24 de junio de 2018
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Lenguaje Igualitario: lo que no se nombra no existe

El movimiento feminista ofrece como campo de problematización la violencia simbólica que queda representada en el lenguaje y propone la urgente necesidad de un cambio en el uso de las normas que lo rigen y regulan.

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por Cecilia Secreto

La actualidad se nos presenta llena de aspectos polémicos y controversiales. Indudablemente vivimos un momento histórico no solamente crítico sino también subversivo (en el sentido literal y polisémico del término). Muchos son los temas que se abren a la revisión y al debate y que buscan ser cuestionados y deconstruidos.

El movimiento feminista (no cabe duda de que en esta primera parte del siglo veintiuno el feminismo está alzándose como movimiento, ya no sólo es patrimonio teórico de un grupo intelectual sino bandera de grupos sociales activos) y el colectivo Lgtttbi ofrecen como campo de problematización la violencia simbólica que queda representada en el lenguaje y proponen la urgente necesidad de un cambio en el uso de las normas que lo rigen y regulan.

Sabemos que una de las características que normativizan el lenguaje es el rasgo de carácter patriarcal (machista) que impone el nombre de hombre antes que el nombre de mujer. Nuestra lengua nos obliga a usar el masculino cuando hace referencia al colectivo compuesto por hombres y mujeres. Así, cuando decimos el “Hombre” nombramos a toda la humanidad. Sucede que el Lenguaje no es del orden de lo natural, es una invención de los hombres y mujeres que han creado ese lenguaje, por lo tanto no está regido por otro tipo de normas que no sean convencionales, es decir, culturales. El hecho es que siempre hemos tendido a creer que aquello que es producto de una intervención en el orden de la naturaleza se corresponde con el orden natural. Y no es así. El lenguaje, la construcción del orden lingüístico no es otra cosa que la representación que nos hacemos del mundo. Y esa mirada es siempre una mirada ideologizada. Y esa ideología ha sido siempre la patriarcal, vale decir, una ideología donde el hombre está representado como superior y único; la mujer como inferior y lo otro. Se trata de una categoría binaria jerarquizante que ha llevado a la invisibilización de lo femenino bajo la forma abarcadora de lo masculino.
Es así que podemos observar que ya son muchos y muchas las personas que escriben e incluso pronuncian (cuando la pronunciación es posible) formas verbales como las siguientes: “todos y todas”, “todes”; “todxs; “[email protected]”: marcas y señas que buscan visibilizar lo invisibilizado, expresar un malestar, nombrar lo que no se nombra (pero que, ¡y así lo creen muchos! se “sobrentiende”) ¿Por qué ha de sobreentenderse?

El pasado 4 de mayo, estudiantes agrupados en Sur, movimiento universitario, y Rayuela organizaron y convocaron a una charla, Lenguaje igualitario: lo que no se nombra no existe. La gacetilla de difusión expresaba lo siguiente: “Esto constituye un hecho histórico ya que prima en el ámbito institucional una supremacía del lenguaje sexista heredado por la Real Academia Española que excluye de forma permanente la representación de aquellos géneros que no coinciden con el masculino, siendo este debate un punto bisagra en la forma en que la academia genera comunicaciones en un sentido de exclusión”. Al respecto, Florencia Giménez, de la Secretaría de Género de la FUM por el Movimiento Sur, se refirió: “La incorporación de un lenguaje igualitario en general y en particular en los ámbitos de formación como la UNMdP resulta fundamental para fomentar una educación con perspectiva de género y que nos incluya a todos y todas quienes con ella nos relacionamos (…) Este tipo de iniciativas tiene como antecedentes la aprobación de la guía para un lenguaje no sexista en la Cámara de Diputados de la Nación en el año 2015 y el proyecto de Ordenanza del Consejo Superior presentado por el Programa Integral de Políticas de Género de la UNMdP que apunta a institucionalizar la utilización del lenguaje igualitario y que aún se encuentra en tratamiento de comisiones.”

El encuentro se llevó a cabo en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Mar del Plata, con el aval del Departamento de Letras. Como cualquier cambio que se presenta, a ojos vista, tan fuertemente disruptivo, resultó impostergable comenzar a sentar y compartir las bases teóricas, lingüísticas, militantes, sociales –entre otras- que motivan la discusión y la deconstrucción de las normas marcadamente patriarcales del lenguaje para dar espacio a la visibilización de los géneros no binarios.

Las disertantes elegidas para este primer encuentro fueron Lara Paglione (estudiante de Letras, integrante de Sur), la doctora María Belén Grisolía (docente en el área de Lingüística), la licenciada Paula Martínez Stoessel (Comunicación Social) y la magíster Cecilia Secreto (docente en el área de Teoría Literaria). Cada una de ellas expuso su punto de vista desde la perspectiva y ámbito de competencia que representan. Tras los colores de la diversidad de género, una discusión seria sobre el lenguaje heredado.
* Magíster. Integrante del Departamento de Letras de la Facultad de Humanidades.

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