CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Cultura 3 de julio de 2017

De Santis: “Toda la literatura es infantil”

El escritor, recientemente designado miembro de la Academia Nacional de Letras, estuvo en la ciudad y mantuvo charlas con lectores infantiles.

Pablo De Santis.

Son las 17.30 de un fría tarde de invierno marplatense. Pablo De Santis llegó al hotel donde se hospeda hace minutos, después de visitar cuatro escuelas en las que conversó con alumnos que leen alguno de los más de 10 títulos que lleva escritos para el público infantil.

“Todavía sigo en contacto con la primera docente que me llamó hace años para que visite su escuela y charle con los alumnos que me leían”, recuerda De Santis, para quien su reciente incorporación a la Academia Nacional de Letras más que “un orgullo, es la posibilidad de seguir aprendiendo”.

Escritor, periodista y guionista de historietas, De Santis cree que “toda la literatura es infantil”. Ya que “aunque uno lea un libro para grandes, hay algo infantil en leer personajes que uno sabe que no existen y, sin embargo, uno le presta su fe y sigue su vida”.

Ganador del Premio Planeta-Casa de América 2007 por su novela El enigma de París y también del Premio de la Novela de la Academia Argentina de Letras, De Santis no pierde oportunidad de estar en contacto con su público, por eso vino a Mar del Plata invitado por Santillana. “Estar en distintos colegios con realidades diferentes es muy bueno. Es muy linda la relación con los chicos y su entusiasmo con los libros”, comentó.

– ¿Cómo son estos encuentros con los lectores infantiles?, le preguntó LA CAPITAL

– Hay un entusiasmo general porque en parte ellos también rompen la rutina. Por otra parte, hay chicos que tienen un entusiasmo particular, les interesa porque son muy lectores o un libro les llegó de manera particular entonces siempre hay algunos que están más conversadores que otros.

– Cree que los chicos hoy leen menos que los de antes, como tanto se dice….

– Seguro que los medios -ya sea una tablet o un teléfono-, los distraen, pero a la vez creo que en mi época no se leía tanto. Un escritor francés que murió el año pasado, Michael Tournier, decía que le echaban la culpa a la televisión por la falta de lectura, y que cuando él era chico, no había televisión e igual no leían ni hacían nada, quizás pasaban horas mirando el fuego de una estufa.

En la Academia

– ¿Qué significado tiene para usted su reciente incorporación a la Academia Argentina de Letras?

– La academia por un lado es muy interesante por la tradición que ha tenido y los grandes escritores que por allí pasaron como Borges, Mujica Láinez, Victoria Ocampo que fue la primera mujer en integrarse en 1979, entonces hay toda una tradición que es muy fuerte. Por otro lado hay gente que sabe mucho, así que voy a aprender, los escucho. Hay toda una cosa del ritual que implica la Academia porque semana de por medio hay una reunión que tiene cierto procedimiento formal. Es muy interesante y es algo que hace a la identidad argentina que por ese lado a mí me interesa especialmente.

– ¿Cómo fue su paso por la revista Fierro?

– La revista Fierro comenzó en 1984 y apenas salió ganó un premio como dibujante de historietas Max Cachimba, quien después hizo muchas de las tapas e ilustraciones de mis libros y con quien realizamos muchas historietas juntos. En Fierro estaba Juan Sasturain como inventor de la revista y jefe de redacción y tenía esa capacidad de considerar la buena o mala literatura que no importaba si venía de una letra de tango, de una novela policial o de la literatura seria. El tenía esa capacidad de incorporar todo sin resignarse a pensar que todo lo que es ciencia ficción es bueno por ser ciencia ficción, por ejemplo. Sasturain tenía una visión muy equilibrada de la que yo aprendí.

– Y eso ¿le ayudó a la hora de combinar lo infantil con otros géneros?

– Sí, lo que pasa es que en Argentina tenemos una tradición muy rica en ese sentido porque nuestros grandes escritores hicieron literatura de género de alguna manera. La ciencia ficción está presente en Borges, Bioy Casares, Cortázar, Silvina Ocampo, es decir, los grandes escritores tienen elementos de escritura fantástica, de ciencia ficción, del género policial. Así que eso hace que la literatura argentina sea muy rica en la incorporación, al igual que lo hace con la historieta a partir de la figura de Oesterheld, o del periodismo con Rodolfo Walsh. Eso le da una dinámica particular a la literatura argentina que la hace muy interesante.

– ¿Tiene rutinas a la hora de escribir?

– Creo que los escritores somos presa de entusiasmos pasajeros. La cuestión es hacer que esos entusiasmos pervivan en el tiempo. Uno puede tener mucho entusiasmo con un libro y cuando siente que se desinfla un poco, a lo mejor pasa a otro. Hay que tener disciplina porque uno no tiene horario, jefe, ni nada, pero debe arreglárselas. Pero como cualquiera que hace algo en cierta soledad, hay que tener cierta disciplina.

– Y cuando vuelve al periodismo, ¿cómo lleva el tema de los tiempos?

– Yo hago notas sobre todo en la revista cultural de Clarín, Ñ, y me gusta mucho el tema de tener una fecha, eso me interesa. Yo además no hice un periodismo prestigioso, trabajada en la Revista Radiolandia y hacía notas todos los días y andaba en la calle. Ese fue un aprendizaje muy interesante por un lado por la rapidez para escribir, y por otro lado porque uno está en la calle, conoce gente, charla. Sigo utilizando esas experiencias en la literatura que tuve cuando era joven.