Los ávidos pescadores de deudas, el círculo rojo leyendo a Ray Dalio y un febrero más corto
Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.
Con medio mundo. Los pescadores saben que cuando uno tira el medio mundo, levanta lo que busca pero también lo que no. Así está pasando en Mar del Plata con las deudas municipales. Es que con el afán de recaudar, la consultora contratada por el municipio para revertir los índices de baja cobrabilidad han enviado notificaciones a todo aquel que tiene o tuvo algún vínculo tributario con el municipio. Así, cientos de vecinos (y otros que no lo son) han recibido notificaciones en los últimos meses por patentes de vehículos municipalizados que han vendido hace años, al igual que propiedades. Incluso lo han recibidos herederos, que se han enterado de las deudas antes de pasar a su nombre lo heredado. ¿De dónde sacan las bases de datos para sumergir el medio mundo en el mar tributario marplatense para poder pescar evasores o descuidados que abonan asustados pensando en un Estado eficiente? Mientras tanto, llamar a la Municipalidad para lograr una respuesta sigue siendo tan complicado como pescar un tiburón desde la orilla.

En Haras del Sur, aprovechando el fin de semana largo, periodista capitalino –dos días antes había sido destinatario de uno de los habituales posteos del presidente Javier Milei en los cuales fustiga a representantes de la prensa– recibió a amigos marplatenses con un asado en la noche del martes. Tras comentarios cruzados por la reforma laboral y por los despidos de la fábrica de neumáticos Fate, y la encendida recomendación del anfitrión de ver el corto “Los cantores rusos” (Netflix, 18 minutos, nominado al Oscar), se registró un lindo debate sobre redes sociales en estos tiempos de agresiones y fuertes polémicas. “¿Te acordás de lo que plantea Giuliano da Empoli en ‘La hora de los depredadores’? Dice que “las plataformas se presentan como un escaparate… sin la mediación de las élites”, pero que en realidad “solo son espejos de feria que deforman la realidad hasta el punto de hacerla irreconocible”. O sea, no es que nos muestran el mundo tal cual es, nos muestran una versión acomodada a nuestros prejuicios”, resaltaba sociólogo presente.

Y no es casualidad. Da Empoli advierte que “los ingenieros de Silicon Valley dejaron hace tiempo de programar ordenadores para transformarse en programadores de comportamientos humanos”. Ya no diseñan solo herramientas: diseñan reacciones, emociones, climas. “Entonces –intervino el periodista ya degustando el vacío– el problema no es si el otro está manipulado. Es que todos estamos dentro del mismo mecanismo. Porque cuando convertimos a las plataformas en “la interfaz global a la que confiamos nuestra relación con la realidad”, como escribe, nos ponemos en sus manos… y en las de quienes viven de alimentar el calentamiento del clima social. “Capaz no estamos viendo el mundo. Capaz estamos viendo el reflejo perfecto de lo que el algoritmo sabe que queremos ver”, acotó.

Daniel Hadad.
Lo dicho por Daniel Hadad en el programa Agenda Real, del streaming de LA CAPITAL y Canal 8, sobre el futuro de las Malvinas, que se viralizó incluso en redes sociales, mereció también el análisis y la discusión a la hora del postre. Nadie confirma nada. Pero tampoco nadie lo desmiente con demasiada energía. En algunos círculos –no los oficiales, claro– empezó a difundirse una versión que, si no fuera por el contexto internacional, sonaría a ciencia ficción: que el tema Malvinas podría volver a moverse. No con discursos altisonantes, no con comunicados épicos, sino con algo mucho más silencioso: conversaciones discretas. La hipótesis que dejó flotando Daniel Hadad no es ingenua. Parte de un dato concreto: si el tablero global se recalienta y el Canal de Panamá se vuelve vulnerable, el sur empieza a pesar más. Y mucho más.

Ahí aparece el Canal de Drake. Y ahí reaparecen las Islas Malvinas. En Londres nadie quiere hablar de soberanía. En Buenos Aires nadie quiere resignar bandera. Pero entre el blanco y el negro siempre existe el gris diplomático. Y el gris es el color favorito de los exembajadores. ¿Hay enviados formales? No. ¿Hay mesa abierta? Tampoco. ¿Hay café compartido entre veteranos de la diplomacia argentina y británica? Algunos dicen que sí. Desde hace meses. Hadad lo dio a entender. Y si encima en Washington empiezan a mirar el mapa marítimo con lupa comercial y militar, el asunto deja de ser romántico y pasa a ser estratégico. Nadie está hablando de entregar nada. Pero en el mundo real, los conflictos congelados suelen descongelarse cuando se cruzan intereses mayores. Por ahora es eso: pasillo, susurro, hipótesis. “Pero en política exterior, cuando algo empieza a comentarse en voz baja… es porque alguien ya hizo una llamada”, refería el dueño de casa ya sobre el final del agradable encuentro.

Ray Dalio.
En el círculo rojo de Mar del Plata se habla de él. En reuniones empresarias, cafés políticos y sobremesas financieras, empezó a sonar con fuerza el nombre de Ray Dalio. No es un analista más; es el fundador de Bridgewater Associates, el fondo de inversión más grande del mundo, y alguien que construyó reputación anticipando grandes crisis. Cuando Dalio habla, el mercado presta atención. ¿Y qué está diciendo ahora? Que el mundo atraviesa una transición histórica peligrosa. Advierte que el orden internacional que dominó desde la posguerra se está debilitando, que la deuda pública de Estados Unidos alcanzó niveles que considera insostenibles y que la polarización interna podría derivar en una “pseudo guerra civil”: no un conflicto armado, sino una fractura social, política y económica cada vez más profunda.

La deuda de Estados Unidos no para de crecer.
Pero hay un punto que agrega una capa más de inquietud: la inteligencia artificial. Dalio sostiene que la revolución tecnológica –especialmente la IA y la automatización– va a generar una concentración de riqueza aún mayor. Según su mirada, quienes controlen el capital, los datos y la infraestructura tecnológica capturarán una porción desproporcionada del crecimiento, mientras amplios sectores podrían quedar desplazados o perder poder adquisitivo. En otras palabras, más productividad, pero también más desigualdad si no hay correcciones. Y ahí conecta todo. Deuda récord, brecha social creciente, polarización política y ahora una tecnología que puede acelerar la concentración económica. En ese combo, advierte, las tensiones internas pueden escalar y el dinero puede transformarse en herramienta de poder geopolítico: lo que él llama una posible “guerra de capitales”.

¿Por qué esto circula en ámbitos empresarios? Porque no es solo una reflexión filosófica. Es una advertencia estructural: si cambian las reglas del orden global y la tecnología redefine el mapa del poder económico, cambian también las reglas para invertir, producir y financiarse. En síntesis, cuando uno de los inversores más influyentes del planeta dice que estamos ante una transición histórica con riesgo de fractura social y concentración tecnológica, el círculo rojo escucha. Y en Mar del Plata, también.

Carlos Rottemberg.
El adelantamiento del inicio de clases no solo reordenó el calendario escolar: también le puso punto final anticipado a la temporada turística. Y eso, en ciudades como Mar del Plata, no es un detalle menor. El productor teatral Carlos Rottemberg lo planteó sin rodeos: la segunda quincena de febrero quedó prácticamente vaciada. Menos turistas, menos funciones, menos contratos. Traducido: menos trabajo. El dato no es ideológico, es económico. Hoteles, gastronomía, transporte, comercio y espectáculos sienten el impacto. Y en el medio, miles de trabajadores temporarios que ven acortada su temporada.

La paradoja es evidente: mientras se promueven fines de semana largos para estimular el consumo y el turismo, el calendario escolar recorta lo que antes era, en términos prácticos, el equivalente a varios “findes XXL” consecutivos. ¿Mejora la calidad educativa empezar antes? Debate abierto. Lo que sí es concreto es que febrero dejó de ser el motor fuerte que era para muchas economías regionales. En el pasillo ya lo dicen sin vueltas: si marzo empieza en febrero, el verano termina antes. Gran repercusión tuvo el artículo de opinión firmado por Rottemberg y publicado en LA CAPITAL. Seguramente, distintas entidades y organizaciones relacionadas con el turismo coincidirán en la necesidad de trabajar para que el año próximo febrero no sea aún “más corto” que el que está corriendo. Por último, debe recordarse que los feriados de Carnaval en 2027 caerán el 8 y 9 de febrero.
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