Cultura

Poesías de Gastón Sequeira: Vengo todo herido

El poeta de Mar del Plata da a conocer sus nuevos textos.

Por Gastón Sequeira

 

Vengo todo herido 

 

la fruta boreal se desborda

en el ombligo

en los hijos corroyendo amores

yugulados por un corazón anciano

lleva hilos de plata

cada costura

la cicatriz viciosa que contiene los adentro

los exabruptos que pretenden abolir sentidos

impávidos

pasos apocados entre charcos

nada pecuniario leva al sol

para dejar ver la línea del alba

un albur contorsiona el agua de la lengua

insiste insiste

estocadas puntazos

balas besos

sexo incontenible

amorosidades que oxidan el pecho

así se ahoga se atora el cuerpo antes

de escupir cada palabra

 


Escriba

donde acaece toda la espuma

toda la sangre la sal

se advierte un minuto más

un sol una tormenta el transcurrir

ida y vuelta de la felicidad la mentirosa

la tristeza los destinos

la permanencia socava en el envase de los huesos

ronqueras del porvenir acechan

párpados detenidos a mitad de ojo

derrotas elucubrando seres

para darlos por vencidos

amontonados

en las esperanzas desesperadas

aguardando escampes y tibiezas

hierbas que sostengan

cuerpos desnudados

anudados por otros cuerpos

así

grafía el amor

 


 

Embrión

debería entrar al paraíso

con la boca cosida

dar pasos ahogando el polvo de las nubes

pegado a los pies

mirar con ojos del delirio

absorber el marrón de las pupilas

hacer trizas la visión

en el cristal de la lente

expulsar la ironía desde los poros

despejar el olor puro del cuerpo

ser inocente de la mismísima esclavitud

depurar la maravilla entrada a mis oídos

la devoción

carcomerle al cerebro

la granita marmórea

que jamás traspuso el corazón

ser despenachado desalado

ambiguo sin punto cardinal

embrión

forzar cada músculo

entre paréntesis para desintegrarme

hasta el infierno

y allí

extractar la voz

 


Residualidad

una mañana en el recreo

en la conmiseración vislumbra

ojos ajetreados de pena en pena

porque las vivencias se encarnan

en la funda escuálida de cada uno

y no hay más opción que tragarse

los caminos

los seres que entraron por una aurícula

y salieron por la otra dejando la residualidad

paseando por la saliva detrás

del pómulo inquieto

se ahogan en las pieles del alma

 

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