusión barrial derivó rápidamente en una auténtica cacería armada por las calles del barrio Autódromo.

Finalmente, el tribunal resolvió condenar a Brizuela y Berón a 25 años de prisión como coautores de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa y portación ilegal de arma de guerra.