Arte y Espectáculos

“Maelström 2001”, o cómo un físico contribuyó a reconstruir la historia de un día trágico

El documental del Conicet, se estrenó en el Festival Internacional de Cine. El trabajo de Rodolfo “Willy” Pregliasco no solo fue crucial de cara al jucio para determinar los responsables de la represión, muertes y heridos del 20 de diciembre del 2001, sino que constituye un documento histórico, de relevancia social.

Cámaras de seguridad, documentalistas, fotógrafos, equipos periodísticos de distintos canales de televisión registraron un enorme volumen de imágenes el 20 de diciembre de 2001. La jornada se recuerda como de desastre, represión y muerte, pero articular, hora a hora, minuto a minuto, cómo se fueron encadenando los hechos y, relacionarlos con quienes tomaron las decisiones que derivaron en ellos, no es tan sencillo.

El físico Rodolfo “Willy” Pregliasco fue el investigador convocado para procesar y organizar la infinidad de imágenes de ese día. Su trabajo y el aporte que significó para el jucio que se llevó a cabo para determinar a los responsables y dar resarcimiento a las familias de los fallecidos, forma parte del documental “Maelström 2001”, dirigido por Juan Pollio, que se estrenó ayer en el marco de las “Proyecciones Especiales” del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. El documental se odrá volver a ver hoy a las 17.50 en la sala 5 del Paseo Aldrey.

Pregliasco, quién se desempeña en el Instituto Balseiro y ha intervenido en numerosos casos por pedido de la justicia -desde accidentes de tránsito hasta la Masacre de Trelew- contó que su interés por “hacer ciencia aplicada a problemas reales” lo llevó a involucrarse con su colega y amigo Ernesto Martínez, quién “en principio como hobby” analizaba casos periciales que requerían una visión independiente.

“Empezaron a llamarnos para casos cada vez más complicados y nos fuimos convirtiendo en expertos en organizar la información” explicó en una charla con LA CAPITAL, poco antes del estreno.

Así fueron convocados por la Justicia para procesar la gran cantidad de registros que había sobre lo ocurrido el 20 de diciembre de 2001 en Capital Federal.

“No era fácil organizarla, había demasiado y en vhs, negativos fotográficos y formatos diversos”.

Tras digitalizar todo el material y almacenarlo en un disco de 1 tera “que en ese entonces eran muy difíciles de conseguir”, a Pregliasco se le ocurrió crear un programa a través del que lograron sincronizar temporal y espacialmente cada una de las imágenes.

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“Al programa lo llamamos panóptico -de ahí la relación con Maelström- y podemos introducir cualquier horario y acceder a todo lo que pasó en ese momento entre la Plaza de Mayo y el Congreso, desde distintos ángulos”.

Navegando ese gran caudal de información, pudieron reconstruir la historia de ese día negro, pero no solo haciendo énfasis en los momentos puntuales que desencadenaron las cinco muertes y las decenas de heridos, sino “que fue un día muy largo, en el que ocurrieron muchas cosas, desde el estado de sitio, que se levante el estado de sitio, el presidente que pide ayuda a la oposición y termina renunciando, los cambios de conducción de la Policía Federal, la forma en que se comporta la calle y la relación de la fuerza policial con los manifestantes que están ahí” definió.

“Es una información y un trabajo que no resuelve todas las preguntas, pero sí les da un contexto y permite desarrollar argumentos de manera objetiva” analizó el científico que estuvo detrás de este trabajo base para la argumentación jurídica, para la narrativa de los abogados.

A partir de este trabajo científico, “el caso del 20 de diciembre de 2001 se convirtió en el primer hecho de Latinoamérica en el que por una represión policial se enjuicia a la conducción política de esa policía. No solo a los autores materiales sino a la gente que estuvo tras las cámaras, se pudo determinar otro tipo de responsabilidades, más allá de las personas que estuvieron disparando” analizó el físico.

Vale señalar que el juicio no tiene sentencia firme, falta la última apelación ante la Corte Suprema.

“Poca gente tiene idea del esfuerzo que significó llevar todo ese material a un juicio” reconoció el investigador.

Esta asistencia técnica que les solicitaron para ese caso fue “el germen para que hoy exista el Programa Nacional de Ciencia y Justicia” que se creó en 2015.

“Documento histórico”

Más allá del valor que tuvieron para el juicio, el programa y las líneas narrativas de esa jornada que permitieron reconstruir, se convirtieron en un documento histórico.

“Tal vez sea demasiada información para el juicio, pero no es demasiada información para la sociedad” destacó el investigador quién desde que se abocó a ese trabajo estuvo convencido de que “había que hacer algo más con ese material, tenía que formar parte de la memoria colectiva”.

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Así, y junto a las gestiones del Conicet ante el tribunal para poder exhibir el material, se gestó este documental.

La información, además es una importante fuente de preguntas teóricas “para trabajar, para mejorar, para entender mejor las cosas”.

De esa forma, Pregliasco ha tenido “varios alumnos de doctorado, de maestrías en física, sobre problemáticas que van surgiendo de los distintos trabajos periciales que se hacen”.

“Las técnicas forenses, y eso es parte del propósito, deben encontrar respuestas con herramientas que, quizás, no existen. Generalmente se conocen las experimentaciones que salieron bien, pero la investigación no es un capítulo de un libro ni son caminos pavimentados, hay que ir investigando por donde seguir. A veces se hace mucho trabajo para entender hasta llegar a algún resultado. Uno va probando cosas tratando de entender detalles, que tal vez no tienen ninguna importancia jurídica, pero cuando uno empieza a entender, empieza a a tener herramientas para hacerse preguntas cada vez más profundas” definió.

En ese sentido valoró que se trata de un trabajo “absolutamente colectivo” y que implica interactuar con “un montón de otros sectores”.

” Me encantaría tener más tiempo para hacer más preguntas e intentar encontrar más respuestas. Me parece que si a uno le gusta lo que hace y, encima, es muy útil para los demás, es una situación enriquecedora para todos” concluyó.

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