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El País 7 de agosto de 2026

Mayans y Di Tullio blanquearon el malestar del PJ por la fractura entre Kicillof y La Cámpora

Los legisladores advirtieron que la interna entre el gobernador bonaerense y Máximo Kirchner afecta la construcción de una oposición unificada.

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El presidente del interbloque peronista, José Mayans, y la jefa de la bancada kirchnerista, Juliana Di Tullio, dos figuras del Senado que tienen llegada directa a Cristina Kirchner, visibilizaron su hartazgo con la incesante interna fratricida que mantienen el sector del kirchnerismo duro que encabeza el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, y el espacio que comanda el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.

Como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos exponentes del peronismo kirchnerista expresaron casi en simultáneo su fastidio y desconcierto con la persistencia de la grieta que está desgarrando al principal espacio opositor, y que impide encontrar una fórmula para reordenar a la fuerza política para enfrentar la gestión de Javier Milei.

“¿Qué les diría Perón a Axel y a Máximo? Que se dejen de romper las pelotas y arreglen el tema”, lanzó Mayans.

El formoseño, vicepresidente del PJ y titular en ejercicio por la imposibilidad fáctica de Cristina Kirchner de ejercer la máxima autoridad del partido opositor, se mostró confiado en que ambos dirigentes van a deponer sus diferencias y van a acordar la unidad.

“Creo que lo van a hacer, porque aman la Patria los dos. Pueden tener diferencias y estoy seguro que van a llegar a un nivel de conversación para poner primero la Patria, después el movimiento y después los hombres”, recitó, apelando a una clásica máximo del peronismo.

“Estos son pleitos chicos comparado con lo que está haciendo Milei con el país. ¿Qué pasa cuando dos personas que tienen la misma ideología se pelean, decía Perón? Es que cada uno viene con su interés, con su gallito, bajo el brazo. Bueno, viejo… Primero la Patria, después el movimiento y por último los hombres”, insistió.

Mayans señaló que en definitiva los votos son los que van a terminar dirimiendo las disputas de poder interno.

“No tenés votos, no tenés mando. En la democracia para tener mando tenés que tener votos. A nadie la interesa la pelea de los dirigentes”, matizó.

Por su parte, Di Tullio no ocultó su enojo por la desconexión que genera esta contienda política frente a la realidad de la ciudadanía.

“La discusión me tiene podrida a mí, imagínense al resto. Sólo nos interesa a los dirigentes. La gente nos detesta y tiene razón. Me imagino lo que les debe joder a los que sufren todos los días”, afirmó.

Asimismo, la senadora kirchnerista admitió que no existen diferencias sustanciales entre el kicillofismo y el kirchnerismo más duro que justifiquen el nivel de confrontación que están teniendo.

“Yo hablo con todos y no les encuentro demasiadas diferencias. Es un poco desconcertante”, reconoció Di Tullio.

La dirigente bonaerense supo criticar al gobernador por no acompañar en su momento la candidatura de Cristina Kirchner al PJ, aunque también ha tenido guiños hacia el gobernador que la diferencian de otros referentes más confrontativos como Mayra Mendoza.

A pesar del pedido público de conciliación planteado por los senadores, no hay evidencias de una reconciliación inmediata en el peronismo bonaerense.

El hartazgo expresado por Mayans y Di Tullio refleja el clima de frustración que atraviesa a amplios sectores del peronismo nacional, que observan cómo la fractura en el principal distrito electoral del país dificulta la articulación de una estrategia unificada de oposición al Gobierno de Milei.

Pese a los llamados públicos a la unidad y al optimismo expresado por los senadores respecto a un eventual entendimiento, la distancia política y personal entre Kicillof y Kirchner se mantiene inalterable.

El mandatario provincial mantiene su determinación de no visitar a Cristina Kirchner a raíz del trato recibido en su fallida última reunión en el departamento de la calle San José, cuando fue retado por la ex presidenta por no seguir al pie de la letra con sus indicaciones.

A esto se sumaron los cuestionamientos de sectores camporistas que llegaron a comparar su conducta con la de Augusto Vandor, considerado un “traidor” en la historia del peronismo.

Tras meses de distanciamiento, ambos dirigentes solo volvieron a hablar brevemente con motivo del fallecimiento del Indio Solari, para coordinar aspectos vinculados al funeral en Villa Domínico, manteniendo en stand by sus diferencias a raíz de ese hecho extraordinario.

Sin embargo, el hielo glacial siguió presente: la intendenta de Moreno, Mariel Fernández, convocó a ambos a un acto conjunto por el 74° aniversario del fallecimiento de Evita a fines de julio, pero ninguno de los dos asistió.

Y en el acto organizado por el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, por los 50 años del asesinato del obispo Enrique Angelelli, estuvo presente Máximo Kirchner pero no asistió Kicillof.

Este escenario de desgaste del peronismo es monitoreado de cerca por la Casa Rosada.

El gobierno de Milei promueve la eliminación de las PASO con el objetivo de profundizar la dispersión de las fuerzas peronistas e impedir un escenario unificado.

Sin embargo, por el momento, el oficialismo no cuenta con las voluntades parlamentarias necesarias para aprobar dicha reforma electoral.