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El Mundo 14 de julio de 2017

Sanguinetti ve en el populismo un “hijo bastardo” de la pasada prosperidad

Al exmandatario uruguayo le causa tristeza que un líder elegido por el pueblo pueda ser condenado por corrupción. Calificó al actual gobierno de Venezuela como "la peor dictadura de la historia".

por Jesús García Becerril

MADRID, España.- El expresidente de Uruguay Julio María Sanguinetti ve en los populismos latinoamericanos un “hijo bastardo” de la prosperidad del pasado y, en el caso concreto de Venezuela, asegura que es “la peor dictadura de la historia”.

Sanguinetti, que presidió Uruguay en dos quinquenios (1985-90 y 1995-2000), está en España estos días para pronunciar varias conferencias, en foros como la Casa de América de Madrid y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander.

En una entrevista con EFE, el exmandatario asegura que en las tres últimas décadas, que coinciden con la recuperación de la democracia en Latinoamérica, la región se modernizó considerablemente, pero detecta “fallas”, entre las que una de las más relevantes es el estancamiento en la educación, que se universalizó pero que está falta de calidad.

La primera década del siglo XXI se caracterizó en América Latina, según Sanguinetti, por una auge de la riqueza en la mayor parte de los países, derivado no tanto de políticas virtuosas como de la pujanza de precios de las materias primas.

La corrupción ligada en muchos casos a ese desarrollo económico favoreció el descrédito de los partidos políticos tradicionales y al populismo, al que también contribuyó la “nostalgia de los buenos tiempos” cuando en estos últimos años los precios de las materias primas bajaron y hubo un descenso de los ingresos.

La actual Venezuela y la Argentina de los doce años de kirchnerismo (2003-15) son ejemplos de ese populismo, caracterizado por “ataques a la Justicia y a la prensa”, aunque Sanguinetti percibe en el Gobierno de Caracas “un nivel de destrucción económica del país como nunca se había visto. Llevará años restaurarla”.

Del nivel de confrontación político y social de Venezuela sólo se saldrá con “buena voluntad”, según el expresidente uruguayo, que cree que el arresto domiciliario del opositor Leopoldo López, después de tres años en prisión, es “un primer paso, una lucecita”.

“La salida no está clara. Hay gente que piensa que la solución es militar, pero eso sería penoso”, afirma Sanguinetti, quien confía en que dentro del chavismo haya crecientes disensiones, como acaba de demostrar la fiscal general Luisa Ortega Díaz, discrepante del régimen de Nicolás Maduro.

Del presidente venezolano, Sanguinetti señala que es “un gobernante tosco, sin matices ni preparación”.

El fenómeno de la corrupción se hizo especialmente presente en Brasil, donde el expresidente Lula da Silva acaba de ser condenado a nueve años de prisión, aunque por el momento no ingresará en la cárcel.

Sanguinetti reconoce que le causa tristeza que un líder elegido por el pueblo pueda ser condenado por corrupción, que destaca que el juez que ha instruido el caso – Sergio Moro – ha demostrado “independencia y coraje”, al tiempo que señaló la “responsabilidad moral” de Lula porque en su segundo mandato (2007-11) “se montó un sistema de corrupción y él no podía ser ajeno”.

Durante su segundo quinquenio como jefe de Estado Sanguinetti impulsó la relación entre la Unión Europea y Mercosur, que ahora vuelve a cobrar fuerza con la perspectiva de culminar las negociaciones para un acuerdo de libre comercio.

“Sería importante. Llevamos muchos años en eso, sin suerte. Con Estados Unidos que se repliega al proteccionismo y China que se expande unilateralmente que Mercosur tuviera un acuerdo con Europa sería relevante”, apunta Sanguinetti.

Crítico en ocasiones con sus sucesores Tabaré Vázquez y José Mujica, Julio María Sanguinetti afirma que la situación política en Uruguay es “estable. No salimos en los periódicos” y eso se convierte en un factor positivo.

EFE.