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Cultura 30 de abril de 2018

“Lo que leíste ya no te lo podés sacar de vos”

Fabián O. Iriarte acaba de publicar "Sópola temprar", un libro con textos cortos que invita a bucear en los muchos sentidos de una misma historia. "Las lecturas te cambian", dice.

Fabián Iriarte durante la charla con LA CAPITAL.

por Paola Galano
@paolagalano

Con una fina habilidad para conectar situaciones que parecen inconexas en textos que nunca superan la página y media, Fabián O. Iriarte profundiza “la polisemia” o los muchos sentidos a los que puede aludir un poema en “Sópola temprar“. Se trata de un libro de Baltasara Editora que propone un recorrido por temas diferentes, pero en los que prevalecen señas. Entre ellas, los viajes, el campo y el temor a la ceguera.

Licenciado en Letras y doctor en Humanidades por la Universidad de Texas, Iriarte es docente de la Universidad Nacional de Mar del Plata. Enseña Literatura Comparada y Literatura Inglesa y Norteamericana. “Guaridas de huir el mundo” (Melusina), “La intemperie sin fin” (Melusina), “La mudanza” (Gogol), “Devoción por el azar” (Bajo la luna) y “Cuentas por saldar” (Ediciones en Danza), entre otros, son algunos de sus libros.

“Siempre consideré que escribo poesía, pero hay poemas en prosa, aunque algunos participan del relato breve y otros poemas no son poemas líricos en el sentido tradicional y tampoco son relatos”, define su estilo, aunque no le interesa mucho ceñirse a estructuras cerradas. “No importa en general que sean una cosa u otra, el lector que está acostumbrado a leer poesía ya sabe que es un poco así, pero puede resultar desconcertante para el que no ha seguido la evolución de la poesía en las últimas décadas o en los últimos años”, agrega.

– ¿Hay algo de ingenio en los textos de “Sópola temprar”?

– Sí. Además la palabra ingenio me gusta mucho porque yo enseño Literatura Inglesa y la palabra “ingenio” es una palabra clave de los poetas metafísicos ingleses del siglo XVII. En esa época el ingenio era el modo de escribir poesía, creían que no todo tenía que estar dado de manera tan clara como fue después en el neoclasicismo. Acá se juega mucho con las imágenes, con las comparaciones difíciles, comparaciones entre dos objetos que a primera vista no tenían nada en común. Obviamente enseñando esa literatura aprendí, no es que solo aprendí de esa literatura pero me gusta el ingenio. Tengo esas herramientas para explorar. En el siglo XXI y en el XX lo hacés de otra manera. Sí, me gusta el ingenio.

– “Sópola temprar” es una invitación a la ambigüedad.

– No sé, quizá es el efecto que tiene, en algunos casos. Me gusta la idea de ambigüedad o de polisemia. En general no trato de encriptar, no es una cosa hecha a propósito, al contrario. Trato de que todos los poemas tengan los datos necesarios, quizá haya saltos entre distintas partes del poema pero pongo todos los elementos para que, quien lee el poema, reconstruya. Desde el título, las alusiones y los epígrafes son datos que brinda el poema y que yo pongo en el poema. Y después el poema te permite que puedas seguir esas pistas, haciendo esa analogía con lo detectivesco. De nuevo, lo que pasa es que hay lectores que pueden hacer esa reconstrucción y otros que no están acostumbrados o no se animan a hacer eso o creen que todo tiene que estar dicho de la manera más evidente.

Infancia en Laprida

Iriarte eligió el español que se hablaba en 1250 para titular este poemario. “Sópola temprar” “es un título muy sonoro”, dice y cuenta que es una frase de un poema de Apolonio. Lo atrajo la musicalidad de esas dos palabras, que aluden a que “ella supo afinar” la guitarra. “Me gusta la cuestión de lo extranjero, de lo levemente raro”, confiesa a LA CAPITAL.

“Pienso que cuando escribís poesía tenés que afinar la voz, esto está hecho de palabras que uno escribe pero por analogía siempre se dice eso de encontrar tu propia voz y es una metáfora, no es que encontrás tu voz, encontrás el modo en que te podés expresar mejor. Ultimamente también hay lecturas de poesía y ahí se junta tu habilidad para la escritura y tu habilidad para poder leer tu propia poesía de una manera expresiva, bien templada, bien afinada”.

– ¿Por qué algunos de tus textos aluden al campo, a las vida silvestre?

– Las flores y el campo… sí, porque yo nací en Laprida, viví hasta los quince años allá y mi papá iba todos los días de Laprida al campo, del pueblo al campo y yo lo acompañaba. A mí no me gustaba tanto el trabajo de campo como a mis primos, ellos tenían cuatro o cinco años y ya sabían manejar tractores y ayudaban a sus padres. Yo no, yo era de escribir, mi papá siempre contaba que yo llevaba un cuadernito y escribía cosas. Sobre los pájaros y el campo, observaba mucho pero desde una perspectiva visual y de pensamiento, ayudaba también: a marcar a las vacas y a los terneros, a arriar a las ovejas, pero era por ayudar y porque era divertido. Lo hice hasta que vinimos a Mar del Plata pero yo sabía que ese no era el trabajo que a mi gustaba. No obstante, siempre me gustó el campo, la naturaleza, los árboles, el campo en la pampa de la provincia de Buenos Aires. Es increíble la extensión infinita de campo, es increíble aunque al atardecer cuando el sol se pone es bastante deprimente.

– ¿El miedo a la ceguera que exponés en varios momentos de este libro es el miedo a no poder leer más?

– Yo creo que la ceguera es una cosa de mi propia vida. Sí, está esa parte de no poder leer, pero también es el miedo a la vida cotidiana, a depender de que alguien te lea… no hay problema pero yo leo tan vorazmente. Te da un poco de miedo eso pero también el miedo a no poder manejarte, aunque después de un tiempo tus otros sentidos y tu inteligencia misma se adaptan a moverte en el mundo con esa dificultad, pero de alguna manera te movés menos en el mundo. Para el que nació con la vista, puede resultar trágico.

– Hay momentos en que te volvés observador y relacionás situaciones diversas con una reflexión personal, ¿coincidís?

– Sí, no sé cómo se produce eso, mucho entra por la vista. Vas a un lugar y de pronto algo te atrae la atención, puede ser un detalle o una panorámica o algo te queda grabado, no se cómo sucede. De inmediato lo asociás o eso te despierta una idea. En mi hay alguna imagen y alguna asociación.

– Escribís en este libro: “Por más que quiera exiliarme de la escritura, del país del poema, yo está siempre ahí”.

– Es una metáfora, porque finalmente todo el mundo sale, es una cosa muy importante para uno y en este sentido nunca salís del país del poema, en el sentido de que siempre estás alerta a estas palabras, a estas cosas que escuchás de paso, conversaciones en la calle o cuando estás leyendo un libro por supuesto que anotás lo que te interesa, cuando escuchás una canción… Yo soy mucho de ir a los museos y todo te sirve, todo te alimenta para escribir. En ese sentido sí, por más que quiera exiliarme de la escritura, en ese sentido nunca estás afuera porque siempre estás pensando, pero no concientemente. No estás a la caza sino que siempre estás alerta y cuando algo te llama la atención ya sabés que eso te va a servir. Es un ejercicio, una habilidad como cualquier otra, se afinan ciertas cosas y no tenés que hacer tanto esfuerzo incluso para buscar, cuando está te das cuenta de que está ahí y, bueno, después lo usás.

– ¿Pensás en el rol de un poeta? ¿Cuál sería hoy?

– Para mi es una cosa muy importante, pero porque yo escribo y para mi es importante, pero no sé. Las personas estamos organizadas en jerarquías de funciones y, en ese sentido, el rol de los escritores no es muy grande y el rol de los poetas menos. El poeta está en una jerarquía más baja que el escritor de ficción o de narrativa. Ellos sí tienen peso, aunque hay jerarquías dentro de las jerarquías. Pero en el rol de un poeta, no pienso mucho en eso. Hubo y hay maneras cuando se habla del escritor comprometido, como yo no escribo sobre la actualidad no estoy comprometido de esa manera, puedo ir a una marcha por un reclamo pero ahí no me veo como escritor, cosa que en los años ’60 con el existencialismo era así, no había diferencia entre uno y otro y por ahí tenían razón. Pero como yo no escribo de eso, no se me ha dado, no sabría cómo hacer eso. Es en ese sentido en que te contesto. Aquel que escribe puede ejercer su función de ciudadano o de ser político fuera de la escritura, por otra parte hay un rol que cumple el poeta o la poesía y es un rol político a nivel personal. Por lo menos yo lo pienso en mí. Y tiene que ver con que las lecturas te cambian, vos leés un libro de poesía que realmente sea importante para vos, no todos lo son, y te afecta mucho y te hace cambiar de un modo observable, no es perceptible pero lo que leíste ya no te lo podés sacar de vos. Estoy hablando en un sentido más íntimo, más personal, pienso que hay un rol, un algo que produce efectos por la poesía o por la literatura en general, pero es muy lento, va mucho más lento que otros cambios.

– ¿Es un cambio personal?

– Sí, es más personal, después eso se puede extender a la sociedad, de ese cambio se crea una red y afecta a otros. No es el efecto que genera un mandatario que puede aprobar una ley, me parece que la poesía no lo hace de esa manera.

– Te pregunto por el rol de la poesía en relación a este momento en que todo está tan masticado, en el que parece que sólo prima un único sentido. En tus textos, al poner en juego la polisemia estás haciendo otro tipo de propuesta.

– Sí, en ese sentido los que escribimos poesía… viste que se habla de la palabra resistencia. A la palabra resistencia la veo como si yo fuera un soldado, pero hay una cierta resistencia a dejarse absorber por esa ola, en ese sentido sí, quizá no es una resistencia consciente, pero si decís yo paro acá y me pongo a hacer esto y propongo que leas esto, despacito, porque lleva tiempo. No es una cosa que puedas consumir rápido.

Nuevo poemario llegará a la Feria del Libro

Además de la edición de “Sópola Temprar”, otro reciente libro de Fabián O. Iriarte empieza a andar de mano en mano. Se trata de “Al comienzo era sólo un murmullo”, un libro coeditado entre la editorial de la Universidad del Litoral y la editorial de la Univerisdad Nacional de Mar del Plata (Eudem). El flamante texto llegará a la Feria Internacional del Libro, en una presentación que se realizará el 7 de mayo próximo, dentro de las actividades de la Librería Universitaria Argentina (Lua).

Una frase de John Cage abre “Al comienzo era sólo un murmullo”: “Mi pieza de música preferida es esa que escuchamos todo el tiempo si nos quedamos callados”.

Sobre la temática del poemario, el docente y poeta explica: “Tiene algo de experimentación, en general son poemas que tienen que ver con el escuchar, con quedarte quieto para ver, eso me guió para juntar los poemas, aunque no todo hay que interpretarlo de acuerdo con esa única temática”.