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Opinión 7 de febrero de 2020

Señales para respaldar la renegociación de la deuda

Kristalina Georgieva, directora del FMI. Foto: EFE | EPA | Stephanie Lecocq.

por Julio Cobos

Nuevamente el Congreso de la Nación trató el tema de la deuda pública Argentina, una dinámica que lleva décadas y que no logra tener un corte definitivo. Es un tema urgente porque nuestra economía se encuentra paralizada, sin financiamiento y con una fuerte expectativa en los mercados financieros internacionales sobre la renegociación que se llevará adelante.

A veces, en política importan más los gestos que las necesidades técnicas. Debemos dar una señal a los acreedores del respaldo político que tiene la misión negociadora del Ministro de Economía. Por eso tratamos en el Congreso una ley que se transforme en un instrumento político que fortalezca la negociación. El sentido es darle fuerza al negociador, que el oficialismo actual y la oposición -que es el oficialismo anterior- coincidan en ese respaldo categórico, para renegociar la deuda pública emitida con legislación extranjera.

De hecho, el Poder Ejecutivo ya cuenta con las herramientas necesarias para iniciar la restauración de la sostenibilidad de la deuda porque ya fue otorgada en la delegación de facultades de la ley de emergencia aprobada en diciembre último y se encuentra vigente en la ley de administración financiera que contempla dichas atribuciones. Además, los títulos públicos que van a ser renegociados tienen incorporada la clausula de prorroga de jurisdicción en favor de tribunales extranjeros y se rigen por ley extranjera que ya se encuentra en las condiciones de los bonos de 2005, 2010 y 2016.

La ley es el respaldo a una política pública que solo puede otorgar el Congreso, pero también es cierto que no solucionamos el problema de fondo. No abordamos los problemas que nos llevaron a depender del financiamiento externo, los cuales no surgieron durante los últimos cuatro años.

Es importante aclarar que el universo de la deuda a restaurar que considera la ley, no es toda la deuda pública argentina, solo representa la deuda regida por ley y moneda extranjera. Estos son mayoritariamente bonos y títulos públicos emitidos en los canjes 2005 y 2010 regidos por Ley New York e Inglesa, cuyas condiciones contractuales están contenidas en un contrato firmado en 2005 con el Banco de New York. También los títulos públicos emitidos en el 2016 en moneda extranjera y bajo Ley New York, con el mismo banco. Además, quedan aún por reperfilar la deuda con el FMI del programa Stand By y que además las provincias accedan a esta posibilidad porque esta problemática afecta a todos los estados provinciales.

El informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) de noviembre último muestra la posición de la Argentina en materia de Deuda Pública: “El Tesoro argentino posee un total de USD 324.000 millones de Deuda Pública Bruta, de los cuales el 20% vence en el año 2020 y el 62% en los próximos cuatro años. En el año 2020 Argentina deberá enfrentar vencimientos de deuda por concepto de capital e intereses por más de USD 63.800 millones (aproximadamente 15% del PIB). Estos vencimientos están compuestos por USD 14.800 millones de intereses y USD 49.000 millones de capital” y agrega “La concentración de los vencimientos en el corto plazo se encuentra acentuada en el primer semestre de 2020, donde se hallan los vencimientos de las Letras del Tesoro reperfiladas. Los vencimientos del primer semestre 2020 alcanzan los USD 44.700 millones, de los cuales las LETES y LECAPs representan la tercera parte.”

Estamos frente a una coyuntura que requiere voluntad y grandeza política para hacer frente a esta etapa difícil de Argentina sin comprometer las finanzas nacionales y provinciales. Estos acuerdos no deben ser coyunturales ni limitarse a la deuda; debemos también ser capaces de lograr consensos básicos para resolver el daño en la economía familiar que genera la inflación, corregir los desequilibrios fiscales, eliminar la pobreza y la marginalidad, disminuir la presión fiscal que aplasta la productividad y destruye la competitividad y salir definitivamente del estancamiento y la recesión, entre otros.

Debemos negociar la deuda con un apoyo político fuerte del gobierno y la oposición pero también construir confianza, diseñar políticas públicas sustentables en el tiempo que no se basen en el endeudamiento, la emisión monetaria o el renegociar constantemente la deuda pública; para diseñar los motores de nuestro desarrollo económico.

(*): Senador nacional por Mendoza (UCR-Cambiemos). Ex vicepresidente de la Nación.