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La Ciudad 26 de abril de 2020

La vocación de trabajar en equipo al servicio de una emergencia inédita

El SAME atiende más de 600 llamados por día al 107 desde el COM. Operan las 24 horas. El equipo de 150 profesionales asiste y traslada a cada paciente y da respuesta para minimizar la propagación del Covid-19 en Mar del Plata.

El Same realiza un importante trabajo en Mar del Plata.

por Gonzalo Gobbi
@gonzalogobbi

Del otro lado del teléfono se oye un televisor de fondo con las noticias del día. La voz suena temblorosa y entrecortada por la tos. El radioperador del 107 lanza por inercia -y por enésima vez en el día- las primeras preguntas del interrogatorio protocolado. ¿Viajó a algún país de riesgo? ¿Tuvo contacto estrecho con alguien infectado o un caso sospechoso? ¿Tiene fiebre? ¿Tos? ¿Dispone de cobertura médica? El teléfono suena más de 600 veces al día y llegó a hacerlo 1.200. Cada pregunta permite encasillar al paciente del otro lado del teléfono y evaluar la necesidad de trasladarlo a una clínica o un hospital.

La llamada (el promedio de cada una es de entre 7 y 8 minutos) puede llevar a activar el protocolo de traslado, a ser descartada o en todo caso derivada a que el dialogo continúe con un psicólogo de la Secretaría de Salud.

Desde principios de marzo, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró al coronavirus como pandemia y se detectaron los primeros casos en el país y en la ciudad, los radioperadores que trabajan en Mar del Plata en la línea 107 llegaron a recibir hasta 1.200 llamados por día. Dudas, consultas, quejas, denuncias, preocupaciones, a veces simplemente la necesidad de charlar y también algunos pedidos insólitos, al borde de lo inverosímil.

Las líneas desbordaron. Jamás habían recibido tantos llamados diarios y debieron ser reforzadas. Hoy el número cayó a 600 llamados por día. Sigue siendo alto y el tenor de las comunicaciones es el mismo: de todo.

Casi 150 personas trabajan a destajo dentro de la estructura local del SAME, el Sistema de Atención Médica de Emergencias que desde hace unos tres años funciona activamente en Mar del Plata. “El personal actúa con absoluta predisposición y vocación, con horarios y guardas extendidas; el compromiso es total”, remarcó el titular del SAME, Juan Di Mateo.

El personal está acostumbrado a la emergencia (de todo tipo) y a los protocolos para contrarrestarla. Sin embargo, casi toda emergencia tiene un límite y los profesionales saben con qué pueden encontrarse. Esta vez no. Por primera vez en mucho tiempo eso no ocurre. El Covid-19 no solo obligará a reescribir manuales de infectología, sino también a modificar protocolos de actuación frente a la emergencia.

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El equipo del SAME trabaja “a todo ritmo” para evitar que la curva de contagios se dispare; para que en Mar del Plata no haya circulación viral; para disminuir el número de infectados y por ende el de fallecidos a raíz del virus.
Sin embargo esta emergencia no tiene límites. Nadie sabe cuál será la situación en pocas semanas, un mes o dos.

Si habrá vacuna o tratamiento específico. Si el 80 o 90 por ciento de la población estará infectada de aquí al año que viene, como calculan los infectólogos. La pandemia es una día a día para quienes están al servicio de una emergencia inédita y la lucha contra el enemigo invisible no da descanso.

Traslados

Las preguntas del protocolo telefónico dan cuenta de que se trata de -al menos- un caso sospechoso de coronavirus. Alerta. Tenga o no cobertura médica, el SAME activa el protocolo y llama a la clínica o al hospital para avisar que se trasladará a un paciente, ya sea con una ambulancia privada o con algunas de las del Sistema, que cuenta en la ciudad con doce unidades (completamente equipadas), de las cuales dos están abocadas exclusivamente al traslado de pacientes infectados o constituidos como casos sospechosos, para optimizar los recursos destinados a las extremas medidas de seguridad.

El personal se coloca todo el equipamiento de protección, se recubre las extremidades, extrema cuidados y llega al domicilio del cual provino el llamado. Siempre “se preparan para lo peor”. Se toma en cuenta si vive solo o no y se actúa en función del caso.

Rápidamente se concreta el traslado. Ya en la clínica o el hospital se realiza el hisopado, que luego será enviado para su correspondiente análisis al Instituto Nacional de Epidemiología. El resultado se obtiene en poco tiempo.

“Si es positivo queda internado. Si en realidad es una angina, el médico le da antibiótico y lo manda para la casa. Lo que es neumonía se clasifica como caso sospechoso”, indicó el titular del SAME y remarcó la disponibilidad de más de 350 camas en hoteles para albergar a los marplatenses repatriados como a los pacientes leves, para evitar que desborde la atención en terapia intensiva.

En alerta permanente

Buena parte del trabajo del personal del SAME está en la calle. Desde que estalló la pandemia se montaron operativos en el Aeropuerto Astor Piazzolla, en Tienda León, en la estación Ferroautomotora y en los accesos a la ciudad, donde todo pasajero es controlado y la Policía Ecológica lo envía a cumplir la cuarentena obligatoria.

Todos estos casos se vuelcan en un mapa georreferencial, en el que figura la ubicación de cada persona asistida, a quienes se llama cada 48 horas para hacerle un estricto seguimiento.

Pero además, buena parte del trabajo en calle son los choques. Mejor dicho, eran. Porque de los 35 o 40 siniestros que el SAME venía asistiendo por día, en función del aislamiento la cifra se redujo a cinco o seis siniestros viales diarios, lo que “da respiro para dar respuesta a los operativos y los traslados”, apuntó Di Mateo.

Hasta ahora, de acuerdo a la evolución de la curva en la ciudad, las ambulancias y el recurso humano “son suficientes” para atender la emergencia.

“Hay que seguir así para que esto no se dispare y no colapse el sistema. Hay que quedarse en casa, no queda otra. Le pedimos a la gente que cumpla. Nosotros nos estamos esforzando al máximo para que esto pase lo antes posible y el daño sea el menor”, completó Di Mateo.

— “La predisposición de todos es increíble”

La capacitación, la vocación y la predisposición son tres condiciones esenciales que el personal del SAME “cumple con creces” para desarrollar diariamente su trabajo.

Juan Di Mateo, coordinador local de este “gran equipo humano” de 150 personas manifestó el orgullo que siente por la dedicación que cada trabajador del área le pone a su tarea.

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“Toda la gente del SAME, igual que el personal de la Secretaría de Salud, está muy capacitada y tiene una vocación y una predisposición para el trabajo increíble, digna de remarcar”, afirmó el funcionario.

Acompañado por la médica del SAME Karina Godoy y el enfermero Mario Palavecino junto a las ambulancias listas para partir desde el acceso al CEMA, Di Mateo subrayó “el esfuerzo, las horas y la garra que le meten todos para cuidarnos y asistirnos”.

— Contención psicológica a través del 107

La Secretaría de Salud del Municipio cuenta con un grupo de psicólogos y psiquiatras que atienden consultas en forma gratuita (referidas al impacto de la pandemia) a través de las línea 107.

Cuando el radioperador que atiende el llamado detecta que quien se comunicó presenta “un caso particular desde el punto de vista emocional”, lo deriva a uno de los psicólogos del equipo para brindar “una contención más específica”.

Desde que comenzó la pandemia, la duración promedio de cada llamada al 107 es de entre 7 y 8 minutos. Los primeros dos minutos “resuelven” la consulta, pero el tiempo restante engloba la necesidad de la gente de charlar, descargarse o pedir ayuda. Cuando en esos minutos se advierte una situación particular, es el psicólogo quien con sus herramientas sigue adelante con la llamada.

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