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La Ciudad 8 de julio de 2026

Marcelo Figoli mueve las fichas y toma el control del proyecto del Mundialista, y todo se paraliza cuando juega la Scaloneta

Todos los entretelones de lo que es noticia en Mar del Plata.

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Marcelo Figoli ya es parte de Minella Stadium y apunta a convertirse en el socio mayoritario en las próximas semanas. (Imagen generada con IA)

Se terminó el misterio. Después de semanas de versiones, reuniones reservadas y negociaciones que se manejaron con absoluto hermetismo, una alta fuente del municipio confirmó el anticipo de esta sección: el empresario Marcelo Figoli ya ingresó como socio de Minella Stadium, la empresa concesionaria del Estadio José María Minella y del Polideportivo Islas Malvinas. La operación se concretó en las últimas horas y no se descarta una próxima visita a la ciudad del mencionado empresario. Y hay un dato que marca un antes y un después: en las próximas semanas se convertirá en el accionista mayoritario del proyecto. La novedad no es menor. Desde que la concesión quedó envuelta en interrogantes por la capacidad financiera de Revee para afrontar una inversión superior a los 40 millones de dólares, en distintos ámbitos comenzó a mencionarse la necesidad de incorporar un socio con mayor espalda económica. Ese nombre terminó siendo el de Figoli.

 

 

El desembarco modifica por completo el tablero. Ya no se trata solamente de sumar capital para garantizar las obras comprometidas. También ingresa un empresario que viene construyendo uno de los grupos privados más diversificados del país en materia de entretenimiento, medios de comunicación, espectáculos, deportes, gastronomía e infraestructura. A través de MFX Holding, controla Fénix Entertainment, una de las principales productoras de espectáculos de América Latina; Alpha Media, con radios, televisión, medios digitales y la agencia Noticias Argentinas; participa en la operación del Parque de la Costa; es propietario del Burgos CF de España y accionista mayoritario de Juventud de Las Piedras, de Uruguay; además de haber expandido sus negocios hacia la construcción, el desarrollo inmobiliario y la administración de grandes recintos para espectáculos. Justamente, este último punto aparece como uno de los mayores activos que puede aportar al proyecto marplatense. El grupo administra el Aconcagua Arena de Mendoza y viene desarrollando una estrategia orientada a la gestión de ‘venues’, un modelo que busca convertir a los estadios en espacios con actividad permanente, más allá de los eventos deportivos.

 

 

En el municipio consideran que ese ‘know how’ puede resultar determinante para el futuro del Mundialista, cuya reconversión apunta precisamente a transformar al estadio y al Polideportivo en un polo de espectáculos, congresos, actividades deportivas y entretenimiento durante todo el año. La incorporación de Figoli, señalan, también representa un fuerte respaldo para una concesión que desde su adjudicación quedó atravesada por cuestionamientos políticos, judiciales y financieros. En el marco de una fuerte polémica, el proyecto ingresará en una nueva etapa, con otro liderazgo empresario y una capacidad de inversión muy superior a la que existía hasta ahora. Cabe consignar también que la llegada de Figoli se produce en un contexto de fuerte controversia política. Desde que el Consorcio Minella Stadium obtuvo la concesión por 30 años del estadio José María Minella, el Polideportivo Islas Malvinas y los espacios comunes del Parque Municipal de los Deportes, distintos sectores de la oposición reclamaron mayor información sobre la estructura societaria, el origen del financiamiento y las garantías para afrontar una inversión estimada en más de 40 millones de dólares.

 

 

En el Concejo Deliberante hubo pedidos de informes, cuestionamientos sobre la capacidad económica de los adjudicatarios y planteos para que el Ejecutivo brindara precisiones sobre el avance efectivo del proyecto. A ello se sumaron versiones sobre modificaciones en la composición accionaria de la concesionaria, alimentadas por las dificultades financieras que atravesó Revee, la empresa que encabezó originalmente la iniciativa. En ese escenario, el ingreso de Marcelo Figoli aparece como mucho más que un simple cambio de socios. La pregunta que se impone a partir de esta modificación societaria es si, en definitiva, el Minella será remodelado con una fuerte inversión económica como era el verdadero objetivo de la licitación y posterior concesión, o si continuará con su actual estado de semiabandono, priorizándose otras áreas del Parque de Deportes e incluyéndose al Polideportivo, donde hay numerosos recitales programados.

 

 

Antes que el gol, llegó el delivery. Mientras millones de argentinos se acomodaban frente al televisor para seguir a la Scaloneta en el Mundial, en Mar del Plata hubo otro partido que se jugó a toda velocidad: el de las motos de reparto. La ciudad apareció en el sexto lugar del ranking nacional de PedidosYa, detrás de Ciudad de Buenos Aires, el GBA, Córdoba, Rosario, La Plata, Neuquén y Bahía Blanca, confirmando que los marplatenses también eligieron que la comida llegara a la puerta de casa antes del pitazo inicial. El fenómeno no fue menor. Según la plataforma, las ventas crecieron 60% en promedio en la previa de los cinco partidos de Argentina, con un pico del 115% antes del encuentro frente a Egipto, el de mayor movimiento desde que comenzó el Mundial.

 

 

¿Qué se pidió? Pocas sorpresas: hamburguesas, pizzas, empanadas y helados encabezaron el podio, aunque hubo un verdadero boom de las picadas. Los comercios llegaron a duplicar y hasta triplicar las ventas de tablas, mientras que algunos quesos, fiambres y snacks aumentaron entre un 70% y un 170%. El dato también deja otra lectura. Mar del Plata, una ciudad con una enorme oferta gastronómica y fuerte tradición de delivery, ya no solo vive los grandes eventos deportivos en bares y restaurantes. Cada vez más, el “living mundialista” se convierte en el punto de encuentro y las aplicaciones hacen el resto. Porque, al parecer, en esta Copa la cábala ya no pasa solo por la camiseta o el sillón de siempre: también incluye tener la pizza o la hamburguesa en la mesa antes de que ruede la pelota.

 

 

Y siguiendo con el Mundial, hay estadísticas que explican mejor que cualquier discurso lo que provoca la Selección Argentina. Esta vez fue Mercado Pago el que puso los números sobre la mesa y confirmó algo que millones de argentinos vivieron frente al televisor durante el cruce con Egipto: cuando juega la Scaloneta, el país literalmente entra en pausa. El dato más impactante es contundente. Durante los 90 minutos del partido, los pagos en comercios realizados con Mercado Pago se desplomaron un 80% respecto de un día habitual. Como si alguien hubiera apretado el botón de “pausa” sobre la economía cotidiana. La postal también se reflejó en el transporte público. Los pagos con QR en colectivos y subtes cayeron un 35%, mientras las transferencias entre personas y la actividad comercial quedaron prácticamente congeladas hasta el pitazo final.

 

 

Pero la otra cara del fenómeno aparece antes del comienzo del encuentro. Las dos horas previas fueron un verdadero sprint de consumo: las transferencias entre personas crecieron 32% y los cobros con QR en comercios aumentaron 62%. Los argentinos salieron a abastecerse para el partido y eso se notó especialmente en panaderías, comercios de lácteos y bebidas, mientras actividades como gimnasios, ferreterías, mercerías y clubes quedaron relegadas. No es un hecho aislado. Mercado Pago ya había detectado el mismo comportamiento en el encuentro frente a Cabo Verde, cuando las compras en bebidas y vinotecas se dispararon más de 100% y las rotiserías registraron un crecimiento cercano al 80%.

 

Una vez terminado el partido, la economía volvió a encender motores. Desde las tres de la tarde, la actividad comercial recuperó su ritmo habitual y los mayores incrementos se observaron en comercios de mercadería general y estaciones de servicio. En Mar del Plata la escena no sorprende. Comerciantes, gastronómicos y deliverys ya saben que, cuando juega Argentina, hay una carrera contrarreloj para vender antes del inicio y otra inmediatamente después del final. Durante el partido, en cambio, la ciudad ofrece una imagen inusual: calles más tranquilas, locales vacíos y miles de personas pendientes de una misma pantalla. Porque en tiempos de billeteras virtuales y pagos digitales, hasta los movimientos del dinero parecen acomodarse al calendario de la Selección.