Las viejas canciones pueden no serlo tanto: mismas letras y melodías pero un plus. La segunda vida se alcanza si regresan con el espíritu del presente. Y así reviven, adquieren nuevo impulso y buscan oídos que las reinterpreten. “Salir a pelear”, el nuevo disco de la banda 99 Monos atesora algo de esa idea. Como si se versionaran a sí mismos.
” Yo quería separar los proyectos, una cosa era Dios Los Cría y otra 99 Monos. Y después te das cuenta de que básicamente somos nosotros”
De las ocho composiciones, cinco vieron la luz en una etapa anterior, cuando el cantante, músico y compositor Pato Duhalde lideraba Dios Los Cría. Con otra impronta, esa música vuelve a ponerse en circulación y este sábado sonará en vivo en el escenario de Vorterix (Diagonal Pueyrredon y Bolívar), a partir de las 21. Madre será la banda invitada.
“Solo lo mejor”, “Lo más dulce”, “Mi especialidad”, “Quiera Dios”, “Todo entero” son las canciones de diversas etapas de Dios Los Cría que conviven con tres novedades: “Vas a ver”, “Archimegaplus” y “Salir a pelear”; es esta última la que le da nombre al disco. Pero las novedades tampoco lo son tanto: fueron compuestas hace tiempo y esperaban el momento exacto para ver la luz.
Todas las épocas se mezclan en la cabeza de la banda, que también integran Natalio Cucuk en guitarra y coros, Guillermo Taylor en guitarra, Tarugo Martínez en bajo y Leo Parín en batería.
El tiempo entre el nacimiento de esas canciones de Dios Los Cría y el presente parece desvanecerse. “Es como si las hubiéramos hecho hace tres, cuatro meses atrás. Ya hicimos experimentos con el álbum anterior”, contó Duhalde, en una entrevista con LA CAPITAL.
“Muchas canciones tenían veinte años, estuvieron hechas con lo que pensábamos en ese momento y hoy es como volver a refundarlas”
Y agregó que “Salir a pelear” mantiene la lógica de los shows en vivo. “Agarramos esas canciones y las hacemos como lo que somos hoy. Muchas canciones tenían veinte años, estuvieron hechas con lo que pensábamos en ese momento, con la visión estética o artística de ese momento y hoy es como volver a refundarlas, darles una segunda oportunidad a mucho material que sigue estando vigente, porque básicamente para mucha gente es música que consume habitualmente”.
El cantante recordó que muchas bandas lograron grandes éxitos con canciones viejas, son temas a los que les faltaba un tiempito de maduración. “A veces escuchás la versión por la cual la canción pegó y se multiplicó en la gente y escuchás la original y capaz que decías ‘claro, le faltaba que pase lo que pasó'”.
-¿Y por qué esas cinco canciones de la etapa de Dios Los Cría y no otras?
-La selección de las canciones fue pensada por la temática de los shows. Lo difícil es cómo lográs que una persona esté una hora y media, dos horas, con una tensión permanente sobre algo y al cuarto o quinto tema no se aburra. Es la diferencia entre un buen show y un show en el cual te vas a olvidar cuando salís. Siempre fue lo más complejo, hacer la lista de temas. Inclusive cuando tenías muchísima cantidad de temas. Nos pasaba en Dios Los Cría que por ahí tenías 50, 60 canciones y hacer un concierto era un quilombo. Decíamos después de esta canción qué va a pasar acá, si pongo tres fuertes se van a cansar, porque van a empezar a saltar, a poguear pero en un momento se quedan sin aire y si seguimos haciendo canciones fuertes el concierto decae. Marcar ese pulso con la gente es medio el arte de los buenos shows. Cuando empezamos a armar los primeros shows de 99 Monos teníamos limitaciones en canciones y había veces en que a los conciertos les faltaba algo. Fue una idea más de Natalio, que me dijo, “¿por qué no tocás cosas de Dios Los Cría?” Yo quería separar los proyectos, una cosa era Dios Los Cría y otra 99 Monos. Y después te das cuenta de que básicamente somos nosotros.
-¿Qué diferencia ambas bandas?
-Dios Los Cría fue una catarsis en lo personal. Fue la forma que encontré para poder sacarme un montón de cosas de adentro, que no hubiera hecho de otra manera. Encontré en la música la posibilidad de soltar lastre de muchas cosas que pesaban. Creo que tuvo mucho de terapéutico, por más que nunca hice terapia, pero tiene como eso emocional fuerte, más salvaje, en cierta forma, porque nosotros teníamos menos condiciones profesionales. Con 99 Monos veo todo eso en una visión en perspectiva. Hoy lo que quiero lograr lo logro. En Dios Los Cría no tenía esa capacidad para hacerlo. Dependías mucho de otras cosas. Creo que hoy con el paso del tiempo logro llegar a la forma que quiero, después de mucho tiempo y después de mucho laburo, esa es la diferencia, nos pone en dos mundos distintos, siendo los mismos. Pero nos permite abordar muchas cosas artísticas en dos perspectivas diferentes. Una era lo espontáneo y 99 Monos creo que es más consciente.
-¿Nunca hiciste terapia?
-Para mí la mejor terapia que tuve fue siempre estar ligado a cuestiones artísticas. Fue una condición que me puse de pendejo. Me encantaría vivir del arte y me gustaría que todo lo que sea bueno y malo y lo conflictivo y no conflictivo se pudiera expresar. La cuestión es cómo sacás eso que te está haciendo ruido. La música hace que pese menos. La gente que necesita la terapia encuentra un espacio para poder decir todo lo que no diría en su medio habitual. Y la música es básicamente eso: lo podés decir y ya está.
-El arte de tapa del disco “Salir a pelear” representa algo así como el clima de época: un ejército de personas iguales con ganas de pelear y están en la rambla marplatense. ¿Coincidís?
-En muchas cosas es un poco situarlo en una época. Por un lado, el uso de la inteligencia artificial de modo grotesco, pero a su vez la usamos como herramienta de arte. Es como situar el disco en este contexto. Obviamente es un cambio de época el que estamos transitando, entendiéndolo como una cuestión global, el mundo está pasando hoy por una reestructuración general de lo que concebíamos a nivel social, político o geográfico. Lo de salir a pelear es hasta anecdótico o metafórico en el punto de que hay que volver a reestructurarse para entender lo que pasa en el mundo y cómo enfrentarlo y cómo sobrevivir en ese nuevo contexto. Y el encuadre de la tecnología hoy te pone en una situación de masificación, un control mayor en la forma de pensamiento, más que nada.