Recambios permanentes y 23 partidos sin ganar, las claves del descenso
En dos años, Aldosivi tuvo cinco entrenadores y renovó de forma masiva sus planteles, pero no logró encontrar regularidad. La reacción del tramo final de 2025 le permitió salvarse de manera agónica, pero un año después el desenlace fue inevitable.
Aldosivi descendió en 2026 por la tabla anual, en una temporada en la que recién consiguió su primera victoria en el campeonato el 5 de septiembre. Acumuló 23 partidos sin ganar, una de las peores rachas de la historia del fútbol argentino.
Pero el descenso no se explica solamente por lo ocurrido en ese año: fue el desenlace de un proceso de dos temporadas marcado por los cambios constantes y la dificultad para encontrar una formación competitiva.
En ese período, el equipo modificó prácticamente todo su plantel en los distintos mercados de pases y tuvo cinco entrenadores. Hubo rendimientos individuales por debajo de las expectativas, decisiones que no dieron el resultado esperado y una búsqueda persistente de soluciones que no consiguió sostenerse en el tiempo.
El primer recambio y la salida de Yllana
Aldosivi comenzó 2025 con Andrés Yllana, el entrenador que lo había conducido al ascenso. Sin embargo, el regreso a Primera estuvo acompañado por una renovación profunda del plantel. Llegaron Williams Barlasina, Yonathan Cabral, Néstor Breintenbruch, Tomás Kummer, Giuliano Cerato, Roberto Bochi, Tiago Serrago, Matías García, Tobías Leiva, Justo Giani, Agustín Blas Palavecino, Ayrton Preciado, Franco Rami, Alexis Domínguez y Lautaro Chávez.
La apuesta no resultó. El equipo atravesó sus primeras nueve presentaciones sin ganar, con dos empates y siete derrotas. Y la campaña precipitó la salida de Yllana.
Mariano Charlier asumió como interino y consiguió modificar rápidamente el panorama. La reacción le permitió ser confirmado en el puesto y cerrar el Torneo Apertura con mejores sensaciones. La dirigencia apostó entonces por la continuidad, con un mercado que trajo menos movimientos: llegaron Sebastián Moyano, Santiago Moya -para cubrir la baja de Breitenbruch, lesionado de gravedad-, Federico Gino y dos apuestas para el ataque, el colombiano Alejandro Villarreal y el uruguayo Emiliano Rodríguez.
En contrapartida, Aldosivi perdió a uno de sus principales argumentos ofensivos con la venta de Elías Torres a Racing. El equipo no logró sostener la evolución del primer semestre y los malos resultados del Clausura derivaron en una nueva salida: Charlier dejó su lugar a Guillermo Farré.
Aldosivi prolongó su racha negativa durante tres fechas más, pero después encontró una respuesta que parecía improbable: ganó cinco de sus últimos seis partidos. En la jornada decisiva en el Minella, perdía 2-1 ante San Martín de San Juan hasta los 42 minutos del segundo tiempo y se impuso 4 a 2 en una remontada increíble.
Otra renovación, el mismo problema
Para 2026 llegaron Axel Werner, Ignacio Chicco, Lucas Rodríguez, Federico Laurelli, Joaquín Novillo, Guillermo Enrique, Nicolás Zalazar, Rodrigo Márquez, Esteban Rolón, Alan Sosa, Franco Leys, Tomás Fernández, Mauro Da Luz, Junior Arias y Nicolás Cordero. Otra vez, Aldosivi realizó una transformación profunda, con la expectativa que los nuevos nombres le permitieran dar un salto de calidad.
Pero el comienzo repitió el patrón del año anterior. El equipo no ganó en sus primeras nueve presentaciones -cinco empates y cuatro derrotas- y Farré dejó el cargo. Llegó Israel Damonte, pero esta vez el cambio de entrenador no produjo una reacción en el tramo final del Apertura.
El receso prolongado por el Mundial abrió una nueva oportunidad para reordenar el plantel. Con varios jugadores apartados, Aldosivi incorporó a Lucas Acosta, Leonardo Sigali, Elías López, Braian Cufré, Joaquín Pombo, Lucas Castro, Matías Godoy, Nicolás Linares, Francisco Perruzzi, Juan Bautista Dadín, Andrés Chávez, Nicolás Gaitán y Andrés Vombergar. Fue otro intento de reconstrucción, con el campeonato ya avanzado y la urgencia de sumar puntos.
El histórico triunfo por 3-1 sobre River en la Copa Argentina encendió la ilusión, pero no tuvo continuidad en el campeonato. Sin victorias en las primeras jornadas del Clausura, la salida de Damonte era inevitable. En su reemplazo llegó Javier Sanguinetti, quien consiguió quebrar la extensa racha sin triunfos apenas un día después de asumir, ante Banfield.
La mejora llegó, pero demasiado tarde. A diferencia de lo ocurrido en 2025, cuando Aldosivi encontró una reacción extraordinaria en las últimas fechas y logró salvarse, esta vez no tuvo un sprint final suficiente que le permitiera escapar del descenso.
Aldosivi ensayó soluciones, modificó nombres y cambió de conducción, pero no encontró un camino confiable. La salvación agónica de 2025 postergó un año un desenlace que llegó al final de 2026. Y ahora tendrá que volver a empezar desde la Primera Nacional.
Estadísticas de los 5 entrenadores en los dos años en Primera:





