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Cultura 9 de abril de 2019

Patricio Pron: “Me pregunté por qué le ofrecemos nuestra vida amorosa y sexual a un algoritmo”

En su nueva novela, el escritor rosarino reflexiona sobre las formas que adquieren las relaciones amorosas en un presente atravesado por redes sociales y nuevos contratos a la hora de conformar una pareja.

Patricio Pron.

Mañana tendremos otros nombres” es la novela en la que Patricio Pron reflexiona sobre las formas que adquieren las relaciones amorosas en un presente atravesado por redes sociales, nuevos contratos a la hora de conformar una pareja, y preguntas acerca de cómo llevar adelante proyectos de paternidad y maternidad.

Durante su visita a la Argentina -vive en España hace más de diez años- para presentar la obra que resultó ganadora de la XXII edición del Premio Alfaguara, el autor habló con Télam sobre cómo llegó a construir esta trama en la que por primera vez la experiencia amorosa es eje del relato, y en la que los protagonistas, llamados Él y Ella, “tienen la enorme generosidad de darle al otro y a sí mismos la posibilidad de pensar si lo que desean es lo que tienen o si hay algo más”.

Pron (Rosario, 1975) explicó que todos sus libros tienen un proceso de investigación que los antecede y en este caso las lecturas previas fueron Eva Illouz, Vivian Gornick, Marina Garcés y centralmente “Teoría King Kong” de Virginie Despentes.

– ¿Cuál fue el disparador para contar esta historia?

– La propia perplejidad ante determinados desarrollos en los que uno no sabe muy bien cómo insertarse. También la experiencia de amigos que en los últimos años han terminado relaciones amorosas de cierta duración y se encontraban totalmente perplejos ante un mercado de la soltería que había cambiado por completo. Además muchas amigas me contaban acerca de sus prácticas en Tinder y me hicieron cómplice de sus perplejidades e indignaciones. Otro día estaba en el metro y, al levantar la vista, me encontré con varias personas ante el Tinder y me pregunté cuál es el valor de la vida humana en un momento en el que es tan fácil eliminar a alguien de tu vida deslizando los dedos en una pantalla. Me pregunté qué estaba diciendo acerca de nosotros el hecho de que hubiésemos otorgado la potestad de algo tan importante, como nuestra vida amorosa y sexual, a un algoritmo. Me interesa qué lleva a alguien a escoger o rechazar a otro, que puede ser la persona con la que pasarás el resto de tu vida o un rato, a partir de un elemento tan trivial como la fotografía o una frase. Todo eso me generó un interés relativamente nuevo en la experiencia amorosa, que nunca había sido el objeto principal de un libro. Me puse a leer novelas contemporáneas en español y descubrí que había un desfase temporal entre la forma en la que la experiencia amorosa era representada y la forma en la que las personas estaban viviendo esas experiencias amorosas.

– En la novela se pone de manifiesto cómo estas aplicaciones son una forma de cerrarnos en nuestra clase social.

– Sí, sabemos que los criterios por los que se establece la compatibilidad tienen que ver con el ocio, el sitio en el que viven, la educación que han recibido y sus ingresos económicos, cuatro elementos que son marcas de clase. Esto demuestra que la movilidad de clase, que constituye idealmente uno de los articuladores de la sociedad, se convierte en papel mojado. Es un momento en el que supuestamente tenemos un montón de posibilidades de tener relaciones sexuales esporádicas con muchas personas y sin embargo los índices de soledad aumentan cada vez más.

– Los protagonistas atraviesan la ruptura con herramientas que les han dado sus profesiones: la arquitectura y la escritura.

– Sí, no es algo que estuvo previsto de antemano, pero es consecuente con uno de los temas centrales del libro y es que no existen diferencias entre la experiencia pública y privada. Tendemos a pensar en una escisión entre ambas y en nuestras parejas como un refugio de la intemperie política, económica, emocional en la que nos encontramos, pero están imbricados. Lo que los personajes descubren es que sus vidas privadas están atravesadas por los mismos condicionantes que afectan sus vidas profesionales, y resuelven sus inconvenientes pensando en la pareja no como un refugio sino como una especie de campo de batalla ampliado de las luchas que se dan todos días.

– Además son dos personajes que están tratando de sostenerse en el sistema.

– Descubren que incluso en la toma de decisión de permanecer en el centro de una metrópoli, como es Madrid y como puede ser Buenos Aires, hay un proyecto político, un repensarse como sujetos y como parte de relaciones y familias que no se corresponden con los valores tradicionales. Esto los lleva a admitir que, en cada pequeño paso que dan hay mucho de acción política entendida como la forma en la que un sujeto se enfrenta a la sociedad en la que vive. Tienen la enorme generosidad de darle al otro y a sí mismos la posibilidad de pensar si lo que desean es lo que tienen o si hay algo más, y lo que descubren es que hay personas que están en la misma situación, que están proponiendo nuevas formas de relaciones amorosas. Hace unos años la única forma amorosa posible era que dos personas se encuentren más o menos azarosamente y resuelvan sus problemas para tener una relación monógama a largo plazo. En cambio, Él y Ella se ven obligados a pensar qué cosas les sirven para conformar ese proyecto que tendrá otro nombre y les dará otros nombres a ellos.