Interés general

Ludovica sobre 2026: “Tenemos que estar entrenados como samuráis para afrontar un mundo en ebullición”

La destacada astróloga dio pistas para sostenerse en un año que, ya desde el arranque, se presenta convulsionado. Habla del avance de este Caballo de Fuego desbocado, reconoce la importancia de los viajes en su vida y explica el concepto de la ecoespiritualidad. Este lunes dará una charla en Villa Victoria.

Desde hace años, sus libros sobre el Horóscopo Chino son una guía para lectoras y lectores que aceptan la influencia de los astros sobre la vida cotidiana y también sobre los asuntos de un país y del mundo. Ludovica Squirru va de frente sobre este 2026 que recién empezó: “A partir del 17 de febrero comienza el año del Caballo de Fuego”.

“Tenemos que estar entrenados como samuráis para poder afrontar un mundo que está en ebullición”, aseguró, en una entrevista con LA CAPITAL, antes de presentarse en Mar del Plata, es lunes a las 19 en Villa Victoria (Matheu 1851), dentro del Festival Penguin Libros.

Con su estilo personal, Ludovica habló de “estampida” para entender algunos de los movimientos que sucederán en este nuevo año. “Quiere decir que todos los sucesos se van a acelerar a nivel mundial, global, geopolítico, climático, habrá decisiones apresuradas de distintas partes del mundo que pueden traer conflictos bélicos y enemistades, en relaciones que hasta muy poquito antes eran armónicas”, agregó.

 


 “Para los que nacieron bajo este signo, la recomendación es que hagan todas las técnicas de autoayuda que puedan desde que son conscientes”


 

El Caballo de Fuego “es un signo que no va a parar ni se va a detener a mirar qué le pasa al que está al lado o si le gusta o no le gusta lo que ocurre, va a seguir a todo galope”. Por esa impronta casi salvaje es que apeló a la necesidad de entrenamiento.

El mundo “está en una etapa final en el sentido de poder vivir dignamente, por todo lo que pasa con los recursos naturales, por el cambio climático, las migraciones, las guerras, los intereses económicos devastadores que hacen que la gente no pueda tener calidad de vida: es lo que tenemos que atravesar, domesticarnos y domarnos a nosotros mismos, seamos del signo que seamos”, vaticinó.

La astróloga recordó la historia del Caballo de Fuego en Asia: “Es un signo que hasta en China lo veneran, lo respetan y lo temen, temen su nacimiento, históricamente en el campo chino, hace tiempo, a las mujeres que nacían bajo este signo se las mataba porque decían que traían muchas desgracias, no a ellas sino a toda la familia, a la gente cercana y eso era visto como muy peligroso”.

Dada su energía arrolladora, el Caballo de Fuego “no pasa inadvertido” y quienes nacieron bajo esta característica astrológica “son carismáticos, sexys, atrevidos, divertidos, pero cuando no están bien aspectados pueden ser realmente muy peligrosos para la sociedad. Es un signo que produce siempre emociones encontradas”, dijo.

Hay Caballos de Fuego entre los “rockstars, líderes, precursores, influencers, porque siempre tienen algo original que mostrar o para decir, pero si no saben dominar sus pasiones, su ego, su manera de querer llamar la atención a cualquier precio y la pasión que los devora por el fuego pueden tener una vida muy complicada”, observó Ludovica.

Y aconsejó: “Para los que nacieron bajo este signo, la recomendación es que hagan todas las técnicas de autoayuda que puedan desde que son conscientes, porque el inconsciente los traiciona y muchas veces puede obstaculizar grandes decisiones o grandes posibilidades de triunfo, casi como un autoboicot”.

A nivel general, para sujetar las coordenadas de este 2026 intenso, Ludovica recomendó “agudizar mucho la intuición”. Y amplió: “Depende también de cada persona dónde ponga la energía este año”. En ese sentido, habrá zonas muy luminosas y anticipó la creación de “más ONG, fundaciones, movimientos juveniles por la paz, por el anticonsumo, por tratar de vivir en lugares en donde no depreden a la naturaleza y la gente pueda tener un equilibrio entre el dar y recibir”.

Mundial de Fútbol: “Prefiero

abstenerme con una predicción”

Ludovica recordó que el Mundial de Fútbol nació en 1930, “en el año del Caballo”. “Siempre en el propio año es más difícil que las cosas salgan bien. Eso no impide que el equipo y los jugadores y (Lionel) Scaloni, que son maravillosos, hagan todo el esfuerzo del mundo”, observó y fue cauta a la hora de evaluar las chances de victoria que tiene la Selección Nacional de Fútbol para el mundial de 2026 que se realizará en junio en Estados Unidos, México y Canadá. “Prefiero abstenerme con una predicción”.

El mundo del fútbol “viene un poco complicado por todo lo previo de lo que estamos vivenciando con lo que se está destapando en la Argentina”, dijo en relación a la investigación sobre corrupción sobre Claudio “Chiqui” Tapia, presidente de la AFA. “Eso no es muy buena onda para el mundo y para nosotros, sobre todo”, agregó.

“Prefiero abstenerme con una predicción, les deseo lo mejor y deseo que nos demos cuenta de que, ojalá, la felicidad de un pueblo pase por otro lugar además del fútbol para no tener esas depresiones argentinas que son patéticas”, dijo Ludovica.

La ecoespiritualidad y los viajes

Viajera incansable, Ludovica escribe en su nuevo libro: “Parte de mi inspiración está relacionada con los viajes” por el mundo y por Argentina. Y en la charla con LA CAPITAL amplía ese concepto que liga viajes con conocimiento interior.

“Los viajes desde muy joven me aportaron siempre abrir la cabeza, salir de mí y adaptarme a distintas culturas para, por supuesto, conocerlas, como cuando fui a China a los 30 años y estuve seis meses viajando por China sin hablar el idioma, en una China antes de Tiananmen y la matanza de los estudiantes, super comunista”, recordó en torno a un periplo que narró muchas veces.

Para la astróloga, los viajes encierran “el riesgo de lo desconocido, de lo inhóspito, porque viajé (a China) en invierno con 20 grados bajo cero a veces, sin conocer los lugares, viajaba guiada por gente de una Asociación Francesa que se llamaba el Club de Los Cuatro Vientos, no era un tour”.

De esa misma manera viajó por América Latina, Europa y Marruecos. Primero “adaptándome, intuyendo a la gente, pidiendo permiso para entrar a los lugares y nutriéndome de otras culturas”, destacó. “Fue algo que también me sirvió mucho para poder tener desapego”.

Sin compromisos familiares, esos viajes que emprendió duraron mucho tiempo. “Me metí en lugares que nadie se metía y después tuve mi despertar Maya que duró 7 años y viajé por todo Latinoamérica descubriendo los templos, las pirámides y el calendario Maya que también cambió mi vida. Los viajes para mí son pura riqueza espiritual, de gente, de amigos, de maestros y son una posibilidad de olvidarme un poco de quién soy en los países que soy conocida”.

En su nuevo libro también menciona el movimiento de Ecoespiritualidad, del que se siente una practicante activa en la región de Traslasierra, en la provincia de Córdoba, donde reside todo el año. “Es una técnica que creó Miguel Grinberg a través de la ecología y la meditación dinámica que practico. Lo hacemos en este movimiento que se llama Fundación Espiritual de la Argentina que tiene 22 años, fue creado por la sociedad civil”, contó.

Gran parte de ese trabajo espiritual lo llevó a otras ciudades argentinas. “Hacemos movimientos, seminarios, especialidades en constelaciones equinas, familiares, de medicina china, I Ching, mandalas. Eso lo ponemos en práctica una o dos veces por año. Hay que buscarnos un poco a través de las redes para ver dónde y quiénes somos los que estamos en este movimiento”, dijo.

Otra de las frases de su libro se vincula con la herencia espiritual que busca dejar. Escribe que le gustaría dejar este plano terrenal y corporal “con un legado que sea una herencia espiritual y simbólica de valores”. Y, en la entrevista, responde: “Una nunca sabe dónde van a parar las semillas que ha dejado a través de 44 libros publicados en mi vida. Es un misterio para un escritor saber a dónde llegás y qué legado dejás”.

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