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El Mundo 3 de diciembre de 2019

La ultraderecha y los liberales obligaron a dimitir al primer ministro de Finlandia

Antti Rinne hablo con la prensa después de entregar su carta de renuncia al presidente Sauli Niinisto, en Helsinki. Foto: EFE | EPA | Pekka Sipola.

por Juanjo Galán

HELSINKI, Finlandia.- El primer ministro finlandés, el socialdemócrata Antti Rinne, se vio obligado a dimitir este martes para evitar que prosperase una moción de censura presentada por la ultraderecha y después de que el centro liberal, su principal socio en la coalición de Gobierno, le retirase su confianza.

Rinne, quien apenas llevaba seis meses en el cargo, entregó su carta de dimisión en persona al presidente de Finlandia, Sauli Niinist”, quien aceptó la renuncia y le agradeció su labor durante este breve mandato.

El partido de ultraderecha Verdaderos Finlandeses, la principal fuerza opositora, presentó la moción de censura en el Eduskunta (Parlamento) en respuesta a lo que consideran una gestión deficiente en la resolución de un conflicto laboral dentro de la empresa estatal de correos Posti.

El origen de la crisis

Los ultraderechistas acusan a Rinne, antiguo líder sindical, de haber mentido en sede parlamentaria al afirmar que no conocía ni aprobaba los planes de Posti de recolocar a 700 trabajadores en una filial con peores condiciones salariales, pero los directivos de la empresa de correos aseguran que sí estaba al corriente.

El conflicto laboral motivó una huelga de correos de dos semanas a la que se sumaron miles de trabajadores de otros sectores, como el transporte, la aviación y los estibadores, causando pérdidas millonarias, hasta que el Gobierno obligó a Posti a readmitir a los trabajadores.

Esta súbita crisis política, que en otros países hubiera provocado a lo sumo un rifirrafe entre el Gobierno y la oposición, se cobró su primera víctima el pasado viernes, cuando la ministra responsable de supervisar las empresas estatales, Sirpa Paatero, se vio obligada a dimitir.

Las confusas y a veces contradictorias declaraciones de Paatero y Rinne hicieron dudar también al liberal Partido de Centro, su mayor socio de Gobierno, cuya ejecutiva decidió el lunes retirar su confianza al primer ministro.

La líder centrista, Katri Kulmuni, aseguró a la prensa que su formación ha perdido la confianza en el liderazgo de Rinne, pero dijo que desea continuar la labor de Gobierno dentro de la misma coalición y con el mismo programa.

Entre la espada y la pared

Con este panorama, Rinne sólo tenía dos posibilidades y ambas malas para él: dimitir como exigían los centristas o afrontar una moción de censura que hubiera prosperado sin el apoyo de sus socios liberales, abocando al país a nuevas elecciones.

Con los Verdaderos Finlandeses liderando ampliamente las últimas encuestas y el Partido Socialdemócrata (SDP) en retroceso, unos nuevos comicios hubieran propiciado una más que probable victoria de la ultraderecha.

“Lo importante no es quién, sino de qué manera y hacia dónde llevamos este país”, dijo Rinne en una rueda de prensa tras presentar su dimisión.

La situación podría ahora desembocar en la celebración de elecciones anticipadas si la coalición gobernante de centro-izquierda, formada por cinco partidos, no logra superar este miércoles la votación de la moción de censura.

No obstante, y dado que los liberales dan por cerrada la crisis con la renuncia de Rinne, la situación podría resolverse en poco tiempo si el SDP nombra a un nuevo candidato a primer ministro que reciba el visto bueno mayoritario del Eduskunta.

Según los analistas, la persona con más probabilidades de suceder a Rinne es la actual vicepresidenta del SDP y ministra de Transporte y Comunicaciones, Sanna Marin, quien este martes regresó a Helsinki precipitadamente desde Bruselas.

Creciente inestabilidad

La política finlandesa, normalmente caracterizada por una relativa estabilidad basada en amplias coaliciones, ha dado un giro en los últimos tiempos y se ha vuelto muy agitada, hasta el punto de que ningún Ejecutivo ha logrado gobernar una legislatura completa en lo que llevamos de siglo.

Con Rinne son ya cinco los primeros ministros que dimiten de sus cargos desde 2003, algunos debido a escándalos políticos, como el propio Rinne y los centristas Anneli J„„tteenm„ki -envuelta en la filtración de documentos secretos- y Matti Vanhanen, salpicado en un caso de financiación ilegal.

Aunque fueron menos dramáticas, también causaron cierta inestabilidad las renuncias de Jyrki Katainen, quien dejó el cargo para trabajar en la Comisión Europea, y de Juha Sipil„, cuyo Ejecutivo dimitió en bloque cinco semanas antes de las últimas elecciones tras fracasar su proyecto de reforma sanitaria.

EFE.