4 de diciembre de 2018
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Medina: “La narrativa es una vía de escape sumamente reconfortante, una forma de resistencia”

El periodista y escritor necochense construye una trama de complot y alienación, con elementos de humor y absurdo en un contexto distópico, pero muy cercano a la realidad.

Walter Medina.

por Claudia Roldós
@clauroldosmdp

S.A.C. Rebajas de otoño, la novela del periodista, escritor y crítico cinematográfico Walter C. Medina, fue editada en España, por el sello Lacre Editorial, para su colección “Narrativa Hispánica”.

Se trata de una distopía con elementos muy cercanos a la realidad, humor negro y absurdo, que había sido seleccionada como finalista en el certamen literario “Biblioteca de Alejandría” y por ello está disponible en el mercado español, desde fines de agosto.

“La narrativa es una vía de escape sumamente reconfortante, una forma de resistencia” define el autor, sobre la pasión de escribir ficción que comprarte con la de las crónicas y el análisis periodístico de la cultura, en una charla en la que analizó varios aspectos de esta particular historia.

Medina sitúa esta novela en una ciudad costera, en un futuro cercano, en el que la humanidad ha perdido por completo la capacidad analítica convirtiéndose en víctima de la manipulación de un poder invisible y dominante.

La sociedad parece amoldarse al nuevo orden, aunque para ello deba atravesar una pandemia de extraños suicidios detrás de la cual se esconde un oscuro misterio.

El humor negro y el absurdo suavizan la tragedia sobre la que gira el relato, manteniendo al lector entre la risa, la resignación y la reflexión.

Walter C. Medina ha trabajado en diversos medios de comunicación argentinos y españoles. En 2003 se radicó en Málaga, España, donde se desempeñó como periodista cultural. En 2006, su relato La niña del acordeón resultó finalista del certamen literario Inmigración, emigración e interculturalidad organizado por el ayuntamiento de Alcobendas y cuya presidenta del jurado fue la escritora Almudena Grandes. El relato formó parte del libro que reunió las 20 producciones seleccionadas entre más de cuatrocientos escritores de distintas partes del mundo. Actualmente esta radicado en Mar del Plata.

La certeza de la muerte

– En Rebajas de Otoño utilizás el humor para abordar la muerte, ¿por qué elegiste ese tema y esa forma?

– Porque aún en la más terrible de las certezas, en este caso en la angustiosa certeza del fin de la vida, existe un resquicio por donde el humor encuentra la manera de neutralizar la tragedia. Hay una frase de Woody Allen en la que la muerte queda eclipsada por el humor. “No creo que exista vida después de la muerte, pero por si acaso me llevo una muda de ropa interior”. Saber que nuestra existencia es finita nos produce angustia, y el humor actúa como liberador de esa angustia. Reírse de la muerte no nos libra de ella, pero nos resignifica ante el horror que experimentamos al ser conscientes de ese inevitable infortunio.

Puede que suene ingenuo tomarse a risa a la muerte, porque de todos modos más tarde o más temprano uno se muere. Sin embargo el arte, en especial el cine y la literatura, ha sabido conjugar muerte y humor para el deleite de quienes consideramos que, tal como afirmó Groucho Marx, “de nada sirve tomarse demasiado en serio la vida, porque después de todo no saldremos vivos de ella”. Y ya que lo menciono, durante mucho tiempo circuló una leyenda urbana que aseguraba que el epitafio de la tumba de Groucho rezaba “Disculpe que no me levante”. Una verdadera genialidad que, aunque falsa, bien sirve para ejemplificar cuál es la relación que existe entre la muerte y el humor.

– Sobre todo en la primera parte, desde lo desopilante y el absurdo, ¿Hay una crítica a los ritos y el negocio de la muerte?

– No lo pensé como una crítica, sino como la transcripción de sucesos tomados de la realidad. Hace muchos años leí una noticia que daba cuenta de que la única funeraria de un pueblo cercano a Necochea estaba al borde de la quiebra y que el dueño estaba enojadísimo porque hacía varios meses que no moría nadie. Siempre conservé ese tipo de historias tomadas de la realidad, muchas de ellas publicadas en diarios del interior. En cuanto a los ritos uno podría observar que lo que para algunas culturas es tradición, para otras es horror. Y una cosa es la tradición, la cultura, el folklore en torno a la muerte, y otra es la moda que el mercado impone a través de la oferta y la demanda. Porque ni siquiera la muerte ha podido zafarse de las garras del mercantilismo del sistema. En Taiwán, por ejemplo, se ha puesto de moda la contratación de bailarinas exóticas para honrar la memoria del difunto durante su velorio. Uno podría preguntarse para qué iba a querer bailarinas exóticas un muerto. Sin embargo allí no se plantean este interrogante, y los familiares del fallecido aplauden y sonríen, transformando al velorio en una suerte de espectáculo multicolor. Pero el ejemplo de nuevas tendencias, o mejor dicho de ritos novedosos a la hora de despedir a un ser querido, es el que está en boga en Puerto Rico. Hace unos días se viralizó una imagen que habla por sí sola. La innovación consiste en darle al difunto el aspecto de una persona viva, con accesorios como gafas de sol, gorra, reloj, etc; sentarlo en el living y disfrutar junto a él de una reunión familiar. Con estos ejemplos se hace muy difícil asegurar que la muerte no tiene ninguna gracia.

– Julián, el Ruso y Rubén ¿Representan tres caras o tres tipos de entender la amistad?

– Sí, definitivamente. Porque lo cierto es que a Julián le preocupa saber qué fue lo que le sucedió a Rubén, mientras que al Ruso no le interesa. Es una amistad que tiene asidero en una desgracia de la que sólo Julián pretende conocer en detalle. Y si bien se trata de personajes antagónicos, existe entre ellos ese lazo que los une y que de alguna manera los sostiene. De las variadas formas que tiene la amistad, la de Julián con el Ruso, aún con sus desencuentros, es real, sin emoticones.

SAC Rebajas de Otoño

La realidad, una probada distopía

– La novela tensa el verosímil hasta llevar la trama a un contexto distópico, pero muy cercano a la realidad. ¿Creés que hay distopía en el sistema en el que estamos inmersos?

– No veo de qué otra manera definir este presente. Vivimos una distopía; y aunque esto ya de por sí es una tragedia, creo que lo verdaderamente alarmante es que aún no somos conscientes de ello. Cuando somos jóvenes creemos que el mundo está en manos de gente sensata y que más tarde o más temprano, todo aquello que no logramos entender finalmente se nos aclarará. El asombro y la sorpresa parecen asuntos ligados a la niñez. Sin embargo diariamente nos desayunamos con experiencias que nos producen esas mismas sensaciones. Y a medida que nos hacemos mayores comprendemos cada vez menos el mundo que nos rodea. De la sorpresa pasamos a la perplejidad, de allí al desconcierto y del desconcierto a la apatía. Y es allí cuando comprendemos lo poco que podemos comprender. Y es que finalmente el futuro llegó, tal como reza la canción de Los Redondos, “llegó como vos no lo esperabas”. Todos los vaticinios de la literatura de ciencia ficción se han cumplido. La vigilancia masiva de “1984” ya es un hecho, aunque uno creía que se trataba de la brillante imaginación de George Orwell. Y hay muchos otros ejemplos de la literatura que prueban fehacientemente que ya vivimos una distopía. Ray Bradbury también lo anticipó en “Fahrenheit 451”, y John Brunner en “El Rebaño Ciego”, y William Gibson en “Neuromante”, etc. etc. La brutal distopía en la que estamos inmersos parece haber sepultado aquellos lejanos sueños utópicos con los que la humanidad alguna vez fantaseó.

– ¿Buscaste especialmente manifestar una crítica a la alienación que la información insustancial, la cantidad de estímulos distractores y discursos hegemónicos generan en la sociedad?

– Sí, de eso se trata. El humor me sirve como excusa para dar rienda a una ficción que corre paralela a la realidad y de la que nunca se aleja del todo. Cuando advertimos las intencionalidades que se esconden detrás de cada noticia, o el descaro con el que los medios de comunicación construyen realidades falsas, es posible que de esa maraña de irrealidades surja algo que podamos contar a través de la expresión artística. La narrativa es una vía de escape sumamente reconfortante, una forma de resistencia, de deconstrucción de eso que se pretende como verdad absoluta y que diariamente se repite a través de los medios. La narrativa ofrece la posibilidad de llevar al absurdo lo que ya de por sí es un total absurdo, aunque al mismo tiempo trágico. La perversidad con la que actúan los medios de comunicación ha parido a una sociedad que hace suyo el criterio de otros, que espera con ansias opiniones ajenas para repetirlas como si fuesen propias.

– ¿Qué simboliza el personaje de “El viejo” Jensen?

– El viejo Jensen simboliza la sabiduría de cotillón. Claro que al lado de Julián y Brahma aparece como si se tratase de una gran eminencia. Sin embargo él, que advierte la existencia de un proyecto maquiavélico y ha vivido en carne propia sus consecuencias, no es más que un pobre viejo sin mayores expectativas que las de legar en Julian y Brahma las investigaciones que ha realizado. Tiene muchos consejos para dar, pero no más de los que pueden dar un tío o un abuelo.

– Si bien el mensaje o la conclusión infunden un gran peso a los personajes, el hecho de que Julián y Brahma compartan ese secreto es un guiño esperanzador, contar uno con el otro en esas circunstancias?

– Si, una lectora de España me dijo que el final estaba cargado de esperanza. Yo no lo veía así, aunque no se trata de lo que yo observe, sino de lo que logre ver quien lo lea. Julián y Brahma están unidos por el espanto, pero es definitiva ese espanto el que los mantiene alertas, cada vez más desencantados; y aún así, con la necesidad de mantener ese lazo. Supongo que allí radica el guiño esperanzador.

– ¿Estás escribiendo o has escrito más desde Rebajas…? ¿Podés adelantar algo?

– Estoy en la última fase de una ficción en la que se fusionan humor, absurdo y política. Hay una editorial que ya evaluó el texto para su publicación que sería durante los primeros meses del año próximo. Por ahora puedo adelantarte que se titulará “Elecciones, una fábula apartidaria” y gira en torno al reencuentro de dos hermanos, previo a la elecciones presidenciales.

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