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Policiales 28 de mayo de 2022

Las claves que llevaron a juicio a Pachelo: mentiras, perfil psicopático y modus operandi

El vecino de María Marta García Belsunce, dos seguridad del barrio privado en el que vivía la mujer, irán a juicio acusados de haberla asesinado a balazos luego de que ella los descubriera robando en su casa.

Los fiscales de Pilar que volvieron a investigar el crimen de María Marta García Belsunce en 2017 tras la absolución del viudo Carlos Carrascosa tuvieron en cuenta que Nicolás Pachelo estaba presente en el barrio Carmel al momento del hecho, sus mentiras, su perfil psicopático y su modus operandi en causas por robos, para llevarlo a juicio oral por el homicidio de la socióloga.

En el requerimiento de elevación a juicio presentado el 13 de septiembre de 2018, los fiscales María Inés Domínguez (ya fallecida) y Andrés Quintana (uno de los que actuará en el juicio) acusaron a Pachelo (45) y los exempleados de seguridad José Ramón Alejandro Ortiz (45) y Norberto Glennon (57) de haber asesinado a la socióloga de seis balazos en la cabeza cuando los descubrió robando en su casa aquel 27 de octubre de 2002.

Al fundamentar la acusación, los fiscales consideraron que el vecino y los vigiladores participaron del hecho “a partir de las contradicciones detectadas, la modalidad empleada (modus operandi), el perfil psicológico de los mismos, la actividad desarrollada por Nicolás Pachelo con posterioridad al hecho y el conflicto anterior entre la víctima y aquél” por el secuestro de un perro.

Los acusadores resaltaron que Pachelo “resultó ser la última persona que estuvo cerca de la víctima” y ello lo sustentan en la declaración de tres adolescentes (hoy adultos) que tras la finalización de partido Boca-River que se disputó ese día, vieron pasar corriendo primero al imputado y después a María Marta en su bicicleta, en la misma dirección, la casa de la víctima.

“Nicolás Pachelo brindó detalles puntuales y precisos de todo aquello que realizó (dónde jugó, quiénes jugaron al fútbol, a dónde fue después, en qué piso del shopping estacionó el auto, donde compraron con su madre, qué compraron, por qué, etc.;), mas nunca pudo brindar un dato cierto sobre qué hizo puntualmente ese día durante su estancia de poco menos de una hora y media dentro del Carmel”, señala el requerimiento.

Según los videos de seguridad de Carmel, ese día Pachelo regresó de jugar al fútbol en un torneo intercountries a las 17.34 en su Ford Ranger y a las 18.59 (29 minutos después de la hora del crimen fijada por un forense), se fue por la salida de visitas en el Fiat Siena de su por entones pareja, Inés Dávalos.

También destacaron que por sus antecedentes Pachelo tiene un largo historial “con una modalidad delictiva sistemática”: robar en lugares que conoce y sin correr riesgos.

Por ello, señalan como posible móvil del crimen el robo de una caja metálica que contenía dinero, cheques y documentación de la asociación “Amigos del Pilar” de la que formaba parte la víctima y que faltó de la casa.

“Mintió cuando dijo que estaba viendo el partido River-Boca (…), mintió cuando dijo dónde estuvo ese día, pues primero negó haber estado corriendo pero luego indicó que de haber sido así, estaba yendo a buscar el auto de su pareja, lo que no era cierto pues (…) trotaba en dirección a la casa de María Marta García Belsunce, (…) mintió sobre los horarios en que se encontraba en Carmel”, dicen los fiscales.

Otros testigos clave para la acusación son dos empleados de una estación de servicio cercana a Carmel que recordaron que la mañana siguiente al crimen, Pachelo “se dirigió al bar y preguntó a los nombrados si sabían algo de la mujer que habían matado en el country” cuando ese día solo se comentaba que la muerte había sido accidental en una bañera.

Los fiscales analizaron las pericias psicológicas y psiquiátricas a las que fue sometido Pachelo y afirmaron que por sus rasgos “psicopáticos y narcisistas”, el imputado “reúne todas las características de personalidad que poseería el autor material del crimen”.