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Policiales 2 de noviembre de 2026

El relato de una niña que permitió llevar a su padre a juicio por abuso sexual

La acusación sostiene que los abusos ocurrieron entre 2017 y el 16 de abril de 2023, cuando la niña tenía entre 7 y 12 años.

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La historia comenzó a conocerse cuando la niña, todavía pequeña, logró poner en palabras una situación que, según su relato, había atravesado durante años y que hasta entonces nadie de su entorno conocía. En una audiencia realizada el 21 de abril de 2023 ante el Juzgado de Familia N° 5, lloró y contó que su padre abusaba sexualmente de ella. Dijo que los episodios se habían repetido desde que tenía alrededor de 8 años y que ni siquiera su madre estaba al tanto.

A partir de esa revelación, su madre presentó la denuncia penal y comenzó una investigación para reconstruir qué había sucedido puertas adentro de los distintos domicilios en los que habían convivido. La acusación sostiene que los abusos ocurrieron entre 2017 y el 16 de abril de 2023, cuando la niña tenía entre 7 y 12 años.

La declaración de la menor fue uno de los elementos centrales del expediente. El 31 de agosto de 2023 fue entrevistada en Cámara Gesell, donde relató situaciones que, de acuerdo con el informe de la psicóloga oficial María Florencia Manterola, fueron expuestas de manera coherente, con detalles y referencias temporales y espaciales. La profesional no advirtió contradicciones ni indicadores de fabulación o de una posible inducción por parte de adultos.

En esa entrevista, la niña también mencionó que su hermana menor podría haber presenciado alguno de los episodios. Cuando la otra pequeña fue entrevistada, describió cómo compartían los espacios para dormir, pero luego interrumpió abruptamente su relato, quedó con la mirada fija y se negó a continuar.

La investigación también incorporó el testimonio de la madre, quien recordó que había advertido algunos cambios en la conducta de su hija. Entre ellos, que comenzó a dormir vestida y sin quitarse la ropa interior. En ese momento, según declaró, no había comprendido qué podía haber detrás de ese comportamiento.

A su vez, las profesionales Ana Teresa Aroza y Jimena Meléndez señalaron la presencia de indicadores compatibles con estrés postraumático y con el denominado síndrome de acomodación al abuso. Esos informes fueron valorados junto con la declaración de la niña y el resto de las pruebas reunidas durante la instrucción.

La defensa cuestionó la investigación. La abogada Mariana Zafarana sostuvo que el expediente había sido reabierto de manera irregular y pidió la nulidad de las actuaciones y el sobreseimiento del acusado. También planteó objeciones sobre la valoración de la prueba y presentó un informe psicológico elaborado por una perito de parte, Vanina Calvo, con conclusiones diferentes a las de las profesionales oficiales.

Sin embargo, la Sala Tercera de la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal rechazó el planteo. Los jueces consideraron que la reapertura de la investigación no había sido irregular y que la falta de una firma de la denunciante en aquella presentación no constituía un motivo para anular el procedimiento.

En cuanto a la prueba, el tribunal entendió que los elementos reunidos alcanzan para sostener la acusación en la instancia de juicio. Aclaró que esa valoración no implica anticipar una condena ni tener por acreditada la responsabilidad del imputado, sino determinar si existen fundamentos suficientes para que el caso sea debatido en un juicio oral.

De esta manera, la Cámara confirmó la elevación a juicio del hombre, acusado de abuso sexual agravado por el vínculo y por haber aprovechado la convivencia preexistente con la víctima. La niña que pudo contar lo que, según denunció, había vivido durante años será el centro de un proceso en el que deberán analizarse los hechos y las pruebas reunidas.