Pensar… siempre es demasiado cursi. No basta con anhelar algo nuevo, solo nos conforma el repaso de la lista de banalidades que tenemos en mente; no sería cómodo lidiar con cosas desconocidas. Entonces pensamos, y hasta nos sentamos con un té para hacerlo. Incluso a veces decimos “bien, vamos a pensar ¡ahora!”. Y apenas sale a la superficie un breve recorte de todo lo que conocemos o sabemos, del modo en que lo conocemos o lo sabemos.
Luego de eso, estamos seguros de habernos acercado un paso hacia lo intelectual y pasamos a otra cosa, como barrer el patio o ir a pagar el gas; actividades mundanas de alto grado en comparación con la de sentarse a pensar. Y así debe ser concebido el acto de pensar para que sea válido: sentado. Porque no se puede más que desperdiciar energía en la actividad postural orto-estática, y solo así desistimos diciendo que siempre hay interrupciones al acto de pensar o que no tenemos tiempo suficiente para hacerlo.
Entonces encendemos la radio y hablan por nosotros, nos juntamos a caminar con otro obeso empedernido y la actividad habla por nosotros, discutimos en la mesa y el propio discurso habla por nosotros. Incluso le decimos a alguien qué hacer cuando nos sentamos elegantemente en una mesa cuyas patas brillan y nos damos el lujo de ponernos exigentes con ese mozo semi-analfabeto.
Pero no es la violencia lo que me convoca, no. Sino usted, que lee, en el mejor de los casos. Sí, usted que se pregunta de qué va todo esto y que pretende llegar al punto final con un relato resuelto que jamás osaré regalarle. No. Piense, aunque sea cursi. No lo conozco y no le debo nada, ¿cierto? No presuma. Tiro estas palabras y usted las agarra, porque así nos toca este juego. Yo escribo y usted lee. Probablemente usted arregle circuitos eléctricos, tenga un consultorio psicológico o enseñe matemáticas en una escuela; también tendrá su juego. Pero no se confunda, ahora usted es el jugador, quien decide si cree en estas fantasías o se involucra en el acto de pensar para escaparle a esto: ser el blanco fácil. No alcanzará con suplicar, el lugar debe ganarse. Apuesto a que debe estar cerca, no deje de intentarlo.
También puede dejar de condicionarse un poco y comenzar a pensar por sí mismo, ¿no? No diga que no, eso dice todo el mundo. Distánciese. Será útil. Me lo agradecerá cuando no le pisen la cabeza por idiota. Es fácil, piense.
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