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La Ciudad 24 de marzo de 2019

Contra el negacionismo, la impunidad y el olvido: pensar históricamente la dictadura

El estudio sistemático y exhaustivo del entramado represivo desplegado en Mar del Plata motiva investigaciones recientes.

Una imagen del 24 de marzo de 1976 en Mar del Plata. Foto: Archivo | Diario LA CAPITAL de Mar del Plata.

por Micaela Iturralde

Mar del Plata hoy oficia de ciudad capital de lo que el movimiento de derechos humanos local denominó “mapa de la impunidad”. La urbe costera ha merecido reciente atención mediática antes que por sus atractivos turísticos o por el particular impacto que aquí exhibe la actual crisis económica, por la convivencia forzada de sus pobladores con un buen número de represores que gozan del privilegio de la prisión domiciliaria. Por más de una razón, entre las que destacan la talla de la figura y la cantidad de sentencias acumuladas, el caso de Miguel Etchecolatz se convirtió primero en un emblema de una impunidad que se extiende y luego, gracias a la movilización y a la resistencia de la ciudadanía que permitieron revocar su beneficio legal, en un símbolo de las luchas por la memoria, la verdad y la justicia.

¿Cómo trazar esta relación entre la ciudad y la impunidad de los crímenes cometidos durante la dictadura? O mejor dicho, ¿por qué a pesar del intenso e histórico activismo desplegado por los organismos de derechos humanos en la ciudad y de las múltiples y contundentes instancias de procesamiento judicial del pasado represivo local, Mar del Plata se configura hoy como uno de los destinos privilegiados para los responsables de probadas violaciones a los derechos humanos? Sin pretensiones de exhaustividad y orientadas por nuestra propia formación profesional solo diremos que en tiempos como los actuales, en los que algunas situaciones de violencia, desigualdad e impunidad que creíamos superadas parecen reeditarse, la tarea de ampliar nuestro conocimiento sobre el pasado más reciente se vuelve tan necesaria como urgente. El estudio sistemático y exhaustivo del entramado represivo desplegado en la ciudad motiva investigaciones recientes y aún en curso de un conjunto de investigadores pertenecientes a la Universidad Nacional de Mar del Plata.

La dictadura militar instaurada el 24 de marzo de 1976 implementó un régimen represivo inédito por su naturaleza, dimensión y modalidades. El accionar desplegado a partir del golpe estuvo estrechamente vinculado con un conjunto de prácticas y discursos que fueron amalgamándose durante las décadas del sesenta y setenta en torno a la militarización del tratamiento de la disidencia social y política y la persecución de la oposición política bajo la figura del enemigo interno propia de la Doctrina de Seguridad Nacional. La innovación más contundente del período que se abrió con la toma conjunta del poder por parte de las tres Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) fue la instauración y sistematización de un plan represivo con un alcance nacional basado en la descentralización de la acción operativa territorial y en la existencia simultánea de dos circuitos: uno público y otro clandestino, en los que existieron prácticas tanto legales como paralegales o directamente ilegales de exterminio de ciudadanos.

La historia de Mar del Plata se caracteriza por una extensa convivencia de la ciudad con el mundo militar. Las tres Fuerzas Armadas cuentan con Bases propias que les otorgan una notoria presencia y visibilidad en la configuración del radio urbano, con instalaciones que se ubican dentro de los límites espaciales de la localidad y que resultan ineludibles en la circulación cotidiana de sus habitantes.

En el marco del esquema de zonificación territorial que permitió el despliegue de la acción represiva durante la dictadura, Mar del Plata quedó bajo el comando de la Subzona Nº15 que abarcaba los partidos de General Lavalle, General Juan Madariaga, Mar Chiquita, Balcarce, General Alvarado, General Pueyrredon, Lobería, Necochea y San Cayetano. Esta estructura regional implicó una temporal subordinación de las diferentes fuerzas armadas y de seguridad interior -Armada y Fuerza Aérea; Prefectura, Gendarmería, Policía Federal y Policía Provincial- al comando de la subzona que, para el caso local, tuvo su asiento en la Agrupación de Artillería de Defensa Aérea 601 (AADA 601), perteneciente al Ejército Argentino.

El advenimiento del régimen militar supuso el despliegue del control y la acción represiva en las calles e instituciones más características de la ciudad, como aquellas vinculadas al sector portuario. Retenes viales y callejeros, requisas, allanamientos de comercios y sedes sindicales, registros de domicilios particulares, operativos de vigilancia en instituciones educativas, entre otras regulaciones y prohibiciones afectaron la vida cotidiana de la ciudad y el normal desenvolvimiento de sus habitantes y coexistieron con prácticas de secuestro, tortura y desaparición forzada de un gran número de ciudadanos en espacios clandestinizados para tal fin.

A 43 años del golpe de Estado, la Historia de la dictadura en Mar del Plata aún está siendo escrita sobre la base de un trabajo mancomunado en el que confluyen las acciones emprendidas desde diferentes ámbitos y con diferentes registros como el académico, el del activismo en materia de derechos humanos y el judicial, por mencionar solo algunos de los más importantes. Tal labor conjunta que en el caso local se encuentra fuertemente articulada por el Espacio para la Memoria y la Promoción de los Derechos Humanos ex CCD ESIM, más conocido como “Faro de la Memoria”, resulta ineludible para avanzar en la construcción y la comunicación de narrativas complejas y significativas sobre el derrotero histórico del pasado de violencia y represión en la ciudad. Ellas serán sin dudas el mejor antídoto ante la impunidad, el negacionismo y el olvido que amplios sectores locales pretenden sembrar y posicionarán a Mar del Plata en otros mapas con vistas a horizontes de consolidación de una democracia más justa e inclusiva.

(*): Doctora en Ciencias Sociales por el Instituto de Desarrollo Económico y Social (IDES) y la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS). Profesora y Licenciada en Historia por la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP). Becaria posdoctoral del Conicet con lugar de trabajo en el Centro de Estudios Históricos y docente de la asignatura Historia General Argentina II (Siglo XX) del departamento de Historia de la UNMdP.



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