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Deportes 14 de abril de 2018

Triunfo clave luego de una sólida presentación

Valioso éxito de Peñarol ante Estudiantes de Concordia. El equipo de Leo Gutiérrez se impuso 85 a 79 a los entrerrianos en el Polideportivo Islas Malvinas.

Por Marcelo Solari

Clave por donde se lo mire. En una noche de ausencias por ambos lados, Peñarol solventó con victoria una sólida actuación frente a Estudiantes de Concorida, a quien derrotó por 85 a 79 en el Polideportivo “Islas Malvinas”, por la Liga Nacional de Básquetbol. Y alimenta sus esperanzas de tener que evitar la lucha por la permanencia.

El conjunto marplatense no pudo contar con Nicolás Gianella y el debutante nigeriano Emmanuel Okoye -llegado sobre la hora- apenas jugó 9 minutos. Es cierto que los mesopotámicos tampoco pudieron tener a Sebastián Orresta y Emilio Domíngue Bais, ambos lesionados, ni al estadounidense Clay Tucker, quien dejó el equipo por motivos personales.

La primera mitad del cuarto inicial mostró a Peñarol muy certero adelante pero, al mismo tiempo, demasiado permeable atrás. Especialmente desde zona tres, el “milrayitas” capitalizó jugosos dividendos, pero no podía consolidar su ventaja porque defensivamente no controlaba a su oponente, que llegó a convertir seguido cerca del canasto. De hecho, los primeros 13 puntos del visitante fueron por cortesía de sus dos internos: el pivote español David Doblas y el ala-pivote cubano Jasiel Rivero.

Claro que desde lejos, el local estaba “dulce”, y compensaba sobradamente algún desajuste en la marca.

Si mantenía ese enfoque y mejoraba atrás, el camino podía resultar más sencillo. Bastante de eso sucedió. Cuando salió Doblas, Peñarol se fue afirmando en la retaguardia. Clausuró las opciones en la pintura, Estudiantes fracasó seguido desde la larga distancia y, enseguida, esas cuestiones se reflejaron en el resultado. La brecha se fue ampliando y los de Leonardo Gutiérrez disfrutaron de ventajas del orden de los 10 puntos.
No sólo los problemas en defensa, sino también la rápida sucesión de faltas que había cometido de arranque fue ajustando Peñarol. Y como terminó el cuarto inicial con 6/11 en triples, dominaba con holgura.

El margen favorable fue más o menos similar durante todo el segundo cuarto. Por momentos, ambos se enredaron en ataque, y aunque parecía que en ese desorden podía salir mejor parado el visitante, un oportuno tiempo muerto solicitado por el entrenador local ordenó el circuito ofensivo. Sin cesar en su esfuerzo defensivo, el “milrayitas” recuperó pase, paciencia y lo tuvo encendido a Todd Brown, de gran partido adelante. Todo fluía de la mejor manera (43-31), y de pronto, luego de controlar el juego de principio a fin de la primera mitad, en un minuto y medio, Peñarol hizo todo mal. Dos pérdidas seguidas en su propio campo y un mal tiro de Martín Leiva que derivó en un triple del rendidor Anthony Smith para reducir notoriamente la desventaja de los entrerrianos.

La lógica frustración de los jugadores del local tenía su explicación y justificación: el escenario del partido, para la reanudación, era bien distinto.

Si bien Peñarol conservó una buena eficacia perimetral, no logró hacer pie en la defensa interior. Los posteos de Smith, primero, y las fantasmales apariciones de Rivero, una verdadera pesadilla, fueron torciendo el rumbo de las acciones.

Para colmo de males, a los “milrayitas” les sancionaron demasiadas faltas, y la acumulación de personales, sumada a la escasez de personal, generaban un horizonte de cierta incertidumbre para el cuarto final.

Esa complicación con las faltas obligó a Peñarol a improvisar con Brown como alero y Steffphon Pettigrew como ala-pivote, dos posiciones en las cuales habían sufrido frente a Smith y Rivero, respectivamente. Pero la defensa colectiva los asistió y no afrontaron demasiados contratiempos, aunque el partido sostuvo un equilibrio manifiesto en el trámite y en el resultado. A final cerrado, cualquier desenlace era posible.

Y allí emergió la experiencia y buenas decisiones de Diego García y el aporte consistente en todos los rubros de Alejandro Diez, para minimizar la eficiencia de la defensa zonal propuesta por el adversario. No fue un cierre sencillo, pero por eso mismo también se festejó con ganas.

La síntesis
Peñarol 85
N. Zurschmitten 12, T. Brown 25, S. Pettigrew 8, D. Guaita 5 y M. Leiva 4 (x) (FI). E. Okoye 2, J.I. Marcos 0, D. García 10, J. Valinotti 5, A. Diez 14. DT: Leonardo Gutiérrez.

Estudiantes (C) 79
L. Vildoza 7, M. Bolívar 8, A. Smith 17, J. Rivero 30 y D. Doblas 12 (FI). S. Uranga 0, A. Zurbriggen 5, L. Landi 0. DT: Lucas Victoriano.

Estadio: Polideportivo Panamericano “Islas Malvinas”.
Arbitros: Fernando Sampietro, Roberto Smith y Enrique Cáceres.
Parciales: 28-17, 43-38 y 62-63.