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La Ciudad 7 de junio de 2026

Sietecase: “Nunca antes el periodismo fue tan importante para la democracia”

En el Día del Periodista, el reconocido conductor y escritor reflexionó sobre el oficio en tiempos de algoritmos, noticias falsas y polarización política. También analizó el gobierno de Javier Milei, la crisis de la oposición y los desafíos que enfrenta la democracia argentina.

El periodista y escritor Reynaldo Sietecase.

Cada 7 de junio ofrece una excusa para detenerse unos minutos y pensar en el periodismo. En cómo cambió. En cómo cambió la sociedad. En qué lugar ocupan hoy los medios en una época atravesada por la inteligencia artificial, las redes sociales, los algoritmos y una creciente desconfianza hacia las instituciones.

La conversación con Reynaldo Sietecase en Agenda Real, el programa de streaming de LA CAPITAL y Canal 8, transcurrió precisamente sobre esas preguntas. Y la respuesta del periodista, conductor, escritor y una de las voces más respetadas del país, fue tan sencilla como contundente: “Nunca antes el periodismo fue tan importante para el funcionamiento de la democracia”.

La afirmación puede sonar paradójica. Nunca hubo tantas herramientas para acceder a información, pero tampoco tanta desinformación circulando al mismo tiempo. Nunca fue tan fácil publicar algo y nunca fue tan difícil distinguir qué es verdadero y qué no.

“Todos pueden informar, todos pueden opinar. Eso ha generado que la información de calidad sea cada vez más escasa”, sostuvo Sietecase.

La reflexión no apunta a descalificar las nuevas plataformas ni los cambios tecnológicos. Al contrario. Reconoce que la revolución digital democratizó la palabra y abrió oportunidades inéditas para periodistas, medios y audiencias. Pero también modificó profundamente las reglas del juego. “Antes uno tenía tres o cuatro medios para informarse. Hoy tiene cientos”, señaló.

La abundancia, sin embargo, no siempre garantiza diversidad. Según su análisis, los algoritmos terminan construyendo universos informativos cada vez más cerrados. En tal sentido, dijo que “el teléfono te muestra lo que te gusta, lo que coincide con tus intereses y con tus ideas. No te desafía. Lo que busca es que sigas consumiendo”.

Ese fenómeno no solo transformó el modo en que las personas se informan. También modificó la conversación pública y profundizó la polarización política.

Las fake news

En ese escenario, donde la velocidad suele imponerse sobre la verificación y donde las noticias falsas se expanden con enorme facilidad, Sietecase reivindica el valor del periodismo profesional.

“Lo básico sigue siendo lo mismo: buscar un dato, chequearlo, comunicarlo y explicarlo”, resumió.

Para él, allí radica la diferencia fundamental entre el periodismo y otras formas de comunicación que proliferan en las redes sociales.

“Un influencer o un tiktoker –explicó– no va a una audiencia judicial, no golpea la puerta de un edificio para verificar una información o no investiga durante meses un caso complejo. Eso sigue siendo una tarea periodística”.

El rosarino no idealiza la profesión ni desconoce sus errores. Pero consideró que en tiempos de sobreinformación el trabajo profesional adquiere todavía más valor. Al respecto advirtió que “la información falsa es hoy uno de los principales combustibles de los discursos de odio”, tras lo cual insistió en la necesidad de fortalecer el periodismo de investigación, el chequeo de datos y la producción de información de calidad.

La conversación con Agenda Real inevitablemente desembocó en uno de los temas que atraviesan la agenda pública desde la llegada de Javier Milei al poder: la relación entre el Gobierno y la prensa. Sietecase consideró que el fenómeno excede a la Argentina y forma parte de una tendencia global y al respecto alegó que “los liderazgos más autoritarios intentan evitar al intermediario. Y el periodista es justamente un intermediario entre los hechos y la sociedad”.

En ese sentido, observó que muchos dirigentes prefieren comunicarse directamente con sus seguidores y cuestionar la legitimidad de quienes realizan preguntas o ejercen algún tipo de control sobre el poder.

“Para algunos líderes es más cómodo prescindir de ese mediador”, resumió, y la consecuencia, según su mirada, es un deterioro del debate público y una creciente desconfianza hacia la prensa.

Sin embargo, no cree que la solución pase por discusiones corporativas. “El único camino para recuperar la confianza es hacer bien el trabajo”, aseguró.

La batalla cultural

Como observador permanente de la política argentina, Sietecase reconoce que Milei logró interpretar un estado de ánimo que gran parte de la dirigencia tradicional no supo leer. Al respecto, explicó que “el enojo existía. Y tenía razones concretas. La inflación, la inseguridad, la corrupción, el deterioro económico”. En ese punto recordó una frase del analista político Martín Rodríguez que suele citar con frecuencia: “Milei no tiene razón, pero su votante sí”.

A su entender, el actual presidente logró canalizar ese malestar social y convertirlo en una fuerza política capaz de llegar al poder. Además, reconoció que consiguió instalar una transformación cultural significativa ya que “hoy prácticamente nadie discute la necesidad del equilibrio fiscal. Eso es una batalla cultural que Milei ganó”, expresó.

No obstante, manifestó sus reparos sobre el rumbo económico, a partir de la situación de las pequeñas y medianas empresas, el empleo y la pérdida de capacidad productiva.

“Cuando hablás con empresarios pyme muchos están desesperados. Hay cierres de empresas, caída del consumo y pérdida de puestos de trabajo”, describió tras lo cual utilizó una metáfora para explicar el momento económico es elocuente. “La Argentina parece un paciente hemipléjico: una mitad del cuerpo funciona muy bien y la otra está paralizada. Y así es difícil caminar”, graficó.

La agenda que falta

A la hora de señalar asuntos subestimados por el debate público, Sietecase mencionó dos de inmediato: el narcotráfico y la Justicia. Respecto del primero, consideró que el avance del crimen organizado constituye uno de los mayores desafíos que enfrentan las democracias latinoamericanas. “Cuando hablás con quienes trabajan en los barrios populares, todos describen una situación muy preocupante”, aseguró.

El poder económico de las organizaciones criminales, la capacidad de reclutar jóvenes y la influencia que ejercen sobre distintos sectores del Estado aparecen entre las amenazas que más lo inquietan.

El segundo tema es la Justicia. “Hace veinte años que sostengo que uno de los principales problemas de la Argentina es la Justicia”, enfatizó y argumentó que sin un Poder Judicial independiente, profesional y eficaz será muy difícil resolver muchos de los problemas estructurales del país.

Más allá de la política, la economía o la actualidad, hay una idea que atravesó toda la conversación: la necesidad de recuperar la escucha. Sietecase la aplica al periodismo, a la política y a la vida pública en general. “Hoy todos emiten y pocos escuchan”, resumió, para luego reivindicar los formatos de entrevistas largas que desarrolla actualmente y que le permiten escapar de la lógica vertiginosa de las redes sociales.

“Para entrevistar bien hay que escuchar. Para debatir también. Incluso para convivir”, sostuvo finalmente.