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Arte y Espectáculos 1 de agosto de 2026

“Les Débiles” crean, se expresan y se divierten en “La más negra de todas”

La compañía independente celebra un año del estreno de esta propuesta que nació de dos premisas sencillas: "quietud" e "instrucciones", para dar vida a un paso más en su búsqueda de construir una poética propia.

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Las actrices de "La más negra de todas".

Eran dos consignas sencillas, “quietud” e “instrucciones”. A partir de ellas, el grupo Les Débiles gestó “La más negra de todas”, una obra que condensa su necesidad de “crear”, “expresarse” y “divertirse”. En este caso, transitando un camino distinto del que venían llevando adelante con otras propuestas, pero que interpela y que su directora definió como “un acto de entrega, de amor”.

La obra que cuenta con actuaciones de Mónica Arrech, Paola Belfiore, Lucila Medjurechán y Mariana Vidal, bajo la idea y dirección de Claudia González y co-dirección de Mar Velez, cumple este sábado un año desde su estreno y lo celebra con una función especial, a las 21, en El Club del Teatro.

Con textos de González, Mariana Vidal, Alessandro Baricco y la IA, lo humano y lo artificial se entrelazan, se confunden y se cuestionan mutuamente en esta propuesta que nació de un regreso de visita de González -integrante de Les Débiles que actualmente reside en Portugal-.

Una Monja zen, una Madre Argentina, una Geisha y una IA se alternan en un coro de instrucciones, plegarias y recetas, oscilando entre lo espiritual y lo doméstico, lo erótico y lo técnico, la emoción y el absurdo.

“En estos tiempos de tanta individualidad alienada y tecnológica, ser parte de un grupo es un privilegio, y más aún si ese grupo es creativo, y ya pasa al nivel bendición si la cosa fluye como es el caso de Les Débiles. Nos mueve la necesidad de crear, de expresarnos, de divertirnos”, aseveró la directora, desde Portugal, en una charla con LA CAPITAL a propósito de este aniversario.

Les Débiles es una compañía independiente que se mantiene en constante trabajo de investigación, desde 2010, siempre apostando a construir una poética propia, a través de la improvisación, el teatro físico y la creación de imágenes como punto de partida en cada proceso. Entre sus últimos trabajos se destacan Ámame (dir. Paola Belfiore) y Opio (dir. Mariana Vidal).

En este caso González, contó que “venía de pasar unos años en Portugal con muchas ‘saudades’ (nostalgia, añoranza) de esos procesos”. También venía de iniciarse en la práctica de zazen en el Templo de Capilla del Monte que otra de las integrantes, Paola Belfiore, frecuenta desde hace muchísimo tiempo. “Ahí leí la novela Seda, de Baricco. Cuando les dije a las chicas tengo una idea y tengo ganas de dirigir, se activó algo, yo diría psicomágico. La consigna fue clara: quietud e instrucciones. Como para desafiarnos a empezar por un camino totalmente contrario al que veníamos recorriendo, que era de mucho poner el cuerpo y dejar la palabra para el final”.

Para la artista, “todo es más simple de lo que parece. A partir de algo que es un juego básico de niños, esto de quedar ‘congelados’, y de un ejercicio de teatro para principiantes, como es eso de dar instrucciones, cosa que, además, nos encanta a los humanos (risas)”.

Y fue más allá en la reflexión: “Cada uno hace lo que puede con lo que tiene, y nosotras hicimos ésta obra. Otro grupo seguramente haría algo totalmente diferente. Cortázar escribió el primer capítulo “Manual de instrucciones”, de su célebre libro Historias de Cronopios y de famas. Perec escribió la genial novela “La vida instrucciones de uso” y Les Débiles hicimos ésto, solo una creación colectiva que surgió de la mixtura de esos elementos básicos, simples. Dejamos las interpretaciones, la risa (o no), el absurdo (o no), la emoción (o no), para los espectadores”.

Los personajes

La Monja Zen y la Geisha, surgieron de las experiencias en el templo Zasen, la Madre Argentina se desprendió de “unos textos que había estado escribiendo con instrucciones para mis hijos y terminamos de escribir con esa base junto a Mariana que, además le compuso música a uno”. Y la IA… “nos atraviesa a todos, es especialista en recibir y dar instrucciones. Y además Lucila supo hacerle las preguntas precisas para que surgieran esos textos. Tal vez sea una utopía, pero intentamos que ella deseara humanizarse y no lo logre”.