La antología reúne cinco textos de destacadas escritoras que abordan el golpe de 1976 desde múltiples miradas. El libro invita a grandes y jóvenes a hacer un ejercicio activo de memoria colectiva.
Por Angie Diz (*)
“Mujeres por la memoria” es una antología de cinco cuentos escritos por autoras acertadamente definidas por María Pía López como “tejedoras de palabras, hilanderas de la memoria”: Luisa Valenzuela, Sara Rosenberg, Elsa Osorio, Victoria Mora y Ángela Pradelli, junto con poemas de Ana María Ponce.
En estos relatos se ponen en juego diferentes puntos de vista relacionados con la última dictadura militar en Argentina: un hombre cuyo trabajo es investigar y censurar cartas; la historia de un músico de pueblo desaparecido; una mujer que se reencuentra con su torturador después de más de veinte años en otro país; el presente de un fotógrafo que trabajaba para la investigación militar; los poemas escritos por una poeta desaparecida en prisión; la restitución de la identidad de una nieta incansablemente buscada.
El libro, publicado por Colihue, ahora forma parte de la colección Identidades Bonaerenses.
Además del hecho histórico, hay otro punto de convergencia entre estos textos y tiene que ver con los efectos sensoriales que generan en el cuerpo del lector. La incomodidad, la confusión, la angustia o la impotencia se traducen en lágrimas, piel de gallina, suspiros, aceleraciones del corazón, o la necesidad de hacer respiraciones profundas de vez en cuando. Hay muchas vivencias que aunque intransferibles, se sienten en el texto con un espesor intenso que transforma el acto de leer: la ironía cruda de Los censores, lo perverso de Siete noches de insomnio, lo siniestro y fantástico de Aparecidos o el dolor y la espera en Jorgelina Paula Molina Planas.
En relación con este último cuento, en el que se entraman las cartas de una abuela en el intento sin tregua por restituir la identidad de su nieta, con una diversidad de narradores y un gran manejo del aspecto temporal, su acierto es no solo rescatar una historia real de recuperación de la identidad, sino además hacerlo con destreza y calidad literaria.
No es menos relevante que el único texto escrito por una mujer desaparecida, Ana María Ponce, sea poético: la imposibilidad de narrar ese momento, como si solo se pudiera escribir de modo más fragmentario, más espaciado, apelando a una belleza ausente, con un yo lírico tan tristemente convergente con su propia biografía y en un presente que destroza:
Entonces vuelvo a mirarme
los pies,
y están atados;
las manos,
y están atadas;
el cuerpo,
y está preso;
pero el alma,
¡ay!, el alma, no puede
quedarse así,
la dejo ir, correr,
buscar lo que aún
queda de mí misma,
hacer un mundo con retazos.
Es destacable el título del cuento Aparecidos de Victoria Mora y el intertexto con Casa tomada de Julio Cortázar, de cuyo cuento extrae un epígrafe que dialoga de diferentes formas con el texto, ya sea por el género como por la idea de una presencia que se impone. En este breve cuento, las frases-dinamita del comienzo y final funcionan a la perfección: “Los aparecidos lo tomaron por sorpresa una noche y ya no lo dejaron nunca”; “No hubo que lamentar más víctimas”.
Si bien la edición de este libro por Colihue fue en 2021, el libro integra actualmente la colección “Identidades bonaerenses” realizada en 2023 por la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires, la cual se propone “reflexionar sobre quiénes somos, cómo llegamos a ser quienes somos y cómo podemos pensar en nuevas posibilidades de ser”.
En relación con lo visual, algunos de los textos aparecen con un resaltado interesante en negrita que rescata frases potentes. Por otra parte, el estilo de la ilustradora revela otras zonas de la experiencia de lectura, aportándole profundidad, dinamismo y contundencia a través de expresiones y gestos, sombras y metáforas, así como de la disposición del espacio y el uso del color.
María Pía López en el prólogo afirma: “Lo más ominoso exige una narración que le dé sentido”. Como lectores, asumir ese riesgo es parte de la tarea ciudadana de hacer memoria.
(*) Miembro de la ONG Jitanjáfora. Redes sociales para la promoción de la lectura y la escritura. Para más recomendaciones literarias de textos infantiles y juveniles, visitar la sección Grandes libros, pequeños lectores de LA CAPITAL, escrita por especialistas que son miembros de Jitanjáfora, haciendo clic acá.