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Cultura 17 de octubre de 2026

Michel Foucault, el filósofo que cambió la forma de entender el poder

A cien años de su nacimiento, el pensador francés sigue entre los autores más citados de las ciencias humanas. Sus ideas sobre la vigilancia, el control social y las instituciones mantienen vigencia en la era de los algoritmos.

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Exterior del Collège de France de París, donde Michel Foucault impartió clases entre 1970 y 1984, como titular de la cátedra de Historia de los sistemas de pensamiento. Foto: EFE | Edgar Sapiña Manchado.

El filósofo e historiador francés Michel Foucault (1926–1984), uno de los intelectuales más influyentes del siglo XX, habría cumplido 100 años convertido en el autor más citado del mundo en el campo de las ciencias humanas, donde es recordado por sus teorías sobre el poder.

Nacido en Poitiers, en una familia acomodada con tradición en la medicina, estudió filosofía y psicología en la prestigiosa École Normale Supérieure de París y murió a los 57 años por complicaciones derivadas del sida, en plena cima de actividad creadora, de relevancia intelectual y de celebridad internacional.

Y es que Foucault marcó “la historia de las ideas en Francia y en el mundo”, según transmitió con motivo de este centenario el Collège de France, que fue la institución en la que desarrolló la parte más decisiva de su carrera y, por ello, la que lidera este año los homenajes de aniversario en su país natal, con iniciativas como coloquios y conferencias.

También con una exposición, titulada ‘Foucault, una aventura intelectual en el Collège de France’, en la que se podrán ver manuscritos inéditos, objetos personales, archivos fotográficos y testimonios en audio y en video que “esbozan la evolución de un pensamiento que sigue siendo profundamente actual”.

De ahí que esta institución incida en que es, aún hoy, el autor más citado del mundo en el campo de las ciencias humanas y que colegas como Gilles Deleuze (que también era su amigo y se profesaban admiración mutua) dijeran de su obra que era “la mayor filosofía moderna”.

En el Collège de France, que es una de las entidades de educación superior e investigación más antiguas (fue fundada en 1530 por Francisco I) y prestigiosas de Francia, a pesar de que no otorga títulos académicos ni realiza exámenes, Foucault se ocupó de la cátedra de ‘Historia de los sistemas de pensamiento’ desde 1970 hasta su fallecimiento en 1984.

Allí, sus clases multitudinarias se hicieron célebres y fueron el laboratorio para desarrollar algunos de sus conceptos clave, como el panoptismo o la biopolítica.

El primero se basaba en un modelo de arquitectura para las cárceles, ideado a finales del siglo XVIII por el filósofo Jeremy Bentham, que Foucault empleaba como metáfora de la sociedad moderna, al entender que los individuos se autovigilan cuando asumen que pueden estar siendo observados.

Por su parte, la biopolítica -un concepto que formuló por primera vez en una conferencia en Río de Janeiro en 1974- se refiere a que el poder no se ejerce sobre un territorio sino sobre las vidas de los individuos y las poblaciones.

Pero antes de eso ya se había hecho un nombre en los años sesenta, en particular a raíz del éxito de ‘Historia de la locura en la época clásica’ (1961), donde examinó cómo la sociedad occidental aisló a los locos clasificando la locura como una enfermedad, en lugar de como una manera diferente de existir.

Su celebridad intelectual se consolidó con ‘Las palabras y las cosas’ (1966), donde analizó las estructuras de conocimiento desde el Renacimiento a la era moderna.

En general, su trabajo se centró en las relaciones entre el poder, el saber y las instituciones, en sus transformaciones a lo largo de la historia, poniendo en cuestión las ideas de progreso y libertad en la modernidad. Para ello estudió prisiones, manicomios, escuelas y hospitales como mecanismos de disciplina y vigilancia.

Esas ideas tuvieron un fuerte impacto en la sociología, las ciencias políticas y hasta en el pensamiento feminista posterior, en figuras como Judith Butler y Silvia Federici, ya que, aunque trató poco a las mujeres en particular, abundó en nociones como el papel del cuerpo como espacio de poder y dominación.

Al cumplirse el centenario de su nacimiento, el pensamiento de Foucault y su reconceptualización del poder siguen más vigentes que nunca, en un tiempo de vigilancia tecnológica, de posverdad y pérdida de confianza en las instituciones, de algoritmos que moldean las conductas, de proliferación de datos biométricos y genéticos y de patologización de cuestiones de salud mental.