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Arte y Espectáculos 1 de diciembre de 2019

Más de cincuenta artistas harán sonar en el Puerto la obra San Antonino II

Artistas y músicos instalados en varias embarcaciones y en autos montarán esta obra musical y sonora que se realiza por segunda vez en el Puerto local. La compuso Martín Virgili.

Por segunda vez, la obra “San Antonino II” volverá a sonar en el Puerto de Mar del Plata. Se trata de una experiencia musical de gran envergadura, que implicará una arquitectura sonora que permita que la pieza se deslice desde la Escollera Sur a la Norte. Escrita e ideada por Martín Virgili, la obra podrá apreciarse a partir del mediodía de este domingo.

“San Antonino II se iniciará a las 12 en punto, ya que a esa hora se inician los cronómetros de todos los directores de los ensambles, fundamental para la organización de la música”, indicó el compositor, quien además explicó que se podrá escuchar “en el espacio marino las separa las dos escolleras, más o menos representan un cuadrante de 640.000 metros cuadrados”.

La aventura artística involucra a más de cincuenta artistas y participantes, entre los que se encuentran los músicos de Creciente, que lidera Leo Juanes, quienes se subirán al “Luisito”, el buque de la Escuela Nacional de Pesca. En el “Anamora” dirigirá Yamandú Rodríguez un ensamble formado por Daniel Fuertes, Gustavo Christiansen y los músicos del ensamble UDLI. Mariano Losi dirigirá al Ensamble Negra40, en la “Milenia”, en el que viajará Manuel Morilla, el encargado de la navegación y la coreografía de los barcos. Javier Bustos dirigirá el último barco.
La coordinación general será entre Virgili, Losi, Jorge Ihlenfeld y Mario Gemin, quienes forman el corazón de Negra40.

Entrevistado por LA CAPITAL, Virgili comentó algunos aspectos de esta obra que, para él, tiene un claro sentido reparador.

-¿Cómo se te ocurrió componer una obra así?

-Tuve una primera visión, tal vez una audición que fue la de componer una música para dos ensambles de trompas enfrentados, cada uno ubicado en la punta de las escolleras norte y sur. Una surte de dueto triunfal para los navíos que entran y se van del puerto, y que además proteja a las lanchas amarillas, que entendí necesitaban la ayuda del arte para que no desaparezcan. Después, en una charla por el puerto con el compositor Mariano Losi, todo se amplió. Luego, más de un año de trabajo para armar toda la arquitectura sonora y espacial para que funcione. Hasta que un día se hizo.

-¿Es una experiencia sonora?

-Sobre todo, porque San Antonino es una música. Si bien tiene componentes claros de la “performance”, la intervención, el diseño y el paisaje sonoro, es ante todo una música, ¡incluso sencilla! Vista desde lejos, es una pieza para nueve grupos de intérpretes: dos ensambles de trompas, voces y silbatos (Escolleras Sur y Norte), dos autos con sirenas (que se mueven a lo largo de la escollera sur), cuatro embarcaciones equipadas con sirenas, bocinas y músicos; un equipo de sonido de alto alcance (ubicado a la altura de “el Cristo”) y los sonidos de la base naval. Entre todos montamos una música que dialoga con las contingencias del territorio del puerto, y con las profundas emotividades que allí residen.

-¿El público podrá apreciar la pieza desde donde, desde que lugar?

-La experiencia del año pasado nos trajo algunas conclusiones para su escucha. Un buen lugar es la punta de la escollera norte. En ese punto tocará “El Recicle”, dirigido por Facundo Passeri. Otro punto es la Escollera Sur, que ofrece una escucha menos clara (por el viento que en general va hacia la tierra) pero visualmente es atrapante. Allí habrá un ensamble ad hoc y unos gongs muy grandes, claves para un momento de la obra. Y finalmente, desde el agua, con algún barco.

-¿Por qué volvés a repetir la obra?

-Porque es una música y a las piezas hay que tocarlas. Crecen con las repeticiones. Se ajustan. Pero hay un además, como me dijo Ingrid Bretschneider, la cantante de Creciente, que San Antonino era algo parecido a una cura. Me encantó. Pensar en el arte colectivo reparador. Sobre todo con las heridas que tiene el Puerto y sus habitantes.