Con tener talento no te alcanza: Derrocando la chantocracia
Capítulo 56 de la columna de Marcelo di Marco. Pukkas y el tío Marce reflexionan sobre El rey desnudo.
-¡Sí, máster, me acuerdo perfectamente!-En la cara de Francisco Javier apareció una sonrisa evocativa-. El rey está desnudo es un cuento que me contaba mi abuela.
-Felices de aquellos que tuvimos una abuela que nos contaba cuentos, Pukkitas, porque ellas son el sostén de la tradición. Ya me habías dicho que tu abuela es una sabia. Pero quiero aclararte que el cuento se titula en realidad “El traje nuevo del emperador”.
-Ah, no lo sabía. ¿Quién era el que lo había escrito? ¿Perrault? ¿El mismo de “Caperucita Roja”?
-Andersen. Hans Christian Andersen. De todas maneras, él lo tomó de un cuento escrito quinientos años atrás. Me refiero a “De lo que contesció a un rey con los burladores que fizieron el paño”, del Infante Don Juan Manuel, que a su vez se basó en fuentes orientales. Los “burladores” del título son tres atorrantes que le hicieron creer a un rey que estaban cosiéndole un traje con una tela mágica que para los hijos bastardos era invisible.
-¿Invisible como el gorila invisible?
-No tanto, Pukkas. En este caso la ceguera no venía por falta de atención, sino por miedo a la sanción social. ¿Te acordás del cuento?
-Claro, máster. Aquellos estafadores le aseguraron al rey que esa tela mágica sólo podía ser vista por gente basada. Para los incompetentes y los ignorantes era invisible. En realidad, no estaban cosiendo ni un solo botón de ese traje. Hacían como que tejían, pero nadie les decía nada.
-¿Ves? Ahí está el tema del miedo. En la versión de Don Juan Manuel la cosa era más picante, porque los burladores le hicieron creer al rey que la tela únicamente podía ser vista por quienes fueran hijos legítimos, como ya te dije. En esa época, y hasta no hace mucho, la honra era algo esencial para todo hijo de vecino, y una de las peores cosas que podía pasarle a alguien era descubrir que nació de una unión no matrimonial. Y ahí fue que pegaron los estafadores, y les fue fantástico: por miedo a quedar como bastardos, el rey y los miembros de la corte simulaban ver la tela.
-Que por supuesto no existía.
-Obviamente, Pukkas. Por eso el rey sale desnudo a la calle. “Fasta que un negro”, como dice don Juan Manuel…, hasta que un negro, a quien le importaba un pepino ignorar de quién era hijo y de quién no, se atrevió a decir que el rey iba desnudo.
-Se lo querían comer crudo al pobre negro.
-Lo acusaron de bastardo, pero él se mantuvo firme. Y así hubo quienes, bastardos o no, se sumaron a su “descubrimiento” por el propio peso de la evidencia. “El rey está desnudo” empezaron a decir y a repetir como si hubieran descubierto la pólvora.
-Y entonces, cuando fueron a buscarlos, los tres garcas ya estaban tomando un daiquiri en algún resort de las Maldivas con la platita que le curraron al rey.
-¡Ja, ja, ja, Pukkas, linda adaptación que te mandaste! Y además hiciste bien en aclarar lo del resort para que tu versión sea más verosímil: debido a que en Maldivas, con una población de mayoría musulmana, se rigen por la ley islámica, salvo en resorts o a bordo de cruceros está prohibido tomar alcohol.
-Ah, mire, lo ignoraba. Me salió bien de casualidad.
-Casualidad o no, tu versión funciona. En la de Andersen, las cosas se suavizan bastante. El que levanta la perdiz no es un negro sino un chico. Al chico no le importaba pasar por incompetente o ignorante, así que no necesitaba aparentar. Por eso se atreve a decir que el rey está desnudo. Y ahí los circunstantes, que hasta el momento callaban por miedo a ser considerados estúpidos, se atreven a decir lo mismo: el rey, positivamente, está desnudo.
-Creo que ya sé para dónde va con todo esto, máster. ¿Tiene que ver con la falsedad intelectual, verdad? Lo que vimos recién sobre Pollock y la operación de la CIA. Y lo del chimpancé que traje yo de la mano.
-Tal cual, Pukkas. En sus distintas versiones, la fábula trata sobre el autoengaño y el terror a la opinión pública. ¿Te pusiste a pensar en la cantidad de oportunidades que uno se pierde por no obrar de acuerdo con sus auténticas convicciones, por no arriesgarse a que lo cancelen?
-El famoso qué dirán.
-Exacto, ese gran generador de insomnios. Y otras veces el miedo a hacer el ridículo o a no ser aceptado revela una clase de soberbia muy perniciosa: la de aquel que, por orgullo o por alguna carencia de vaya a saber qué afectos, se niega a desdecirse y se aferra a la mentira que eligió creer. Muchas veces la gente opta por un falso concepto del respeto, y calla por conveniencia. Por una presunta conveniencia. Y así nos va, cuando la mentira es la base de las relaciones, de la estructura social.
-Me hace pensar en un castillo de naipes, Tío Marce. Sin cimientos ni raíces, necesariamente nos tiene que ir mal a todos.
-Bien pensado. Por eso recalqué lo de presunta conveniencia. Y, para ponerle la cereza al postre, te cuento que en el relato del Infante falta un detalle que sí está en la adaptación de Andersen. Seguro que te acordás.
-¡No me diga que Andersen los manda a los garcas a vacacionar a Bora Bora!
-Mejor dejate de joder y pensá en esto, grumetillo: revelándose como un agudo psicólogo, Andersen nos muestra en el final que “aquello inquietó al Emperador, pues barruntaba que el pueblo tenía razón; mas pensó: «Hay que aguantar hasta el fin». Y siguió más altivo que antes; y los ayudas de cámara continuaron sosteniendo la inexistente cola”. ¿A qué te recuerda?
-A los dirigentes que pretenden atornillarse al sillón, a pesar de que la realidad los supera y la gente ya no los banca.
-Es una respuesta posible, ciertamente. Pero picá un poco más alto, apartate de la actual politiquería, caricatura vil de la auténtica política. ¿A qué personaje de la nota de Virginia Rizzi que me mostraste hace un rato te hace acordar la actitud del emperador, con ese «Hay que aguantar hasta el fin»? Al inocente chimpancé que había enchastrado los lienzos con pinturas, seguro que no.
-Y menos al inventor de la reveladora broma, máster. Pensándolo bien, identifico al cabezón del emperador con el crítico que elogió las pinturas del mono partiendo de la falsa base de que las había hecho una persona. Jamás hubiera imaginado el tipo que el verdadero autor era nada menos que un chimpancé. Acá lo dice posta: “Cuando se reveló el engaño, el crítico de arte Anderberg aún insistía en que la obra de Pierre era la mejor pintura de la exposición”. Y claro, el tipejo no sabía cómo hacer para que se lo tragara la tierra.
-Y optó por huir hacia adelante.
-¿Cómo es eso, máster?
-Huir hacia adelante es el deporte favorito de legiones de seres infelices, Pukkas, y Dios nos libre de encarar la vida aplicándolo. No sé quién acuñó la expresión, pero te cuento qué significa. Por empezar, te digo que es todo lo contrario de tomar el toro por las astas.
-¿Y eso qué…?
-Es el equivalente a enfrentar las situaciones difíciles con coraje y decisión, Pukkitas. Ante la consecuente vergüenza de verse desnudo delante de todos, el emperador podría haberse reído de su cobarde ingenuidad y barajar y dar de nuevo.
-Y salir a correr a los burladores.
-Claro. Pero optó por persistir en su actitud, con la falsa esperanza de remontar una situación insostenible. Cuando uno, en lugar de afrontar la realidad y corregir el rumbo, sostiene la misma estrategia que lo llevó al desastre, es que está huyendo para adelante. ¿Qué moraleja sacás, enfocada al trabajo de taller?
-Que nosotros, enfrentados a los problemas del texto, elegimos tomar el toro por las astas en lugar de seguir insistiendo con escribir como se nos canta porque somos unos genios a quienes ni Borges puede hacernos sombra. Y eso me hace acordar de que tenemos pendiente ver cómo usted trabajó en el taller el texto de Gandy Cruz, máster. Y también tenemos pendiente seguir con el borrador de mi cuento, dicho de paso.
-Tenés razón, Pukkas, pongamos manos a la obra. Y, cuando el rey vaya desnudo, jamás dejes de gritarlo a voz en cuello. ¿Estamos?
-Estamos.
Lo más visto hoy
- 1Brutal golpiza en Pinamar: su amigo confesó y está detenido « Diario La Capital de Mar del Plata
- 2Una joven sacó un arma en un cumpleaños que se celebraba en balneario de Punta Mogotes « Diario La Capital de Mar del Plata
- 3Cómo estará el clima este domingo en Mar del Plata « Diario La Capital de Mar del Plata
- 4Prestigioso cirujano cardiovascular presentó su libro de memorias « Diario La Capital de Mar del Plata
- 5Rechazan la venta de un terreno estatal cerca del Instituto Unzué « Diario La Capital de Mar del Plata
