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Opinión 16 de julio de 2021

Miami no es linda pero…

Por Raúl “Bigote” Acosta

Estoy en Miami y no dejo de comparar las ciudades donde más tiempo transcurro: Rosario, Mar del Plata y Santa Fe ciudad. Hay otras, pero estas tres son vitales. No dejo de pensar en ellas y por tanto aparece la comparación.

El punto central es el uso de la energía que se consume. En Miami se usa todo lo que hace falta. Combustibles líquidos y los autos (ya funcionan los híbridos), las calles, los edificios, los grandes espacios iluminados y buena parte de los hogares de calidad con la electricidad para cocinar alimentos.

¿Necesito comentar la diferencia? No. Debe señalarse eso, el punto central que remite a la producción de energía y su costo. Nosotros teníamos energía pero… creo difícil que algún titular de la gestión púbica desde el 11 de septiembre de 1930 a la fecha levante la bandera para decir lo hice bien, lo hicimos bien (ese día apresaron al General Mosconi antes, el 6 de septiembre, habían derrocado a Irigoyen). Argentina no supo crecer, administrar su riqueza, empobreció y es injusta administrando la pobreza. Muy injusta. El relato no salva a nadie en la historia… si quieren escribirla. Miami no es linda, pero…

La obesidad y los perros

Trataré de esquivar el límite. El límite en el trato de este tema. Hay obesos, la gordura es un problema nacional en ‘yankilandia’ pero… nadie en la calle los mira mal, los trata mal, consiguen su ropa y la vida va… insistiré: la gordura es un problema de la medicina y de la cultura alimenticia, pero no le agregan el escarnio o la segregación.

No vi ningún perro suelto por las calles. Tordos, flamencos, gaviotas si. Cerca del mar. Perros sueltos no. Muchos perros si. Ningún caballo. Ignoro si hay Policía Montada. Los perros van con sus dueños en colectivos, entran a los supermercados, bares y restaurantes. Correa y allá van. Miami no es linda, pero….

La capital del ‘No me acuerdo’

En la parada de los colectivos gratuitos (ya hablaré de este tema para Javkin, Montenegro y Jatón) estaba sentada una mujer, más de treinta y nos dijo: se fue recién, lo perdí por un minuto, estoy esperando el otro, voy al trabajo- pregunté por su castellano- la calle me lo enseñó, soy mitad yanqui por mi marido y mitad italiana, de Milán…- en el otro extremo del banco una mujer de pelo oscuro sonrió- soy de Liguria, vine hace 50 años- y comenzaron a contarse cosas en italiano. Entendía todo. A la mujer mayor le dije que se entendía todo- si, son lenguas romances, argentinos, uruguayos, colombianos les entiendo, a los haitianos, dominicanos, a esos poco y nada; los mejicanos son raros… (no mencionó a los cubanos, raro que no lo hiciese)

La llegada del autobús calmó la charla. Vinieron de todos lados un día. Las corrientes migratorias en la segunda mitad del Siglo XX y lo que va del XXI es singular. Miami es la capital del mundo de aquí abajo, la Babel del nosotros, los de abajo; Nueva York es la capital del mundo, París la de una historia que Fukuyama dio por terminada y China es un continente Siglo XXI y un detalle: se ven pocos ‘chinitos’ (en rigor no son chinos) sus mini almacenes encadenados por la mafia acaso, sólo eso, porque aquí las mafias son otras. Miami no es linda, pero…

Pases, boletos y abonos… y la tarjeta

De un modo raro Argentina ha generado una dependencia del interior con el centro político: los que mandan allá, en Buenos Aires.

En Miami hay cuatro líneas de colectivos que rodean a la ciudad que tiene la forma de un huevo y, cada tanto, cruzan el huevo de un lado al otro, quiero decir transversales, la atraviesan. Tienen paradas cada 300 metros, aproximadamente. Son gratuitas. No llevan más pasajeros que los sentados.

El transporte en Rosario tiene el 55% del Estado Municipal. Mar del Plata y Santa Fe empresas privadas… pero subsidiadas. No se de quién depende Miami, las ciudades que conozco dependen, para estos subsidios, de la sumisión al poder central.

El colectivo marca el humor de las ciudades, el ir por volver de su gente da el tiempo de espera, el encuentro, la posibilidad de llegar a alguna parte.

En las tres ciudades es el subsidio nacional, un poco el provincial y otro tanto el municipal el que solventa el costo real del boleto. El dinero que sirve para pagar los sueldos.

Los dos años de la peste quitaron la sábana. Los buses andan por los subsidios… -si no nos ayudan quebramos- claman los empresarios, asociados con los trabajadores. El TUP, el Transporte Urbano de Pasajeros tiene, en las tres ciudades, un costo similar que alguien paga. Pregunta al bajo vientre, patada voladora, planchazo en mitad del área: ¿Si lo paga el Estado en alguna de sus formas, porque no adecuar las formas y el fondo a la realidad? Conservemos los sueldos de los empleados, no hagamos gremialismo de utilería, negocio sucio ni burocracia. Servicio. Buen humor. Teléfono para Javkin, Montenegro y Jatón… también para el gobierno unitario central.

En Miami hay transportes privados. Tienen sus recorridos, sus horarios y sus paradas. Vivir y dejar vivir.

En Rosario estaban, aún vegetan. En Santa Fe y Mar del Plata solucionarían eso, las líneas troncales. Trolebuses. Extraña que no sea una bandera ecologista. Extraña que no se asuma el Siglo XXI. Asombra lo lejos que estamos de entender un mundo que la peste dejó desnudo. Miami no es linda, nosotros no tenemos espejo.