El 11-S, un brusco despertar que cambió el rumbo del mundo
Los atentados de 2001 abrieron una etapa de guerras y transformaciones geopolíticas que debilitó el liderazgo de Estados Unidos y coincidió con el ascenso de China.
Los atentados de 2001 abrieron una etapa de guerras y transformaciones geopolíticas que debilitó el liderazgo de Estados Unidos y coincidió con el ascenso de China.
Tras reunirse con la cúpula talibán, una enviada de alto nivel exigió el fin de las prohibiciones que afectan a la educación, el trabajo y la vida pública.
Las cifras "no son definitivas y podrían aumentar". Prosiguen las operaciones de rescate para localizar supervivientes. Kunar y Nangarhar son las provincias más afectadas por el sismo.
"Como Shabanali, millones creen que van a llegar a estas tierras y los problemas van a desaparecer", analizó Rodrigo Díaz en una charla con LA CAPITAL. El sueño de "libertad", el resurgimiento de la extrema derecha, la discriminación como una constante y bienestar económico versus calidad de vida son algunos de los temas que se desgranan en "A través de la noche", novela de no ficción, la tercera del autor y la que "más me costó publicar".
La voz de la mujer se considera íntima, por lo que no debe oírse cantar, recitar o leer en voz alta en público. Es obligatorio que cubra su cuerpo con un velo Está prohibido que las mujeres miren a hombres con los que no estén emparentadas.
Este ataque se produce un día después de que el Estado Islámico reivindicara un atentado suicida cerca de las oficinas de un banco en el sur de Afganistán en el que al menos murieron 23 personas y otras 60 resultaron heridas.
El sismo, que el sábado sacudió regiones ubicadas a 30 kilómetros al noroeste de la ciudad de Herat, fue seguido de ocho fuertes réplicas.
"Por el momento figuran en nuestros registros más de 1.000 mujeres, niños y ancianos heridos, y unas 120 personas perdieron la vida", declaró Mosa Ashari, el actual director de gestión de catástrofes de la provincia de Herat.
Mahnaz Akbari lideró el Pelotón Táctico Femenino de Afganistán. Reside cerca de Washington, trabajando para una ONG, pero su futuro es incierto: tiene permiso para quedarse dos años más.
Pasaron pasaron de ser un grupo insurgente que se escondía en las montañas para planear ataques a llevar una vida acomodada. Ahora se aburren en sus puestos de trabajo, regido por la burocracia mundana.