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Opinión 31 de mayo de 2018

Trabajar por igualar las condiciones para todas y todos los participantes de la política

Por Alejandra Martínez*

Esperanzada y con alegría. Así es como espero a que amanezca este 8 de junio. Ese día, desde tempranito, tendrá lugar el primero de los muchos talleres de fortalecimiento en habilidades de comunicación para políticas y candidatas electorales que durante 2018 realizaremos en toda la provincia de Buenos Aires para fortalecer e impulsar la participación política igualitaria de las mujeres.

Permítanme que les cuente una historia antes de continuar hablándoles un poco más de los talleres. Hace apenas unos días participé en Cuenca, Ecuador, de la IV Cumbre Iberoamericana de Agendas Locales de Género. Durante cuatro intensas jornadas, más de 500 personas de 23 países debatimos la posición de la mujer en la sociedad actual bajo la consigna “Los derechos de las mujeres y la igualdad de género en la democracia y el desarrollo local: Desafíos hacia la Agenda 2030”.

Mucho es lo que he aprendido. Pero si tuviera que elegir tan solo uno de los valiosos aprendizajes aquilatados, elegiría el hecho de que a pesar de las grandes diferencias que había entre nosotras, todas esas mujeres de las más diversas nacionalidades, etnias, edades y condición socioeconómica; que proveníamos de ideologías, espacios políticos y trayectorias públicas muy diferentes, compartíamos sin embargo algo en común que nos unía e igualaba: enfrentar poderosos obstáculos y dificultades por el mero hecho de ser mujeres.

En Argentina, las mujeres a lo largo de la historia hemos sabido de numerosas exclusiones sociales y políticas a sola causa de nuestro género. No pudimos votar ni ser votadas hasta que se aprobó por ley en 1947; y cuando conquistamos hace ya más de 70 años ese derecho a participar de las decisiones políticas que afectan directamente nuestras vidas, no alcanzó para eliminar las condiciones de desventaja de nuestra participación, para garantizar que nuestras voces fueran escuchadas ni nuestras presencias tenidas en cuenta.

Los partidos políticos continúan siendo organizaciones con cúpulas predominantemente masculinas, al igual que los sindicatos y demás órganos de decisión de las distintas organizaciones. Los ministerios, direcciones y secretarías; los cargos ejecutivos y legislativos municipales, provinciales y nacionales desde los cuales es posible ejercer influencia para cambiar y mejorar nuestra sociedad, han sido retaceados una y otra vez a las mujeres, y se les ha exigido que demuestren cualidades excepcionales que no se les exigen a sus pares hombres.

Así como una vez conquistamos el derecho al voto, a elegir y ser elegidas, recientemente por ley hemos conquistado el derecho a la paridad en las listas electorales. La igualdad numérica es un gran avance. Pero con ella sola no alcanza. Junto con la igualdad numérica en los órganos de representación política, necesitamos otra: la igualdad sustantiva, esa que garantiza la misma capacidad de influencia política y económica para todos los géneros.

Para alcanzar ese objetivo, es fundamental que las mujeres que ingresan a la política cuenten con las mismas herramientas y recursos con los que tradicionalmente han contado los hombres. Al llevar menos tiempo en el espacio público y en la vida política, solemos disponer de menores redes y apoyos de los que disponen los hombres.

Porque creo que empoderarnos es clave para lograr la igualdad, fruto de una iniciativa que propuse, que fue muy bien recibida y hoy es posible gracias al apoyo de la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y la Defensoría del Pueblo, estamos dando inicio a una serie de talleres para el fortalecimiento en habilidades de comunicación para políticas y candidatas electorales que tendrán lugar a lo largo de 2018, en distintos distritos bonaerenses, dirigidos a mujeres de todos los sectores y espacios políticos sin distinción, con el objetivo de impulsar su participación política, fortalecer sus habilidades de comunicación y formar redes que les permitan no sólo participar en la política sino hacerlo en igualdad de condiciones.

Es hora de eliminar las desventajas y las desigualdades. Es hora de igualar las condiciones de partida para todas y todos los participantes de la política. Es hora de empoderar a las mujeres para que den impulso a valiosos proyectos e ideas que no beneficiarán solo a las mujeres sino al conjunto de la sociedad. Llegó la hora, y hoy estamos comenzando.

* Diputada Provincial, presidenta del Bloque Convicción Peronista.