19 de junio de 2017
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La historia trágica detrás de uno de los sobrevivientes del Repunte

Julio César Guaymas fue uno de los dos rescatados en el mar. En la misma zona, trece años antes, desapareció su hermano mayor en otra embarcación.

Julio César Guaymas fue uno de los dos sobrevivientes de la tragedia del Repunte. Después del hundimiento del barco pesquero, permaneció varias horas en la inmensidad del mar, hasta que rescatistas de la Prefectura Naval lograron sacarlo con vida de las heladas aguas del sur argentino. Un “milagro” dentro de la tragedia.

Guaymas, de 39 años, era engrasador del buque pesquero que naufragó en Rawson con doce tripulantes. El marinero Lucas Trillo (35 años), quien lo acompañaba en el sector de la cocina del barco en el momento del hundimiento, fue el otro sobreviviente.

Por el momento hallaron sin vida a Silvano Coppola (59 años, 1° oficial de máquina), Jorge Luis Gaddi (47 años, engrasador) y José Ricardo Homs (57 años, marinero), mientras que aún hay siete desaparecidos: Horacio Airala (jefe de máquinas), Néstor Paganini (marinero), Claudio Islas (marinero), Fabián Samite (engrasador, oriundo de Miramar), Isaac Cabanchik (engrasador), José Omar Arias (1° oficial de pesca, de Puerto Madryn) y Gustavo Sánchez (capitán).

En la jornada de hoy Guaymas declaró ante el juez federal subrogante Hugo Sastre, quien va a tener la causa hasta el miércoles, cuando vuelva a hacerse cargo el titular del Juzgado Federal N° 2 de la ciudad de Rawson, Gustavo Llerald.

El buque Repunte, que desapareció de la superficie poco antes del mediodía, pertenecía a la firma Ostramar SA y era un barco fresquero de 32,6 metros de eslora.

El mar te quita, el mar te da

La vida en el mar era un legado para Julio Guaymas. Su padre, Alejandro Anastacio Guaymas, navegó durante cuatro décadas. De él escuchó miles de historias y también heredó esa valentía y pasión necesaria para afrontar los peligros que la actividad conlleva. El propio Alejandro Anastacio se debatió entre la vida y la muerte cuando Julio era pequeño.

Pero la fatalidad llegó en 2004 con su hermano, Mario Oscar López, en las mismas latitudes que naufragó el Repunte trece años después. El 15 de abril el barco Santa Lucía que partió de Rawson hacia Comodoro Rivadavia desapareció en las proximidades de Punta Tombo. Sus seis tripulantes, entre ellos el hermano de Julio Guaymas, nunca fueron encontrados.

Cuando los familiares del engrasador del Repunte recibieron la noticia del naufragio, aquella triste historia pareció repetirse. “Fuimos a Prefectura y nos dijeron que habían encontrado tres cuerpos. Al pasar los minutos nos informaron que las balsas estaban vacías. Ahí se ‘quebraron’ todas las familias. Mi ‘viejito’ se descompensó, mi ‘viejita’ era un mar de lágrimas, la mujer de mi hermano se descompuso y todo era llanto”, contó Yanina Guaymas, hermana de Julio.

“El quería tener bien a su familia, progresar. Es algo que siempre le gustó hacer. Nadie iba a pensar que se podía repetir la tragedia de mi hermano mayor. Fue muy fuerte volver a pasar por lo mismo”, deslizó.

Sobre la historia de 2004, expresó: “Nadie nos supo decir qué pasó con mi hermano y los tripulantes del Santa Lucía”. Aunque ahora, al menos para esta familia, el final fue distinto. “Julio es nuestro ‘guerrero’, no se rindió. Estamos de duelo porque no todos tuvieron la oportunidad de salir con vida. Ahora yo solo quiero volver a estar con mi hermano”, concluyó

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