30 de agosto de 2016
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El batacazo de López, crisis en la familia judicial y el funcionario regateador

Lo que nadie te cuenta de la escena política, social y económica de la ciudad.

Lo del juez Alfredo López fue un “batacazo”. Su aterrizaje en las redes sociales, mientras se pergeñaba la marcha de apoyo a su figura, resultó un verdadero éxito. El magistrado logró en cuestión de horas lo que a muchos les llevaría meses. Abrió su cuenta en Twitter @JuezLopezMDP y en menos de una semana ya está a punto de conseguir mil seguidores. López twiteó apenas 9 veces. Lo hizo para agradecer a los vecinos y funcionarios que el viernes se acercaron hasta la puerta de su juzgado para apoyarlo. También usó la red para difundir comunicados. Uno contra la procuradora general, Alejandra Gils Carbó y otro contra la presidenta de la Cámara de Casación Penal y titular de Justicia Legítima, María Laura Garrigós de Rébori, quien lo denunció ante el Consejo de la Magistratura.

¿A qué juega López? es la pregunta que se formulan quienes evalúan su conducta desde que arrancó 2016. El juez acaparó la atención hace algunos meses, cuando le tocó intervenir en el primer amparo judicial contra el tarifazo de gas. Sus fallos no colmaron las expectativas de quienes esperaban que frenara la medida, como después, terminó haciendo la Corte Suprema de Justicia. Más bien, su decisión de remitir el expediente a La Plata fue para algunos decepcionante y polémica. De hecho su actuación mereció un llamado de atención por parte dos de los integrantes de la Cámara Federal de Apelaciones. Pero ese reto no pasó a mayores. A partir de allí López comenzó a mostrar un perfil inusualmente alto y a acusar abiertamente a funcionarios a los que les imputa violar el reglamento de la Justicia Nacional, que los inhibe de participar en actividades políticas. Apunta contra los identificados con Justicia Legítima. Arremete contra ellos cada vez que tiene oportunidad, no sin que éstos le “devuelvan” las gentilezas. Peleas de la “familia judicial”.

El tema López dejó a la vista cuán extendida puede ser esa familia. Contiene, claro está, a aquellos abogados con acceso a la Justicia Federal a los que en un esquemático mapa mental, cada quien podría ubicar en algún bando. Los que el jueves por la noche estaban reunidos en el quincho de un edificio céntrico podrían ser ubicados en cualquiera de ellos. Era el cumpleaños de un letrado y así como suele pasar en cualquier familia, el festejo diluía cualquier diferencia de opinión o ideológica. Así estaban, entretenidos con la charla amena cuando a todos, en simultáneo, les llegó el mismo mensaje a través de Whatsapp. Era una invitación que los sustrajo de aquél clima de grata convivencia. Su autor era el ex policía y colega Andrés Barbieri, quien les pedía asistir a la marcha a favor de López y en contra de los “fiscales e integrantes de la Cámara Federal”, a los que ligaba con el kirchnerismo y Justicia Legítima. Algunos fueron y se encontraron con Barbieri entonando con emoción las estrofas del Himno Nacional, de pie, a la derecha de López. Barbieri actúa en varias causas notorias en la Justicia Federal de Mar del Plata. En una de ellas se desempeña como defensor de los miembros de la CNU acusados de haber cometido delitos de lesa humanidad.

Quien dedicó algunos párrafos a describir lo ocurrido en torno al juez López fue el periodista Horacio Verbitsky en el diario Página 12. “López, quien asiste a todas las ceremonias navales en Mar del Plata, es un juez federal con competencia en lo civil y comercial, subrogó durante unos días al juez penal Santiago Inchausti. Su desconocimiento del derecho penal y procesal penal es vasto: hasta ignora que las causas con autores desconocidos, o NN, deben ser instruidas por el fiscal. Proviene de Santa Cruz y su acceso a la magistratura fue promovido durante la presidencia de Fernando De la Rúa por el ex senador Pedro Molina, cuyo asesor era Gustavo Modesto Demarchi, el ex fiscal federal que hoy está detenido y bajo proceso por los crímenes cometidos por la versión marplatense de la Triple A. Para eludir el procesamiento, Demarchi huyó a Colombia, donde fue detenido y extraditado”, comentó Verbitsky.

Los gestos de solidaridad que recibió López fueron diversos. El listado incluyó a varias figuras políticas de primera línea como la Ministra de Seguridad, Patricia Bulrrich; el ministro de Seguridad de la Provincia, Cristian Ritondo o el intendente Carlos Arroyo y buena parte de su gabinete. Aunque los apoyos no sólo provinieron desde Cambiemos, sino también desde otros ámbitos. Entre tantas palabras de solidaridad, se hizo notar la de Carlos Pampillón. Luego de que la Justicia le concediera una “probation” para evitar el juicio oral por los ataques contra el Centro de Residentes Bolivianos y el Monumento a la Memoria, el dirigente de ultraderecha no dudó en acudir a la marcha para respaldar a López junto a sus hijos y su bandera nacional. Pero según contó, prefirió no bajar del auto. “Toqué bocina, apreté el puño y me fui”, dijo.

Uno de los que apareció en primera fila en ese mismo acto, fue el abogado Julio Razona, fugaz secretario de Seguridad del intendente Carlos Arroyo, cargo que abandonó en menos de una semana en diciembre último. Razona no sólo se solidarizó con López y su causa. También se hizo cargo de su defensa ante la denuncia que Garrigós de Rébori presentó contra el juez en el Consejo de la Magistratura. La jueza lo acusó de haber utilizado los servicios de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI) -la ex SIDE- para investigar a quienes protagonizaron los incidentes del 12 de agosto, cuando Mauricio Macri y María Eugenia Vidal visitaron Mar del Plata. Es que una nota del diario Clarín hacía alusión a que un informe así constaba en la causa que en ese momento era tramitada por López. Razona se encargó de aclarar que nada de eso existió. Que el juez jamás solicitó los servicios de los “servicios” para tener información de lo ocurrido y que sólo formuló un requerimiento a la Policía Federal y que eso es lo que consta en la causa. Lo de la actuación de los “servicios” es algo de “Radio Pasillo”, aseguró Razona, no refiriéndose a esta sección (que quede claro) sino a versiones periodísticas infundadas.

El que conoció el talante del juez en persona fue el periodista de Canal 8, Jorge Penin, cuando en una entrevista mano a mano se atrevió a compartir una apreciación acerca de lo “inédito” que resultaba que un magistrado requiriera el apoyo de la población para realizar su trabajo y amenazara con renunciar en el caso de no conseguirlo. “Vuelvo a repetir. Yo no requerí el apoyo. El apoyo surgió espontáneamente. ¿Me entendió lo que le dije?. Porque parece que no le queda claro”, le respondió el juez al colega, llamándolo al orden. Fue evidente que a Penin no lo amedrentó ni el tono de la respuesta ni la penetrante mirada de López. “Vamos de nuevo”, le propuso calmadamente. “Lo que le digo es que es inédito que un juez defina si continúa o no en la Justicia en función de una convocatoria hecha en las redes sociales. ¿Le parece mejor la pregunta?”, consultó. Y López concedió: “Sí, me parece mejor…; más adecuada”.

El secretario de la Municipalidad, uno de los más cercanos al intendente Arroyo, decidió cambiar los neumáticos de uno de sus automóviles. Fue así como se interesó por las ofertas de una gomería de la avenida Champagnat, en un sector donde la línea de edificación se halla apartada del asfalto, existiendo de tal manera un amplio espacio de tierra, que suele convertirse en barrial después de cada lluvia y debido a la gran circulación de vehículos por el lugar, muchos de ellos camiones. El funcionario, con el deseo de tener gomas nuevas, y así lograr mejor gobierno sobre su vehículo, comenzó a regatear el precio, en principio sin éxito, pero tanto insistió que finalmente fue derivado “al piso de arriba” para hablar con un empleado de mayor jerarquía, tal vez el gerente o el propietario. Esto sucedía el sábado pasado. El jueves una motoniveladora del Emvial realizaba justo en la entrada del comercio (exclusivamente allí) el trabajo que los vecinos vienen reclamando desde hace muchos años: nivelar y echar granza. ¿Estarán conectadas las dos escenas? ¿O será una pérfida casualidad? Lo cierto es que ahora están todos contentos: el funcionario, de suculenta mensualidad, por haber obtenido el mejor precio y la gente de la gomería por tener un acceso al local en inmejorables condiciones, como nunca antes.

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