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Cultura 14 de marzo de 2016

De letras y amores apasionados

Por Isabel Croce

Escritora y periodista, Florencia Canale es conocida por el gran público a través de sus exitosas novelas históricas. Figuras como San Martin, Remedios de Escalada, Manuel Belgrano, con sus historias y su tiempo, su vida pública, su contexto social, su vida interior, sus amores desfilan sin solución de continuidad en obras como Amores prohibidos, Amor y traición y ahora Sangre y deseo.

Esta nueva novela presenta una pareja explosiva, Juan Manuel de Rosas y la que fuera su esposa, Encarnación Ezcurra. El, gobernador de la provincia de Buenos Aires en una época critica, 20 años en el poder durante un largo período de anarquía. Ella, el poder detrás del poder durante los también 20 años que duró su matrimonio, sólo interrumpido por la muerte.

LA CAPITAL habló con su autora acerca de cómo comenzó en su oficio, de cómo se generaron sus novelas, especialmente la última, y qué puntos de contacto hay entre la vivencia amorosa de cualquier mujer y la que experimentan sus personajes.

-¿Desde cuándo escribe? ¿La novela romántica estuvo desde el comienzo o fue una elección a largo plazo?

-Profesionalmente, escribo novela desde hace unos años. La primera, Pasión y traición, fue publicada en 2011, pero fueron más de dos años de escritura. Hacía bastante tiempo que el director de Planeta, Nacho Iraola, me pedía que escribiera. Hasta que no tuve la idea de escribir sobre Remedios de Escalada, no pensé que lo haría.

-Leí que es pariente de Remedios de Escalada. ¿Cómo funcionaba en su familia el rumor de infidelidades de la esposa de San Martín (Amor y traición toca el tema)? ¿Hubo en algún momento una suerte de Remedios Billiken en su mente por la imagen que había recibido?

-Soy sobrina en sexta generación de Remedios de Escalada. Desde muy chica escuchaba hablar de ella pero no tenía muy claro quién era. Recién cuando fui al colegio me di cuenta de que aquella tía de la que tanto escuchaba hablar era importante. Algunos estaban a favor, otros no tanto. Sin embargo, yo siempre sentí una gran empatía con ella. Mi abuelo, cuando yo era muy chica, me sentaba a su lado y me mostraba un libro antiguo con una pintura de ella, y me parecía una muchacha triste. Nunca tuve una imagen Billiken de Remedios; para mí siempre fue un personaje muy vívido.

-¿Cómo surgió la idea de tomar la pareja Rosas-Encarnación para una historia de ficción?

-Después de San Martín y Remedios de Escalada, Belgrano y sus amores, me pareció que Rosas y Encarnación eran una pareja ineludible. Además, la historia de amor de ellos fue explosiva. Había mucha cosa para contar.

LA CONSTRUCCION

-¿Cuáles fueron los pasos para la construcción de la novela luego de visualizar el tema?

-Como hago siempre, recopilar información, datos, textos, y sobre todo preguntas, muchas preguntas. Después investigar y empezar a escribir.

-¿Qué le interesó más de los aspectos históricos de los personajes que eligió? ¿Hubo algo que nunca hubiera imaginado?

-Sus claroscuros; en general no me interesan las personalidades prístinas, sin dobleces, sin vulnerabilidades. Una cosa que me asombró bastante fue que Encarnación Ezcurra se ocupaba de los números de su familia y de su marido. Esa práctica no era propia de las mujeres. Encarnación era una adelantada en muchos aspectos.

-¿Qué material extranjero consultó? ¿Hubo alguna anécdota que la haya sorprendido?

-Consulté algunos libros viejos publicados en Uruguay. Hay bastante bibliografía rosista (y anti-rosista) en Uruguay. Y lo que me llamó la atención apenas empecé a leer para mi novela anterior -Amores prohibidos- fue la estratagema de Encarnación para lograr su cometido. Se quería casar con Juan Manuel y como no era bien vista por su suegra, armó un embarazo para lograrlo.

-La infancia suele ser motivadora de la vida adulta. ¿Encontró anécdotas sobre la infancia de los personajes que arrojaran luz sobre hechos futuros de ellos mismos o de su personalidad?

-Aquella anécdota extraordinaria en la que Juan Manuel incendia su cuarto por furia. Era un niño de unos diez años y la indignación por haber sido castigado lo llevó a cometer ese acto. Ahí empecé a ver que era bravo.

-¿Hay algo con el que se identifica en aquella relación amorosa?

-Me parece que las mujeres podemos sentirnos identificadas en todas las actitudes de Encarnación. Alguna vez hemos querido independizarnos, nos hemos sometido, hemos amado ciegamente y hemos querido destruir al otro.

-¿Hubo alguna peripecia que modificara antes del final del proceso de escritura, o incluso en la última corrección?

-La modificación que surgió a medida que escribía fue que no sería una sola novela porque era demasiado inmensa para contarla en un solo libro. Es la primera de una trilogía.

-Remedios de Escalada, Belgrano, Rosas, Encarnación Ezcurra. Analizando sus amores, ¿cuáles son las virtudes que considera que debe tener un gran amor y cuáles los defectos que afectan una relación?

-Con el tiempo puedo afirmar que un gran amor debe tener respeto y verdad; los defectos, la mentira y la falta de generosidad. Evidentemente, mis personajes femeninos se han entregado casi por completo por sus hombres; diría que hasta la muerte. ¿Virtud o defecto? No sé. Los caballeros, en cambio, sus grandes amores han sido la causa, nunca una mujer.

-Por su estructura, Sangre y deseo puede ser llevada al cine. Si pudiera elegir el elenco, ¿cuáles serían sus actores nacionales y extranjeros?

-Sería una gran película. ¡Pero qué difícil el casting! Si hablamos de Sangre y deseo, mi Rosas sería Rodrigo De la Serna y Encarnación, Julieta Zylberberg. Y extranjeros, los protagonistas del último Hamlet: Michael Fassbender y Marion Cotillard.