10 de octubre de 2017
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Hizo Lío cuando más se lo necesitaba

por Vito Amalfitano

Si algo le faltaba a Messi en la Selección era esta noche. Se la debía y nos la debía, si se nos permite la pretensión. Había llegado a su máxima expresión en continuado para Argentina en la Copa América 2007 y en el título de los Juegos Olímpicos 2008. Había “salvado” a la Selección en la primera fase del Mundial de fútbol de Brasil. Pero tenía la asignatura pendiente de aparecer en una final o en un partido decisivo en la dimensión que todos sabemos que puede alcanzar.

Esta noche saldó esa deuda, si es que se la puede considerar de esa manera. Contra Ecuador y contra todo, en la situación límite más dura para la Selección en decenas de años, Messi “ganó” esa “final”, la “ganó” para nosotros. Nos dio esa alegría. Nos sacó la angustia futbolera que teníamos hace apenas unos minutos.

Incluso contra las excentricidades tácticas, contra las dudas y la histeria del entrenador, contra ese capricho de la línea de 3 que nos dejó más lejos de Rusia a los 40 segundos del partido, contra todas las incongruencias de este tiempo y contra el caos que fue la AFA desde junio de 2016, desde la crisis provocada por una intervención del gobierno nacional que significó “jugar con fuego” e ingresar en el abismo de la desorganización y los cambios de entrenadores.

Todo eso lo rompió el Lío de Messi. Lo hizo cuando más lo necesitabamos y nos sacó esa angustia. Lo acompañaron de manera excelente Di María,-siempre bien en la altura- y Benedetto,-participación justa en los dos primeros goles-, y Enzo Pérez.

Pero toda la clasificación es de Messi. Si Messi era parte del problema hasta acá, cuando estabamos sextos entre 10; en el momento justo y en el lugar indicado Lío nos sacó ese problema de encima.

Con Messi la pelota “dobló” y “bajó”. Pero hirió dónde más se lo necesita, en el área. No tuvo que recorrer esta vez 50 metros para hacerse de la pelota. Ahora, con el mejor Di María, con Benedetto más tranquilo, un 9 que se se suma al circuíto de juego, Lío tuvo más libertades, independientemente de la endeblez del fondo ecuatoriano. Pero esta vez sí pudo la Selección disfrutar el Messi más brillante, y cuando más lo requería Argentina. Por favor, perdón y gracias, dice León Gieco. Pase lo que pase en Rusia,-para lo cuál habrá que organizarse en serio y reveer casi todo lo hecho hasta ahora-, ya Messi hizo todo lo que necesitabamos. Ahora la obligación es de los demás,- dirigentes, este u otro cuerpo técnico y compañeros-, para armar de una vez por todas un equipo que este a su altura para que pueda levantar la Copa que, por ahora, solo merece él.

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