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La Ciudad 10 de julio de 2026

Se viene la primera producción de aceite de oliva oriunda de la zona

Sobre la ruta 88, ya hay 20 hectáreas pobladas por 25 mil plantas. El proyecto, que se llamará "Mar de Olivo", incluirá en un futuro cercano la posibilidad de conocer la plantación, recorrerla y participar de catas del producto.

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El campo de olivares, a media hora del centro marplatense.

Dentro de un mes y medio, en Mar del Plata se presentará la primera producción de aceite de oliva generada en un campo de la zona, bajo la denominación “Mar de Olivo“.

El proyecto, encabezado por el ingeniero Marcelo Torres y Rodolfo Iriart, incluirá en un futuro cercano la posibilidad de conocer la plantación, recorrerla y participar de catas del producto.

A media hora del centro marplatense, por la ruta 88, existen 20 hectáreas pobladas por 25 mil plantas de oliva que ya dieron su fruto y se convertirán en uno de los productos prémium de la gastronomía: aceite de oliva.

La diversidad de cultivos dice presente en esta zona productiva de la provincia de Buenos Aires, como ya sucede con el kiwi, la palta o el incipiente limón.

Ahora llegaron las aceitunas y el porqué es simple: clima acorde. “Las condiciones climáticas de la zona costera son ideales por la influencia marítima”, describió el ingeniero agrónomo Marcelo Torres ante LA CAPITAL. Y recordó que “las zonas típicas productoras de oliva en Europa son costeras, justamente por la influencia marítima, porque atempera las marcas térmicas, tanto las elevadas como las bajas, y la amplitud térmica que se genera”.

El proyecto a largo plazo, personificado en “Mar de Olivo”, consiste en “un sistema de plantado de alta intensidad y con la posibilidad de renovar el olivar por más que se haya agotado”, explicó el especialista. Así, detalló que la plantación del olivo se realiza “idealmente a fines de octubre y durante todo noviembre” y después de tres años se puede cosechar.

“A partir del tercer año –señaló el ingeniero–, hay una cosecha comercializable, aunque al segundo año ya tenemos una producción fina, incipiente, con los análisis de los primeros frutos”.

El ingeniero Marcelo Torres y Rodolfo Iriart.

El ingeniero Marcelo Torres y Rodolfo Iriart.

Calidad

Los resultados de esta prueba piloto superaron las expectativas, considerándola “ideal” por muchos factores: “La calidad de aceites que producimos es de alta gama. Lo mejor del país está en esta zona, como lo que genera Coronel Dorrego, que son aceites premiados en todo el mundo. Hay una gran potencialidad”, enumeró el ingeniero.

“Mar de Olivo” cuenta con 25 mil plantas distribuidas en 20 hectáreas, “aproximadamente son 1.670 plantas por hectárea”, detalló Iriart y contó: “Empezamos a descubrir pequeños productores de olivo, como en Playa Serena, pegado al mar, donde Carlos tiene 400 plantas y ya hacen aceite de oliva”.

El sistema de producción que implementaron es “muy moderno” debido a que permite “mecanizar todas las labores del olivar, especialmente la cosecha con alta eficiencia de recolección”. Esas condiciones hacen “muy rentable al cultivo y con la calidad de los aceites vale más aún, debido a que hay un público muy conocedor y gran cantidad de consumidores”, explicó el ingeniero Torres.

Para la comercialización, articularon “una alianza estratégica con Coronel Dorrego, que tiene las almazaras donde se muele la aceituna y se extrae el aceite“. “Es una máquina industrial muy moderna, higiénica y eficiente. De la fruta se extrae el aceite directo, no hay intervención química”, añadió.

Torres, con 30 años de experiencia en el sector, insistió en la ventaja comparativa de la zona para la producción del aceite de oliva. “Tienen las mejores condiciones –describió– tanto por la proximidad con el mar como por las ventajas comerciales, como la gran gastronomía, la demanda, las distancias cortas para comercializar y el puerto para exportar”.

Futuro

Asimismo, hizo hincapié en la calidad del producto: “El aceite de oliva está compuesto por muchos ácidos grasos. El mayoritario es el oleico, que es el principal y que le otorga muchos atributos al producto. El aceite de acá tiene un oleico elevadísimo, de entre el 75 y 80 por ciento, cuando el de Cuyo cuenta con entre el 55 y 60 por ciento. Esto está relacionado con la calidad”, especificó Torres.

“Mar de Olivo” devino de un proyecto familiar que pensaba implementar Iriart en su Benito Juárez natal, pero se topó con el escollo climático. “Estábamos con el ingeniero –contó– haciendo los estudios de agua, agronómicos y daban bien, pero el detalle era que el lugar más frío de la provincia de Buenos Aires en octubre y noviembre es Juárez, con lo cual se helaba el fruto”.

Así, recalcularon y cambiaron de locación, potenciando la comercialización y la educación, ya que en un futuro cercano planean “abrir la plantación, para que la gente conozca y recorra y haremos cata para educar los paladares“.

Además, Torres está al frente de un grupo agronómico asesorando en zonas linderas para que crezca la producción en el sudeste bonaerense. “Estamos muy motivados”, dijeron al unísono y sugirieron, como tip, que “el buen aceite de oliva no debe tener gusto a aceituna”.