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La Ciudad 13 de febrero de 2024

Por los aumentos, los turistas recortan las salidas a comer

En los comercios del centro creció la venta de fiambre y comidas de rápida elaboración. La mayoría va a la playa con la vianda para pasar el día.

El fiambre se convirtió en estrella para los almuerzos en una temporada "gasolera".

Achicamiento de gastos, cambio de costumbres y hasta suspensión de ciertos “gustitos” son algunas de las nuevas modalidades que muestran los veraneantes que igual pudieron llegar a la ciudad para pasar sus vacaciones. En muchos de los casos, los almuerzos en restaurantes mutaron en menús caseros, a la vez que antes de comprar en la playa “la gente lo piensa dos veces”.

En el marco de unas vacaciones denominadas “gasoleras” (término adoptado cuando el gasoil era notablemente más barato que la nafta), quienes pudieron llegar a la ciudad para disfrutar de sus vacaciones tratan de abaratar costos.

Uno de esos recortes, según los especialistas, es la ida a comer afuera, especialmente en la zona céntrica.
“Se nota no solo que la gente se cuida más, sino que pregunta los precios de todo, pide de cada producto el más barato y hasta se vende más fiambre. Se llevan los sándwiches a la playa”, describió Ludmila desde detrás del mostrador del mercadito ubicado al 2200 de Moreno.

“Más o menos, se vende un 40 por ciento más de fiambre esta temporada”, añadió mientras enumeró que “otras de las cosas que más se venden son comidas rápidas, como salchichas, hamburguesas y prepizzas”.

Sus compañeras, Verónica y Nadia, aclararon que “la gente busca promociones, como 150 gramos de salame, 150 de queso y 150 de paleta, muchas veces ni llevan jamón cocido”.

‘Fast food’

Otros de los paquetes que también se subieron al podio de los más vendidos este verano, entre los precios módicos, corresponde “a los fideos y el arroz, no fallan”.

En el minimercado instalado en la esquina de Entre Ríos y Moreno también notaron el mismo fenómeno. “Se vende más fiambre que el año pasado, te diría que entre un 30 y un 40 por ciento más”, analizaron desde la caja. También crecieron “las búsquedas de promociones y especialmente se busca comprar los días que hay descuento con la cuenta DNI”.

“Pareciera que se vende un poco más de fruta, aunque dependiendo de qué variedad, porque también subió mucho. Creo que se llevan más para armarse la ensalada en la casa”, describió Ana, de una verdulería instalada en Bolívar entre Córdoba y San Luis.

“Tratamos de cuidarnos, porque somos cuatro. Para la playa nos traemos todo”, contó Rubén a la salida de la Bristol, acarreando el carro en el que acomodó la sombrilla, tres sillas y la heladerita con el menú para pasar la jornada.

“Estamos en un departamento por Colón, que nos prestó mi hermana, y aunque es chico cocinamos ahí. Llegamos el martes pasado y nos quedamos una semana. Creo que algún día iremos a comer afuera, hay que ver, porque está todo muy caro”, describió el oriundo de Lomas de Zamora que llegó con su mujer y dos hijos, de 12 y 10 años.

Sobre la Rambla, mientras controla que las hamburguesas no se le pasen, Joana advirtió que “cuesta mucho más que el verano pasado vender”. “Y mirá que están en precio: la hamburguesa con queso, salsa y huevo está a 3 mil pesos y llena bien”, indicó.



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