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Opinión 1 de julio de 2021

Segregados

Por Enrique Fernández Puentes (*)

Siempre conectado a las redes sociales, atento  y con criterio lo más ampliamente posible,  escuchando a la dirigencia política en general, se reiteran frases y comentarios que  quería encasillar, colocar en un cuadro sinóptico o clasificar como me enseñaron los curas salesianos en mi secundaria (plena de prohibiciones, fe impuesta y la mejor educación formal humanística). Frases  y expresiones que dicen los  políticos de la coalición gobernante que desde ya me producen rechazo pero no sabía muy bien porque, ya que no las podía decodificar.

No coincido ideológicamente con este gobierno, generalmente las expresiones ideológicas de sus conductores políticos no me gustan, no el comparto. Tales como los intentos de vulnerar la propiedad privada, la negación de la libertad de prensa, la clausura de la educación, el aval a regímenes totalitarios, los privilegios de casta una política fuertemente cuestionada desde la ética, todas estas posturas políticas no me generan más que un rechazo como un “opositor” pasivo y ajeno a la política militante.

Ya siguiendo con mis tribulaciones esas frases y comentarios, no las podía encuadrar en una expresión de izquierda, de derecha o de centro, ya no eran extremas  o moderadas, ya no las podría ni calificar de buenas o malas. Porque en todo gobierno con su color político y distintas gamas en el mismo, hay fuertes frases que por su carga ideológica generan su aceptación o rechazo en forma inmediata.

La terrible frase del genocida Videla “los desaparecidos no existen, no están”, la del Presidente Alfonsín “con la Democracia se come se cura y se educa ”… la de Nelson Mandela “La democracia significa que las decisiones se toman conjuntamente como pueblo”, del  genocida europeo   Hitler   “No importa la verdad, importa la victoria” y otra del bestial asesino germano “Con humanidad y democracia nunca han sido liberados los pueblos”, todas ellas producen rechazo o aceptación automática dependiendo de la ideología del receptor y los políticos lo saben bien. Sus discursos van bien dirigidos y calibrados.

En los últimos meses, como decía, sonaban frases de máximos dirigentes que, reitero, no podía clasificar. Mi ideología no lograba ni aceptar ni rechazar. Y ello me hacía ruido. Pasaba tiempo tratando de ver algo que no llegaba a identificar, miraba sin ver,  escuchaba y no comprendía.

Leyendo el libro La Masacre Olvidada de Tomas Abraham, alguna luz empezó a entrar en mi entendimiento, y escribiendo estas líneas creo que ya lo he comprendido cabalmente.

Ahora, ¿cuáles son las frases que me atribulan? No importa el personaje en sí, pero las máximas autoridades nacionales y provinciales concurrieron a esa partida léxico-política con las siguientes …”llegó la hora de perder muchachos … (empresarios), antes ganaron mucho”; … “ querían abrir los locales y mirar vidrieras…., ahí están las consecuencias, aumentaron los contagios”; …”los runners de la Ciudad de Buenos Aires  violan la fase y las prohibiciones y por eso aumentaron los contagios”; … “ los que viajaron a vacunarse no van poder volver”…etc , etc.

Tomas Abraham estudió y analizó el holocausto en Rumania, país natal de su familia, y en esos estudios intentó desentrañar por qué sus padres se salvaron de la shoá (exterminio)  rumana, ya que ellos nunca hablaron de esos años. Abraham dice que la comunidad judía de Rumania una vez ésta conquistada por el Nazismo y posteriormente por la Unión Soviética, e inclusive antes de la incursión del ejército del Tercer Reich en la geografía rumana, en todos esos momentos históricos se segregó a la población judía con más o menos eficiencia y decisión. ///// Es como un proceso 1. segregar (distinguir por tal o cual razón étnica, cultural, política) , 2.  Aislar hasta geográficamente y censar e identificar y 3. Deportar, prohibir que estudien, que se eduquen que viajen,  sacar la nacionalidad, prohibir la práctica litúrgica, prohibir casamientos, etc y 4. Asesinarlos.

Que la familia de Tomas Abraham pudiera salir a tiempo de su país y lograra sobrevivir fue gracias a que esa zona de la Rumanía había quedado “liberada” por la dominación nazi la que se abocó a otras regiones donde otros Abraham fueron finalmente enviados a Auschwitz. Todo con una diferencia de 200 km,  tal como si como en Mendoza imperara un régimen exterminador nazi y en nuestra provincia no, los Abraham de acá sobrevivirían y los mendocinos no. Así de simple y fatal es la historia.

Rosa Parks luchó contra la segregación  fue multada y detenida por negarse a ceder el asiento a un blanco en un transporte público. También luchó para  que le permitan estudiar en una Universidad a la par de personas blancas. Nelson Mandela más conocido también luchó y pagó con su libertad por combatir la segregación racial. Y así muchos otros ejemplos.

Cuando yo tenía 15 años (1979)  viajábamos en un colectivo urbano hacia nuestro colegio con un amigo y subió un militar con un fusil y otro con un listado con nombres y nos fue pidiendo los documentos y nos tomó una especie de lista y bajaron  a un hombre que evidentemente estaba en aquel documento. Que contenía ese papel que portaba el militar?  La segregación en su fase 1, 2, 3 y lamentablemente supongo la 4 para ese hombre que recuerdo exactamente su figura entregada sobre una casa en la esquina de Sarmiento y Garay hoy casa que no existe,  recuerdo que sí!

Volviendo  a mi pregunta inicial creo haber encontrado la respuesta… estamos en un proceso de segregación pandémica y/o política, pero que trasunta ese lamentable proceso de DISTINGUIR – AISLAR – CENSAR – IDENTIFICAR  – SANCIONAR.

No hubo un autor, un responsable de la shoá al pueblo judío. No fue solo Hitler una mente enferma que cautivó masas. Ese fue el resultante de aquel proceso previo y fundacional de segregación cultural (social). Como un veneno letal, en la esencia  de una sociedad, marcó al distinto, al otro, al foráneo, al enemigo y posteriormente se le atribuyó el poder maligno de ser el problema, para finalmente pasar a la fase 2, 3 y 4. Lamentablemente, historia conocida por todos.

Ahí pude entender finalmente qué es este sabor amargo del discurso político de las máximas autoridades. Señalar, diferenciar, identificar, aislar, sancionar. Los runners, los que viajan al exterior, los empresarios, los comerciantes, los padres que luchan por la educación de sus hijos,…. ellos los malos, y nosotros, yo Autoridad, Uds. que  están con mi pensamientos, los buenos; ellos son distintos debemos identificarlos, ponerlos en una lista, declararlos enemigos y sancionarlos.

Un día alguien se rio o tomó con sorna que los judíos debían ponerse un brazalete amarillo con la estrella de David, unos años después ardían los hornos crematorios.

Es peligrosísimo que las máximas autoridades de nuestro país estén segregando a unos, de los otros. Esto no puede seguir ni lo podemos permitir.

Ningún atisbo de unidad en la toma de decisiones, de mancomunidad de esfuerzos, de convocar al distinto, de compartir otra visión buscando mejorar la mía. Podemos coincidir o no con este gobierno, lo que no podemos permitir es avalar este proceso de segregación, de aislación violenta del pensamiento diverso. Todo lo extremadamente malo o bueno se inicia con algo simple; tomar de la mano al enfermo finalmente lo curará… despreciar al distinto, segregarlo, puede ¿terminar en situaciones terribles que la historia nos lo ha exhibido con palmaria claridad.

(*) Escribano y Docente Universitario. Mg. Derecho Empresario.