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Arte y Espectáculos 11 de noviembre de 2019

Falleció el titiritero Pepe García

Pepe García con algunas de sus creaciones. Foto: La Capital | Archivo.

A los 86 años, falleció durante la tarde de este lunes el titiritero Pepe García, conocido por sus hermosos espectáculos con muñecos que realizó para chicos y para grandes desde diversos escenarios. Había nacido el 14 de febrero de 1933, como José Lucas García, en la ciudad de Tucumán.

En los últimos meses, Pepe había sido hospitalizado varias veces y en las últimas horas sus propios familiares informaron en la red social Facebook que el artista permanecía internado y con sus salud muy complicada.

“Papá está internado con una infección y con insuficiencia renal. El tratamiento que le hicieron no funcionó. Sus riñones ya no le funcionan”, dijo su hijo Pablo en esa red.

Expresiones de cariño de toda la comunidad artística marplatense no se hicieron esperar: es que Pepe fue muy querido, no solo por la calidad que le imprimía a cada espectáculo o proyecto laboral, sino por la calidad humana que lo investía. Compromiso con la ciudad y sabiduría fueron ejes de su vida, que él desarrolló con dignidad y amor.
Sus títeres están en el recuerdo de muchas generaciones de marplatenses. Es una evocación afectuosa porque logró siempre divertir y hacer reír a niños y niñas.

Descubrió el placer de contar historias a los 15 años, recordó en una nota para LA CAPITAL. Fue el mayor de cinco hermanitos y mientras los padres trabajaban, debía entretener a los más chicos inventando historias. “Me acuerdo de que incluso antes de empezar a leer, les mostraba historietas y les inventaba los diálogos”, rememoró.

Más tarde, ya en Mar del Plata fue empleado de YPF durante once años. En 1969 renunció “porque la oficina no era un lugar que me quedara cómodo”, dijo entonces.

“Cuando renuncié y me encontré con esposa e hijos, tenía que parar la olla. Y empecé con los títeres, quemando etapas rápidamente buscando la manera de ganar dinero. Hice títeres en la vidriera de la tienda de Hidalgo Solá, en San Martín y San Luis, como publicidad. Hice títeres en la calle, pasando la gorra, hasta que en el 71 entré en el local de Sacoa, donde estuve veinte años. Sacoa me estabilizó, me permitió ser titiritero. Antes vendía gaseosas, mandarinas, cualquier cosa, acompañando la labor titiritera”, contó.

El amor por los muñecos que él mismo creaba se trasladó a la familia. Durante varios años, sus hijos Pablo y Cristina también se dedicaron a los títeres, incluso realizaron espectáculos conjuntos con la compañía “Los 4 gatos”.

Más tarde vinieron “Los títeres de Pepe”, “Los cuentos del viejo titiritero”, “Cabaret clandestino” y muchísimos espectáculos más.

“Nunca escribió sus libretos, fue un improvisador genuino”, recordó su amiga Susy Scándali.

“¿Por qué gustan los títeres, Pepe?”, se le preguntó cuando cumplió 80 años. “Quizá el hecho de que el títere es algo que está sucediendo, no que sucedió y que ellos lo ven después de que pasó. Porque, aunque el chico sea inocente en cuanto a cómo se produce la televisión o el cine, eso es producto de algo que sucedió antes. En cambio, el títere está ahí y es contemporáneo al chico. El títere está sucediendo mientras él como el caramelo”, explicó apasionado el artista.