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Policiales 3 de noviembre de 2026

“Oreja, ¿ya estás?”: los mensajes que complican a un policía acusado de ayudar a una banda de asaltantes

La Cámara confirmó la prisión preventiva del efectivo, acusado de escuchar las frecuencias policiales y alertar a una banda sobre los movimientos de los patrulleros. Los mensajes, el testimonio de otro policía y un reloj robado hallado en su casa fueron claves para sostener la imputación.

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Uno de los allanamientos realizados en la investigación.

“Chipiate para hoy”, “tipo 12 y media salgo a la calle” y “oreja, ya estás” son algunas de las frases que surgieron de las comunicaciones telefónicas entre un policía y uno de los presuntos integrantes de una banda de delincuentes. Para la Justicia, el efectivo utilizaba las frecuencias radiales de la fuerza para alertar sobre los movimientos de los patrulleros y facilitar los robos. La Cámara confirmó su prisión preventiva.

Los mensajes de WhatsApp y las conversaciones telefónicas fueron una de las principales pruebas que la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal valoró para confirmar la prisión preventiva de Nahuel Agustín Paz, el policía acusado de colaborar con una banda de asaltantes. En el teléfono de uno de los sospechosos, el efectivo estaba agendado como “OREJA”, una referencia que los investigadores vincularon con su presunta función de escuchar las comunicaciones policiales y transmitir información para facilitar los golpes delictivos.

La resolución judicial consideró que las conversaciones, sumadas a testimonios de otros policías y al hallazgo de un reloj robado en la casa del acusado, permiten sostener que Paz habría cumplido un papel clave en la organización: monitorear las modulaciones de la fuerza y poner sobre aviso a los delincuentes para que pudieran evitar la intervención de los patrulleros y asegurar la huida.

Entre los mensajes incorporados a la causa aparecen frases como “ahora te digo una calle y salgo para ahí”, “hoy picamos” y “oreja, ya estás”. Para los camaristas, el contenido de esas comunicaciones permite inferir una coordinación y una división de tareas entre Paz y uno de los presuntos autores del robo.

La defensa, ejercida por el abogado Mauricio Varela, cuestionó esa interpretación. Sostuvo que las conversaciones no habían sido registradas el día del asalto y que la resolución de primera instancia no precisaba qué comunicación concreta había escuchado Paz, qué información había obtenido ni a quién se la había transmitido. También pidió que, en todo caso, la conducta fuera encuadrada como encubrimiento agravado.

Sin embargo, la Cámara entendió que las pruebas debían analizarse en conjunto y no de manera aislada. En ese sentido, consideró relevante que el policía estuviera de servicio durante el robo y tuviera acceso directo a las comunicaciones radiales.

De acuerdo con un informe de la Unidad Táctica de Operaciones, Paz se desempeñó como chofer del móvil policial 28913 desde las 18 del 1 de junio hasta las 8 del 3 de junio. Por lo tanto, estaba trabajando durante la madrugada del 2 de junio, cuando se produjo el hecho investigado.

Otro efectivo que compartió servicio con él en Miramar declaró que Paz era quien manejaba las comunicaciones porque tenía mayor conocimiento sobre el funcionamiento de los equipos y podía escuchar las novedades policiales.

Pero hubo otro episodio que llamó especialmente la atención de los investigadores. El testigo relató que el 26 de julio, cerca de la una de la madrugada, Paz se presentó de civil en un vehículo oscuro con vidrios polarizados y les pidió el handy policial, pese a que no tenía ninguna orden para hacerlo.

Según su declaración, el acusado permaneció durante unas tres horas siguiendo al patrullero con su automóvil particular, a veces a unos 100 metros de distancia. También contó que en dos oportunidades encontró apagado el equipo de comunicaciones cuando regresó al móvil después de bajar a comprar agua caliente. Lo volvió a encender y continuó escuchando la frecuencia.

A esas evidencias se sumó el secuestro de un reloj marca Rado, con malla metálica negra y cuadrante rectangular, durante un allanamiento en la vivienda de Paz. Los damnificados lo reconocieron como uno de los objetos sustraídos durante el robo.

Además, los investigadores incorporaron una fotografía extraída del teléfono iPhone 17 Pro del acusado, en la que aparece un handy policial encendido con la identificación “MAR DEL PLATA 911 NORTE”, junto a otro teléfono que se encontraba en una llamada grupal.

Con ese conjunto de elementos, los jueces consideraron que existen indicios suficientes para sostener que Paz habría colaborado con el plan criminal antes y durante su ejecución. Por eso confirmaron la calificación principal de robo quíntuplemente agravado, en lugar de la hipótesis alternativa de encubrimiento agravado planteada por la Fiscalía.

La imputación también incluye incumplimiento de los deberes de funcionario público, incumplimiento de la obligación de promover la persecución y represión del delito y tenencia ilegítima de un arma de fuego de uso civil.

Finalmente, la Cámara rechazó el pedido de excarcelación y confirmó la prisión preventiva. Consideró que la gravedad de los delitos atribuidos, la pena en expectativa y la posibilidad de una condena de cumplimiento efectivo justifican que el policía continúe detenido mientras avanza la investigación.