CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Arte y Espectáculos 22 de septiembre de 2026

Un niño intenta escapar de su destino en ‘El tren fluvial’

El primer largometraje de Lorenzo Ferro y Lucas Vignales mezcla realidad y fantasía en la historia de un niño que deja su pueblo y parte hacia Buenos Aires.

Agregar La Capital en

Por Rosa Díaz

SAN SEBASTIAN, España.- Un niño de nueve años de un remoto pueblo de Argentina se sube a un tren con destino Buenos Aires en ‘El tren fluvial’, un filme onírico sobre el deseo de volar lejos del nido que compite en la sección Horizontes Latinos del Festival de Cine de San Sebastián.

Lorenzo Ferro, de 27 años, dirigió este primer largometraje de su carrera junto al también joven Lucas Vignales, pero ha tenido que viajar sólo a San Sebastián, en el norte de España, porque Vignales falleció el pasado mes de junio.

Ferro intentó sobreponerse a esta pérdida durante la presentación de la película en San Sebastián y dijo en una entrevista con EFE que agradece que ‘El tren fluvial’ exista porque es “un reflejo” de su amistad y “mucha gente está conociendo el espíritu de Lucas” a través de este trabajo.

“El personaje protagonista es un poco como Lucas -añade-, que ahora mismo está viajando por ahí, encontrándose personajes mágicos”.

El largometraje con el que los dos jóvenes directores esperaban empezar a volar juntos profesionalmente ha sido finalmente el inicio de dos vuelos por separado, pero Ferro dice que “la puerta está abierta por si su amigo quiere volver”.

Esta mirada espiritual y onírica que transmite Ferro en sus respuestas impregna ‘El tren fluvial’, una película donde “todo es posible”.

“Hay directores que muestran una realidad y otros que la inventan -señala- y nosotros nos la inventamos”.

En la película hay “escenas que nos hubiera gustado que nos pasaran a nosotros, como por ejemplo llegar a Buenos Aires, ponernos los auriculares de un tipo que encontramos en el subte (el metro) y que alguien nos hable a través de ellos”.

Esta escena está en la película junto a otras todavía más locas, porque “cuando abres la puerta de lo onírico, cualquier cosa puede pasar”.

Uno de los momentos más bonitos del largometraje es cuando el niño protagonista baila malambo en una competición de jóvenes promesas de este baile folclórico argentino.

“Esa imagen es real porque el actor que interpreta al protagonista es realmente campeón de malambo -explica el director-. Cuando lo vimos bailar decidimos introducirlo en el guión porque ese zapateado está muy anclado en la realidad, es como poner el pie en la tierra”.

El malambo representa en el filme “la tradición y la familia” de la que el protagonista se escapa, pero también es el recurso que el niño utiliza en Buenos Aires para sobreponerse cuando se encuentra perdido.

La película, que se estrenará en octubre en Argentina y España, es una producción independiente que fue muy difícil de levantar económicamente.

“Si el cine está difícil en Argentina, imaginate una propuesta experimental como esta -dice Ferro-. Llamamos a todas las puertas, como si fuéramos evangelistas: a los familiares, los amigos, a toda la lista de contactos, y cada uno puso su granito de arena”.

EFE.