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La Ciudad 19 de febrero de 2020

Las obras hidráulicas que amortiguan el impacto de las fuertes tormentas

Desde OSSE advierten que en sectores que históricamente se anegaban hoy "el agua de lluvia escurre mejor". Se destacan el Arroyo del Barco, el Colector Marcos Sastre y el Colector Noroeste. Sin embargo, existen zonas sin obras que se inundan como siempre.

La ejecución de un conjunto de obras hidráulicas en los últimos años está permitiendo amortiguar en algunas zonas el impacto de las fuertes lluvias en el Partido de General Pueyrredon. Todavía, en cada tormenta de intensidad considerable -como la del miércoles 4 de este mes- la ciudad o parte de ella, se inunda. No obstante, desde Obras Sanitarias advierten que los anegamientos “ya no revisten la misma conflictividad de otras épocas” y esperan que el desarrollo de algunas de estas obras sigan disminuyendo progresivamente la acumulación de agua.

Por su elevada inversión y los tiempos de ejecución, algunas de las principales obras pluviales atraviesan a las gestiones municipales y se vuelven políticas de Estado.

El desagüe de la Terminal fue una de las obras representativas de la administración de Daniel Katz. Pero la primera decisión para encarrilar los trabajos contra las inundaciones se tomó en el 2000, cuando el entonces intendente Elio Aprile le transfirió a Obras Sanitarias el Departamento de Hidráulica municipal. Le siguieron el colector Noroeste. Y después el Colector Marcos Sastre y el Arroyo del Barco, sumado a los sumideros y el mantenimiento de los arroyos.
La proyección y puesta en marcha de algunas obras hidráulicas todavía en ejecución se iniciaron en el gobierno de Gustavo Pulti, continuaron con Carlos Arroyo y seguirán durante la gestión de Guillermo Montenegro.

En el último fuerte temporal que vivió la ciudad, entre el 5 y 6 de febrero, cayeron más de 100 milímetros de agua de lluvia, 40 de los cuales en apenas dos horas. Por su intensidad, fue la tercera tormenta de mayor impacto desde 1998, según los registros históricos de OSSE.

Las zonas más anegadas fueron las mismas de siempre. Sin embargo, desde OSSE advierten gracias a varias obras hidráulicas, “el impacto esta vez fue menor” y “donde antes se juntaba un metro de agua y llegaba al techo de los autos, ahora cubría las ruedas”; o bien “en calles donde el agua entraba a las casas, ahora sube un poco a la vereda”.

La ciudad, en varios sectores, sigue inundándose pero no en la misma dimensión de antes, advierten las autoridades de Obras Sanitarias. “No vimos un impacto como en otras épocas, que había mil evacuados y arrastraba autos. Se han hecho obras”, subrayaron.

Ejemplo de esto, apuntaron, es Edison y Vértiz, un histórico punto que, debido a la pendiente, “ha llegado a tener más de un metro de agua”, pero esta vez, “pese a la intensidad de la lluvia, se anegó mucho menos”.

Esa diferencia, entienden, la hacen las obras realizadas. “Algunas resuelven el problema específico del lugar y a la vez alivian la zona”, afirmaron autoridades de la empresa presidida hoy por Carlos Katz y mencionaron al respecto el primer tramo del Arroyo del Barco, que permitió “aliviar” la acumulación de agua en la zona del Puerto.

Similar apreciación hacen en torno a la zona de Güemes, la vieja terminal y los alrededores de Plaza Mitre, tres puntos donde “automáticamente se inundaban” cada vez que llovía. Para los comerciantes y vecinos de mayor antigüedad, las compuertas de cada tormenta resultan inolvidables.

Simultáneamente, en algunos barrios la postal fue la misma de siempre y volvió a quedar en evidencia la falta de obras para encausar la gran cantidad de agua acumulada. Y cuando el agua baja, el barro se apodera de las calles donde el asfalto parece una utopía en pleno Siglo XXI.

La nueva gestión de Obras Sanitarias tiene previsto darle continuidad a la ejecución de las obras hidráulicas de mayor envergadura: la segunda etapa del Arroyo del Barco, los “trabajos complementarios” del Colector Noroeste y la segunda fase del Colector Marcos Sastre.

Arroyo del Barco

La del Arroyo del Barco es una de las obras hidráulicas más ambiciosas de la ciudad. Se proyectó durante la gestión de Pulti, su primera etapa se completó en el cierre de la gestión de Arroyo y ahora la administración de Montenegro busca financiar la segunda de cuatro etapas.

Completarla permitirá que 14 barrios de la zona sur dejen de inundarse, lo que beneficiará a casi 180 mil vecinos del Puerto, Villa Lourdes, Las Avenidas, Peralta Ramos Oeste, El Progreso, El Martillo, Florencio Sánchez, Cerrito Sur, Cerrito y San Salvador, Juramento, San Martín, Termas Huinco, Colinas de Peralta Ramos y Punta Mogotes.

Los trabajos inherentes a la primera etapa respondieron a la licitación pública de febrero de 2015. Se construyeron 750 metros de conducto desde la desembocadura -en el espejo de agua detrás de los silos del puerto- hasta la cámara de empalme en avenida De los Trabajadores y Ayolas.

Hoy, el desafío de Obras Sanitarias es lograr el financiamiento para ejecutar la segunda etapa. “Lo estamos gestionando ante Nación”, deslizó el presidente de la empresa, quien confirmó que las cuatro etapas ya fueron aprobadas en su diseño y proyecto por el la Dirección de Hidráulica de la Provincia de Buenos Aires.

La segunda etapa demandaría una inversión de 32 millones de dólares, casi 20 millones más que la primera, confirmaron a LA CAPITAL autoridades de OSSE.

Colector Noroeste

El proyecto del Colector Noroeste se inició durante la gestión de Daniel Katz, que firmó los convenios con la Nación, realizó la licitación y rubricó el contrato de obra.

Es un conducto subterráneo que desemboca en el arroyo La Tapera y lleva alivio a los barrios del norte para permitir que el agua de lluvia escurra mejor.

La obra se proyectó para beneficiar a 100 mil vecinos. Está compuesta por tres ramales. La obra central ya se ejecutó y lo que resta son “obras complementarias” de pequeños conductos con sus bocas de tormenta para buscar algún punto bajo. “El tronco ya está, faltan algunas ramas que completan el sistema de captación de agua”, precisaron.

Colector Marcos Sastre

Se trata de otra de las grandes obras pluviales de envergadura que también viene atravesando a las gestiones municipales.

Se pensó a fines de los 90, se proyectó en 2001 y empezó en 2015. En mayo del año pasado se inició la segunda etapa del proyecto de Desagües Pluviales-Cuenca Marcos Sastre, en la que se proyectaron 3.450 metros de desagües de hormigón, que abarcará 140 manzanas de los barrios Zacagnini, Estrada y Los Pinares.

El monto total de esta obra, cuya finalidad también es aliviar los anegamientos en esta zona del norte de la ciudad, supera los 272 millones de pesos. Esta segunda etapa -todavía en ejecución- permitirá además dar factibilidad hidráulica a un sector que no está asfaltado.

Mayor infraestructura y mejor coordinación ante emergencias

El presidente de Obras Sanitarias, Carlos Katz, destacó la infraestructura hidráulica construida en los últimos 20 años en Mar del Plata y subrayó la “coordinación ante la emergencia” en la gestión de Guillermo Montenegro.

La instalación de cámaras de seguridad y su control a través del Centro de Operaciones y Monitoreo (COM) “permite detectar el problema más rápido y en forma más articulada”, destacó Katz en relación a la intervención de las cuadrillas de OSSE ante inclemencias meteorológicas como la del miércoles pasado.

“Antes era más difícil concurrir hasta donde estaba el problema. Hoy trabaja muy bien desde el COM y cuando por ejemplo se levanta una tapa de cloaca por la acumulación de agua, podemos actuar más ágilmente gracias a la infraestructura y la coordinación frente a la emergencia”, dijo el titular de OSSE.

Si bien advirtió el desarrollo de importantes obras hidráulicas, remarcó que “la naturaleza manda” ya que “el agua busca su cauce” y “nadie puede tener una garantía frente a la naturaleza por más obra que se haya hecho, pero sí se reducen los niveles de conflicto”.

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