CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Cultura 19 de agosto de 2018

Un diccionario traza la vida de 9.000 presos del campo nazi de Dora

Se convirtió en destino de políticos y miembros de la resistencia francesa contra el nazismo. Allí estuvo Simone Veil, presidenta del Parlamento Europeo entre 1979 y 1982.

Entrada del túnel que da acceso al campo de concentración nazi de Dora realizada el 28 de abril de 1945. Foto: EFE | Coupole.

por Marco Sanz

El historiador francés Laurent Thiery está elaborando un diccionario biográfico que busca sacar del anonimato a las 9.000 personas que, como Simone Veil, deportadas desde Francia hasta el campo de concentración nazi de Dora, donde se fabricó el arma secreta de Hitler, los misiles V2.

Dora, o Dora-Nordhausen, en el corazón de Alemania, se convirtió en destino de políticos y miembros de la resistencia francesa contra el nazismo, como el diplomático y escritor Stéphane Hessel, uno de los redactores de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948, y autor en 2010 del bestseller “¡Indignaos!”.

En ese grupo hubo un centenar de judíos, de ellos la más conocida fue Simone Veil, superviviente del Holocausto y que llegó a ser presidenta del Parlamento Europeo entre 1979 y 1982, así como su hermana y su madre.

El objetivo del proyecto, en el que participan 40 voluntarios, es rendir tributo a la memoria de esas víctimas de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y, al mismo tiempo, conocer mejor los mecanismos que permitieron el funcionamiento de los campos nazis.

“Para reconstruir la vida personal de los salidos de Francia hemos recurrido a los archivos originales del campo de concentración de Buchenwald y Dora, aunque la fuente principal son los dosieres de pensión creados (en Francia) después de la guerra, en 1948”, explica Thiery a la agencia de noticias EFE.

La Coupole, el centro de historia que pilota la investigación, colecta desde hace dos décadas archivos de todo tipo e intenta ponerse en contacto con las familias para obtener detalles personales que ayuden a completar sus biografías.

El equipo de Thiery también contó con material del antiguo Ministerio de los Excombatientes, Deportados y Prisioneros, que fue el encargado desde la liberación de recopilar todos los documentos, para intentar encontrar a quienes habían salido de Francia, voluntariamente o deportados, y saber su suerte.

“A medida que la gente fue liberada, se fueron recuperando archivos de los campos de concentración y los documentos fueron repatriados a Francia”, añade el historiador, que dirige el proyecto desde el año 2013.

Dora, nombre en código dado a un conjunto de instalaciones cerca del campo de concentración de Buchenwald, al oeste de Leipzig, fue el lugar elegido por las SS alemanas en 1943 para albergar a los deportados que debían completar la fabricación de los misiles secretos V2, con los que el régimen hitleriano pretendía frenar una derrota ya inevitable.

En el campo murió la mitad de los 9.000 prisioneros deportados desde Francia entre septiembre de 1943 y abril de 1945. En 1997, asociaciones de supervivientes de Dora, de los que quedan con vida una decena, acordaron elaborar ese diccionario biográfico.

Los archivos recopilados ayudaron, por ejemplo, a confirmar a los hijos de un deportado, 70 años más tarde, que su padre, contrariamente a lo que la familia creía, había conocido en vida la liberación de ese campo y no había muerto días antes, recuerda Thiery, que menciona este caso como uno de los más emotivos.

El historiador aspira a culminar su investigación en 2020, fecha del 75 aniversario de la liberación de los campos de concentración nazis. Le quedan por escribir unas 3.600 notas biográficas y lanzó una campaña de financiación para reunir los 250.000 euros necesarios para la impresión de la obra.

Thiery opina que el almacenamiento masivo por los nazis de datos de los deportados sobre sus orígenes, religión o profesiones invita a “cuestionarse”, con perspectiva, sobre el riesgo de que “los gobiernos (actuales) tengan a su disposición tanta información personal y sobre el uso “manipulador” que puedan hacer.

Y añade que queda mucho por saber de los campos de concentración nazis, tanto sobre el funcionamiento administrativo y la gestión de los detenidos como sobre la implicación de la “industria civil y de la patronal alemanas” y, por supuesto, el conocimiento que la población civil tenía de lo que estaba ocurriendo.

EFE.



Lo más visto hoy