MarPlaneta: escritores celebraron el encuentro en tiempos de escroleo, IA y crisis del lenguaje
En la previa del segundo día del festival literario MarPlaneta, varios de sus protagonistas –Nicolás Artusi, Florencia Canale, Florencia Sichel, Fabián Casas, Adriana Riva y Diego Sztulwark– charlaron con la prensa acerca de sus expectativas con este encuentro entre colegas y con los lectores.
Los protagonistas del segundo día de MarPlaneta: Diego Sztulwark, Florencia Canale, Florencia Sichel, Nicolás Artusi, Fabián Casas y Adriana Riva.
Luego de la primera jornada del festival literario MarPlaneta –cuya inauguración fue el 5 y 6 de enero y continuará el 2 y 3 de febrero–, varios de sus autores tuvieron una charla con varios medios, incluido LA CAPITAL, sobre los encuentros de escritores y la creación de una comunidad cara a cara con los lectores en tiempos de virtualidad, redes sociales e inteligencias artificiales.
En el Espacio Chauvin, un rato antes del mediodía del martes 6, estuvieron presentes Nicolás Artusi, en su rol de anfitrión del festival, y los autores que se presentaron ese día: Florencia Canale, Florencia Sichel, Fabián Casas, Adriana Riva y Diego Sztulwark.
De este festival que buscar cruzar la literatura con la música, la gastronomía y las instalaciones artísticas, Nicolás Artusi comenzó señalando que “el balance inicial es súper positivo”. Durante la primera jornada, “pasaban muchas cosas de manera simultánea” y resaltó lo estimulante que fue “el intercambio entre los autores, entre el público, entre los lectores”. Incluso cree que el promedio de edad de personas que asistió a esta edición fue “ligeramente inferior” en comparación con este tipo de eventos literarios y anheló que “ojalá se esté fundando una especie de tradición de verano”.

Nicolás Artusi, periodista, escritor y sommelier de café, en la charla inaugural de MarPlaneta, donde también ocupó el rol de anfitrión.
En el mismo sentido, la escritora marplatense Florencia Canale, que asistió el lunes como parte del público y el martes como una de las protagonistas, aseguró que le “llamó la atención la mezcla etaria”. De acuerdo a su experiencia, otras ediciones fueron más estáticas: “Antes era todo un poco más rígido, aquí me pareció un clima más de festival y eso me encantó”. La autora se definió como “una defensora del cuerpo” y agregó: “El encuentro, no a través del celular, me parece fundamental, incluso vital”.

La escritora de novelas históricas Florencia Canale, durante su disertación sobre “El peso ignorado de las protagonistas de la Historia”.
Florencia Sichel, filósofa, también defendió el encuentro no solo con los lectores, sino también con sus pares: “Hay algo del oficio de escribir que es muy en solitario todo el tiempo. No hay espacios de co-working para escritores, entonces faltan momentos de encuentro” como este. Al mismo tiempo, destacó el encuentro con los lectores: “Hay algo del encontrarte con los otros que es insustituible, y que no se puede grabar, es algo de lo que ocurre, es un acontecimiento”.

La divulgadora en filosofía Florencia Sichel, en la charla “La adultez en crisis. ¿Por qué nos sentimos tan exigidos?”.
Fabián Casas retomó esta idea de lo solitario de la escritura y lo social de la lectura: “Viste que está esa pregunta ‘¿qué libro te llevarías a una isla desierta?’ Yo llevaría un revólver, me pegaría un tiro. Me parece que los libros para son leerlos con la gente”. Pero confesó: “A mí me costó siempre mucho más el tema de la parte más estructural de lo que es sacar un libro. Yo nunca presenté un libro”. En ese sentido, continuó: “Me gusta más estar del otro lado y leer a los demás. Supongo que, como todos, la mayoría de nosotros somos lectores”. Casas reivindicó, además, el juntarse con autores de diversos ámbitos: “Por supuesto, tengo mi gusto, hay cosas que me interesan y otras no, pero mi gusto siempre es algo que de alguna manera impide” y “muchas veces por el gusto te perdés un montón de cosas. Aprendí mucho de las técnicas de otras escritoras, de otros escritores, formas de pensamiento”. Y llamó a hacer un trabajo de “disponibilidad” para aprender de todos.
En relación con la edad del público, Adriana Riva, que en su novela “Ruth” narra la vejez, habló sobre el público adulto mayor y su participación en los eventos culturales: “Me parece que cada vez hay más gente mayor, porque se vive más. Hay gente grande circulando por todas partes y de pronto son personas que tienen más tiempo, que tienen más disponibilidad para estar en teatros, en confiterías, en espacios públicos”. La gente de esta edad “puede seguir haciendo incluso lo que no pudo hacer antes, por familia, por laburo, por lo que sea”, define. Pero esta inclusión está ligada al capitalismo: “Son consumidores súper activos. Son funcionales. Durante mucho tiempo se los dejó de lado porque estaban fuera del sistema, porque no eran utilitarios. Me parece que eso se está dando vuelta”, observa, aunque de todas formas “hay muy mala prensa. Por supuesto, nadie quiere ser viejo y siempre está el aura dorada de la ‘juventud divino tesoro’, pero todos seremos viejos y todos vamos hacia ahí, en el mejor de los casos”, concluyó.

Adriana Riva y Fabián Casas hablaron sobre musas y canciones con Iván Chausovsky, acompañados por el músico Joaquín del Mundo.
En la última parte de la charla, Nicolás Artusi hizo referencia a lo que implica encontrarse en este tipo de eventos en contraposición a lo que implica el consumo en redes: “El escroleo, sobre todo por videos como los de TikTok, causa daño cerebral”. Y agregó: “La palabra del año pasado para muchos diccionarios fue brain rot“, que es producto de “estar escroleando durante cuatro horas seguidas”, una práctica que ya se ha comprobado que “físicamente te pudre el cerebro”. En este contexto, resalta la importancia de que haya lectores que “se entreguen al ‘long format’, es decir, que lean un libro de 300 páginas, que estén sentados una hora escuchando a una persona, con el objetivo de venir a aprender o compartir o decir algo”. Luego, finalizó: “Nuestra generación ve que es nocivo fumar. Nuestros viejos fumaban con nosotros en brazos. En próximas generaciones se verá que escrolear continuamente es tan nocivo como eso”.
Florencia Sichel complejizó la idea: “Yo soy tremendamente adicta al celular. No quería ser tampoco tan careta porque estuve escroleando sin parar”. Y es uno de los temas que trata en “Todas las exigencias del mundo”: “No creo que el escritor analice el mundo, sino que también lo padece con sus contradicciones. Y los libros tampoco están ajenos a eso. Nosotros tampoco. Digo, recién nos estuvimos sacando fotos y grabando videítos”. Y citó a uno de sus compañeros de la charla: “Una vez escuché a Fabián (Casas) en una entrevista, te lo robo siempre la idea de ‘el derecho a rendirse’. Él dijo en pandemia que una vez se puede rendir. Y me parece que está bueno esto también, vos hablás de la lucha, como resistencia, y al mismo tiempo como una rendición a una época”.
Casas le respondió a Sichel: “Y aparte también está bueno no tomarse en serio y reírse. Yo pensaba el otro día, pobre Myriam (Bregman), estuvo toda la semana luchando en la calle. El sábado a la noche se fue a dormir y dijo, ‘ya está, laburé toda la semana, la rompí’, y Trump ataca a Venezuela. Me parece que también no hay afuera del capital. Pero sí tenés que ver formas para que duela menos, convertir el dolor en aventura, me parece que es reimportante, eso lo podemos hacer siempre”.
Florencia Sichel retomó: “Sí, esa idea de Deleuze, la de los puntos de fuga. A mí me gusta pensar en la pequeña resistencia. Yo creo que esto es una pequeña resistencia con medialunas espectaculares del Chauvin. Eso también embellece un poco la vida. También hay que hablar de eso, de lo bello que tiene esto”.

Un momento de la charla entre escritores con la prensa, en uno de los patios de Chauvin.
Finalmente, Diego Sztulwark tomó la palabra para hacer una referencia sobre el momento actual: “Hablar es hablar de actualidad. Yo no me siento escritor, no conozco el género. Salvo como lector. Pero sí me parece que la situación que estamos viviendo en América Latina es dramática”. Declaró que hay “una relación directa entre las tecnologías de los celulares, las tecnologías con las que se produce un genocidio en Palestina, y con las que se invade Venezuela”. La preocupación de Sztulwark tiene que ver con la posibilidad de la crítica: “El momento de un lenguaje crítico corre mucho riesgo, por los escroleos y la falta de ejercicio lingüístico”. Su libro “El temblor de las ideas” trata sobre Kafka y una lectura de la política argentina: “En mi libro, en lugar de hablar de esto, hablo de Kafka. No sé cuán lejano y cuán cercano pueda resultar Kafka en este momento. Pero como el mundo no dejó de devenir kafkiano me parece que no está mal dar una vuelta por cierta dimensión de la literatura. Recién una de las Florencias citó a Deleuze y las líneas de fuga, es un poco eso”.
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