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Salud 2 de diciembre de 2019

Nuevas competencias, reinvenciones, un nuevo médico

por Jorge Laborda Molteni

El dinamismo en medicina es de tal naturaleza que para nadie es un secreto que la tecnología está cambiando nuestra vida en todos los aspectos, motorizados por tecnologías digitales de la información y la comunicación que, en sí mismas, constituyen un disparador para el progreso. La enfermedad ahora se aborda como un problema de ingeniería con un enfoque multidisciplinar.

Nuevos aprendizajes, reinvenciones

Hoy se plantea la necesidad que los profesionales de la salud deben ser educados para movilizar el conocimiento, participar en la resolución de problemas complejos, pensamiento crítico, gestión de personas, inteligencia emocional, flexibilidad cognitiva y conducta ética de modo que sean altamente competentes en la atención centrada en el paciente integrando equipos multidisciplinarios sensibles y conectados de creciente responsabilidad social.

La enseñanza en todos los órdenes va camino al aprendizaje inmersivo, la inteligencia artificial, la educación permanente para que el futuro médico pueda adaptarse rápidamente a los cambios, también reinventarse con innovación, mayor empatía, trabajo en equipo, aptitudes humanas que serán cada vez más valoradas en el mercado laboral frente a la robotización y la educación experiencial en el denominado lifelong learning, aprendizaje para toda la vida.

Hoy las Universidades se enfrentan a un mundo acuciado por el vértigo que, frente a la recnología disruptiva, están empezando a revisar sus procesos pedagógicos poniendo el acento en la importancia de innovar, emprender, liderar y trabajar en equipo en la formación de profesionales de la medicina junto con soft skills que les permitan llevar a la práctica nuevos conocimientos y adaptarse a los cambios permanentes en el mercado laboral, también enfocados en carreras STEM (sigla en inglés de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática).

Inteligencia artificial

Probablemente las especulaciones más audaces en lo que hace al encuentro entre el mundo tecnológico y la educación médica se estén realizando en el vertiginoso territorio de la inteligencia artificial (IA) que promete ser disruptiva en el campo de la educación, sumada la creciente “guerra” por la supremacía tecnológica en 5G, inteligencia artificial o computación cuántica. Una vez que esas tecnologías estén desarrolladas y aplicadas a mayores niveles, la vida humana no será lo mismo; tampoco lo serán los diagnósticos y tratamientos médicos, todo será más rápido, más eficiente, menos privado y habrá mayor evidencia y acceso al nuevo conocimiento desde lugares remotos.

La medicina dará un salto gigantesco: las operaciones a distancia tendrán una precisión que hoy no tienen y los especialistas podrán acceder simultáneamente a historias clínicas y diagnósticos, la telemedicina o telesalud como complemento de las consultas presenciales. La inteligencia artificial IA nos permitirá personalizar la medicina y la educación hasta niveles que o hace poco no eran imaginables, un cambio más rápido que va a requerir una más rápida adaptación y nuevas habilidades.

Estos avances en el uso de la Inteligencia Artificial (IA) están ganando espacio en los congresos médicos, donde las especialidades clínicas como diagnóstico por imágenes, patología, dermatología, oftalmología, pediatría y cardiología ofreciendo solo algunos ejemplos, serán las primeras en ser impactadas por esta tecnología y optimizarán sus prácticas. La IA podrá proponer conclusiones pero seguirá siendo el médico el que las valide.

Kai-Fu Lee, uno de los pioneros de esta tecnología en el mundo al haber desarrollado el primer sistema de reconocimiento de voz, expresa que para 2035 el 40% de los trabajos del mundo serían realizados por algún sistema basado en inteligencia artificial. Para Andrew Ng, otro experto, la inteligencia artificial probablemente sea la nueva electricidad. Ambos predicen que estamos por enfrentarnos al cambio más importante en la historia de la humanidad, estamos ante una revolución, pasaremos de una medicina masiva y curativa a una medicina personalizada de precisión fármaco-genómica y preventiva.

Control extra-tecnológico

Habrá muchos adelantos, algunos increíbles, pero ninguno conseguirá eclipsar a la clínica para promover estilos salutogénicos de vida si prevalecen la conciencia y la ética de la mano de una correcta organización sanitaria con creciente responsabilidad social sin ignorar la evolución biotecnológica. Un médico humanista es aquel que mira más allá de su profesión, que trata de entender el mundo que lo rodea y no se deja subyugar por el rígido andamiaje académico que nos imponen. Los médicos serán cada vez menos reparadores de órganos enfermos y más intérpretes, consejeros de conductas y estilos de vida que potencien nuestra salud, una nueva versión de médicos integradores, con conocimientos multi y transdisciplinarios.

La salud y el futuro de la medicina, en su carácter multidimensional, trasciende lo biológico, está en manos de todos los actores sociales.

Nos toca vivir una época de cambio contínuo, de nuevas oportunidades, ilusiones y desafíos. Nuestra visión del mundo cambia día a día, hora tras hora, nuevos retos colectivos y descubrimientos aflorando a través de la biotecnología, robótica, inteligencia artificial, nanotecnología, tecnología de energias renovables, y un largo sin fin.

Estamos ante una revolución de medicina a escala mundial, pasaremos de una medicina masiva y curativa a una medicina personalizada de precisión y preventiva, sin perder el humanismo garantizando la equidad en la atención y el acceso a la salud con la estratégica colaboración y guía de un Estado verdaderamente asistencial y presente.

(*): Consultor en Gastroenterología – Jefe de Servicio Hospital Privado de Comunidad